Dormzilla, el megalómano plan de residencia de estudiantes de California que aterroriza a los arquitectos

Dormzilla, el megalómano plan de residencia de estudiantes de California que aterroriza a los arquitectos
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La semana pasada Dennis McFadden, arquitecto titulado y consultor en el comité de revisión de diseño de la Universidad de California de Santa Barbara (UCSB) desde hacía 15 años, renunció a su puesto. Se oponía a un nuevo plan de vivienda ya aprobado sin su visto bueno y que consideraba “inhumano”, un “experimento psicológico y social con un impacto aún desconocido en el desarrollo personal y las vidas de los estudiantes a los que la universidad quiere servir”. ¿Qué le hizo decir una cosa tan extrema? Resumiendo mucho, la ausencia de unas ventanas.

La UCSB planea construir una residencia de estudiantes, concretamente la residencia de estudiantes más grande del planeta, con la que el campus se convertiría al instante en el octavo barrio más denso del mundo. Un mamotreto de casi 16.000 m2 que podría alojar a 4.500 alumnos por curso. Se trata de 11 plantas, cada planta con ocho áreas, cada área con ocho módulos y dentro de éstos ocho dormitorios. Esos ocho dormitorios comparten dos baños y una zona de cocina. Todos los espacios idénticos, cortados por ese mimetismo autoritario de la Unité d'Habitation inventada 70 años atrás. A ojo, y por los planos enseñados, las habitaciones no superarían los seis m2 (el famoso zulo de Ortega Lara tenía 7,5).

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Plano del proyecto del Munger Hall

Pero el detalle que ha encogido corazones allá donde el diseño del edificio ha llegado, y como le pasó a McFadden, es que, de esas 4.500 habitaciones, el 97% de ellas están diseñadas para carecer de ventanas. En sustitución se le colocarán claraboyas retroiluminadas con luz artificial, concretamente el mismo sistema que utilizan los cruceros de Disney. Sin ventanas no hay luz y sin luz los problemas de salud se disparan. Sin ventanas no hay ventilación y los problemas de salud se disparan, y ojalá que no te toque algo así en un confinamiento.

Hay otros detalles, como que sólo hay un total de 10 escaleras, con lo que en caso de necesaria evacuación tendrían que salir por ellas de golpe 450 personas al mismo tiempo, o también que no hay ningún espacio planificado como depósitos de basuras. Detalles que, según han manifestado otros profesionales, no se le pasarían por alto a ningún arquitecto titulado.

Pero es que el creador de Dormzilla, como ya se llama a este nuevo objeto de mofas de las redes sociales, no es ningún arquitecto titulado, sino uno que se lo toma como afición, como algo que hacer en su tiempo libre. Charlie Munger, multimillonario de 95 años, mano derecha de Warren Buffett, director del grupo Berkshire Hathaway y tipo al que le encanta hacer controvertidos proyectos arquitectónicos. ¿Por qué la UCSB se iba a plegar a sus exigencias? Por la sencilla razón de que él se ha ofrecido a regalar 200 millones de dólares de su bolsillo para la construcción de la residencia (de un valor total de 1.500 millones) siempre y cuando el diseño final que se ejecute es el que él ha presentado.

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Render del proyecto del Mungen Hall

McFadden renunció a su puesto porque se sintió contra la espada y la pared. En la carta de resignación filtrada en Imgur vemos que afirmaba que el visto bueno del Comité de Revisión del que él formaba parte era “una mera formalidad” y que se iba a construir lo escriturado se aprobase o no, sin posibilidad de enmienda ninguna. “Desde mi perspectiva como arquitecto, como padre, como ser humano, el concepto del Munger Hall es insoportable para la vida de los estudiantes”.

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A las críticas recibidas, Munger ha respondido que “la arquitectura es un campo donde la gente tiene gustos diferentes y todos creen que los expertos son ellos. No te encontrarás a dos arquitectos que se pongan de acuerdo en una sola cosa”, y también que “uno debe acostumbrarse a que los milmillonarios no son exactamente la gente más popular del mundo. Prefiero ser un milmillonario y ser odiado por todos a no tener dinero”.

Los defensores de Dormzilla, que los hay, arguyen que el problema habitacional de la Universidad (y de California en general) es tan grande que cualquier proyecto de vivienda es mejor que ninguno. Muchos estudiantes pasan su vida académica saltando del sofá de un colega al de otro, cuando no viviendo en sus coches.

El Mungen Hall californiano tiene ya un pequeño antecedente, la Residencia de Graduados Munger de Michigan, que alberga a más de 600 estudiantes de posgrado en módulos de 6 a 7 habitaciones y cuyas habitaciones tampoco tienen ventanas. La renta es de 1.000 dólares al mes. Una estudiante, Luiza Macedo, cuenta que pasó lo que pudo del confinamiento allí, y que ese fue “probablemente el punto más bajo de mi existencia. […] Mucha gente se muestra incrédula de que esto estuviera sucediendo antes de que salieran todos estos artículos sobre la UCSB... pero… ¿cómo es posible que esto sea legal? ¿Por qué se consiente que nos hagan esto?".

Como la polémica no ha conseguido que los responsables de la construcción den un paso atrás, puede que los espectadores veamos en los próximos años en efecto qué pasa si metes a 4.500 adolescentes a pasar ocho meses de su vida en habitaciones menos parecidas a un colegio mayor y más a un presidio.

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