El alucinante mundo de los tardígrados

El alucinante mundo de los tardígrados
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Solemos recurrir al mundo del cómic u otras fuentes de fantasía cuando nos apetece dar rienda suelta a nuestra imaginación y encontrarnos con personajes y seres tan imposibles como fascinantes, y nos olvidamos de lo que tenemos a nuestro alrededor. ¿Y si pudieses encontrar el animal más resistente del planeta en la charca que tienes al lado de casa?

Probablemente pensarías que te tomamos el pelo, o bien intentarás visualizar de qué criatura se trata, pero este ser no juega en la liga de lo visible a ojo desnudo (no siempre, al menos). Tan insignificante para unos y tan gigante y demoledor para otros, no miden más de medio milímetro y sin embargo plantan cara a las condiciones más extremas con la máxima "adorabilidad". ¿De qué curiosos seres hablamos? De los tardígrados.

Tardígrado

Puede que esta palabra no te suene a priori, o que creas que es algo así como “tardón” en empollón, pero no tiene nada que ver con los enemigos de la puntualidad, o no al menos de manera estricta. Estos seres resisten condiciones extremas de humedad, temperatura y presión atmosférica. Unas criaturas muy curiosas, tanto como el hecho de que hayan pasado a ocupar portadas y carteles. ¿A qué se debe este coqueteo con la farándula? Conozcamos a estos ositos microscópicos.

El osito cleptómano

Si bien en su momento saltaron a la fama científica por esa resistencia, lo que dio a los tardígrados su minuto de gloria (una unidad de tiempo algo más relativa desde que nuestra memoria es internet) más recientemente fue una especial habilidad en cuanto al hurto molecular. En noviembre del pasado 2015 se logró secuenciar el ADN de estos pequeños organismos (concretamente, la especie Hypsibius dujardini) observando una gran cantidad de material genético ajeno, concretamente un 17,5% que proviene de otras especies.

El hallazgo vino de la mano de Bob Goldstein y el resto del equipo en la Universidad de Chapell Hill de Carolina del Norte (Estados Unidos), trabajo en el que se determinaba que aproximadamente unos 6.000 genes provenían de otros organismos como hongos, bacterias o plantas. Algo que per se no es un descubrimiento ni nada novedoso porque este “robo genético” se da en otros casos, pero es un porcentaje mayor de lo encontrado hasta el momento. Así lo explicaba Goldstein:

No teníamos ni idea de que un animal pudiese contener tanto ADN ajeno. Sabíamos que muchos animales adquieren genes ajenos, pero no que pasase a este nivel.

Así, el que ya se había llevado la simpatía por ser el más duro acabó triunfando por delincuente genético, quitándole este cuestionablemente prestigioso título a los rotíferos, con un 8% de apropiamiento genético. Aunque investigaciones posteriores obtuvieron un resultado distinto al no encontrar más de 500 genes ajenos, apuntando que la investigación anterior podría haber partido de muestras contaminadas.

Es por ello que actualmente esté por determinar si este porcentaje es efectivamente tan alto y se está secuenciando el ADN de otros géneros de estos peculiares organismos. Pero, roben lo que roben y sean o no los mayores ladrones genéticos de la historia, ¿qué lugar ocupa esta familia de animales microscópicos en el planeta y por qué ese posible afán en tomar prestado material genético?

De grado a grado

La microscopía electrónica y la tecnología en general han permitido que podamos ver las estructuras más pequeñas de una manera “más real” que hace años y casi apreciando su textura. Y como el que es guapo es guapo, cuando los tardígrados pasaron por el barrido de electrones salieron tan espléndidos y hermosos que se asentó el nombre común que Johann August Ephraim Goeze les designó en 1773, el de ositos de agua, por sus andares similares a los de sus primos mayores plantígrados, los osos.

La palabra tardígrado de hecho es posterior, denominación que en 1777 Lazzaro Spallanzani dio por lo lento de su desplazamiento. Con la adopción de la taxonomía moderna esto se consideró un phylum o filo compuesto por tres clases. Un taxón que fue dudoso desde un principio y que de hecho sigue siendo una categoría con un origen (y, por tanto, un emplazamiento) por determinar, aunque ya los anteriores hallazgos en relación al material genético (micro ARN) los acercaban más a los artrópodos que a los nematodos (es decir, más a los bichos que a los gusanos).

Tardígrado

Podemos encontrar tardígrados en líquenes y musgos, así como en aguas oceánicas o dulces, alimentándose de algas microscópicas, nematodos, rotíferos (encima) y otros pequeños invertebrados a los que sorben sus células o devoran enteros. Debieron empezar sus andanzas pronto por la Tierra dado que se han hallado fósiles del superphylum Ecdysozoa (al que pertenecen) de hasta hace 530 millones de años de antigüedad.

¿Su secreto? Ya lo hemos desvelado: la resistencia. Soportan temperaturas desde -272 grados centígrados hasta 150 y una impresionante presión atmosférica de 6.000 atmósferas (para que nos hagamos una idea, nosotros habitualmente aguantamos una y a veces hasta nos cuesta). Además, soporta radiaciones ionizantes cientos de veces más altas que las consideradas letales para un ser humano y sobrevivir sin agua más de 10 años.

No sólo sobrevivieron en el espacio exterior, sino que conservan su capacidad reproductiva

De hecho, hace unos años ya pudimos comprobar que son seres de altos vuelos, altos hasta la exosfera y más allá. En 2007 la nave rusa Foton-M3 llevó a un grupo de tardígrados cual Musk microscópico a dar una vuelta por el espacio exterior y no sólo sobrevivieron (en el vacío), sino que conservan su capacidad reproductiva. Temblad, cucarachas.

Un jaque a la reproducción tradicional

Por nuestro egocentrismo innato solemos pensar que lo habitual es la transferencia genética vertical, es decir, la herencia de genes (y la reproducción sexual). Pero si ampliamos un poco nuestra visión y le ponemos unas cuantas lentes de aumentos veremos que entre pequeños organismos existen varias tropelías en cuanto a ese tradicional reparto por herencia. Y de hecho los humanos lo “sufrimos” cuando los virus juegan a intercambiar genes como cromos.

Así, estas transferencias irreverentes ocurren de manera horizontal, es decir, sin que haya padres e hijos. En el caso de los tardígrados los genes provendrían de hongos, plantas y organismos del reino Archaea, lo cual estaría tras la explicación de la resistencia de estos particulares seres, sobre todo los provenientes de bacterias.

¿Cómo han logrado quedarse estos genes foráneos? La hipótesis que barajan los científicos es que estas adhesiones genéticas ocurran precisamente en las condiciones extremas, concretamente en deshidrataciones a altas temperaturas. Unas condiciones que las dobles hélices de ADN no aguantan y se rompen. De este modo, el ADN de las bacterias podría entrar y quedar fusionado cuando la hidratación permitiese que el material genético se recompusiese. Es decir: se nos desmonta el puzzle, nos echan más piezas y lo volvemos a montar con éstas.

Todo es bonito tras un barrido de electrones

Así, las imágenes que probablemente hayamos visto de estos ínfimos seres se obtienen por microscopía electrónica de barrido, esto es, que lo que vemos es el resultado de la salpicadura de millones de partículas contra la muestra. Este reflejo por rebote se procesa para obtener un resultado tridimensional y en ocasiones, como hemos visto, se colorea (como las fotografías de antaño).

El pseudofamiliar aspecto de nuestro pequeño amigo es de hecho bastante provechoso a la par que achuchable. Además de ser fotogénico y dar instantáneas que parecen propias de películas de ciencia ficción, encontramos toda una categoría de Deviant Art dedicada al oso de agua en la que podemos ver fantásticas recreaciones del animal en escenarios de todo tipo. El ser humano es maravilloso y con ordenadores e internet, más.

Tardígrado en Deviant Art
Tardígrado Deviant Art

Los osos de agua son pequeños pero en realidad, dentro de los microbios, son gigantes, pudiendo de hecho apreciarse incluso a simple vista si se trata de un ejemplar adulto y particularmente desarrollado. Así, hasta el momento se podían apreciar bastante bien con microscopio óptico, pero como el resto de cosas los tardígrados salen bastante más agraciados con estas instantáneas más avanzadas de mayor calidad y detalle.

Comparación de imágenes de tardígrados en microscopio óptico y electrónico

De hecho resulta curioso ver la apariencia “real” de estas nimias estructuras, casi percibiendo su textura. Y puede que el tardígrado pase a los anales de la historia como el peluche microscópico por antonomasia, pero mi favorita es sin duda el Trichinella spiralis, un bicho que en realidad es de todo menos agradable, pero que irónicamente el microscopio electrónico adora (y quién no con esta carita).

Trichinella spirallis

Imágenes | Comicsagogo, Featured Creature, Visuals Unlimited
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