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El corto que deja admirablemente claro cómo funcionan las violaciones cotidianas en pareja

El corto que deja admirablemente claro cómo funcionan las violaciones cotidianas en pareja
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El punto de vista puede mover montañas. Este elemento cinematográfico, que ayuda a determinar con la posición de la cámara al contar los hechos quién es el protagonista del relato, puede hacer que la misma situación sea algo completamente distinto para las dos personas envueltas en ese asunto. Y eso es precisamente lo que tan claramente ocurre en Je suis ordinaire o Soy ordinaria, un corto protagonizado por la francesa Chloe Fontaine que pone de relieve una de las formas de violencia sexual más cotidianas pero más difíciles de precisar.

Como se ejemplifica con precisión en este sencillo corto francés, que ya ha dado la vuelta al mundo, a veces la insistencia de la pareja a practicar sexo cuando la otra persona no quiere puede llegar a ser brutal. Ella, que “se deja hacer” por su novio, se convierte por un momento en objeto pasivo ante la acción de un hombre al que no le importa el deseo de la otra persona. La insistencia de la chica en su falta de ganas, aunque no actúe activamente para quitárselo de encima, no es suficiente para que el novio desista de sus ganas de descargarse.

Y difícilmente detectaríamos actos como este como una violación. Aunque es 4.4 veces más habitual que una mujer sufra una violación por parte de un conocido que de un desconocido, no tenemos este tipo de relaciones en el imaginario de la violencia sexual. En el corto, además, queda muy claro: el chico no ha forzado físicamente a la chica, no es un hombre anónimo en un callejón acechando a su víctima a punta de navaja, como sí ocurre en la película que el protagonista quiere que la mujer vea.

Se trata de un acto tradicionalmente invisibilizado en frases como “así no se lo busca fuera”, “es sólo un momento y se le pasa” o en “no siempre le doy lo que necesita”. El chantaje psicológico es claro: “¿ya no me quieres?” como acicate contra la falta de deseo sexual de la chica.

Qzo1tq2 Fotograma de Irreversible, la película de Gaspard Noé de la que se habla en el corto y que gira entorno a una bestial agresión sexual callejera.

“Me dijo que había pasado la noche con un chico que no le dejaba de pedir sexo”, explica Chloe Fontaine en referencia a la motivación de realizar el corto. “Y pese a que ella no quería, tuvo que acceder porque se sintió obligada a complacerle. Yo me sentí muy enojada, pero esto formaba parte de su intimidad y yo no tenía derecho a inmiscuirme", afirma.

“Días después, una segunda amiga me habló de su novio y me contó una historia similar. No tenía quería tener sexo, pero lo hizo igualmente para que la dejara tranquila”, apostilla. Je suis ordinaire trata de un tipo de violación común, rutinaria e invisible de la que nadie habla habitualmente. En Francia y de acuerdo con las cifras oficiales, el 31% de los condenados por violación o intento de violación son los cónyuges de las víctimas.

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Aunque muchas de las mujeres que se están topando ahora con el corto se están animando a sacar a la luz esas experiencias. Aprenden a reconocerse como la protagonista gracias a su punto de vista, que cambiaría enormemente si quien estuviese en el centro fuese el hombre, que probablemente creería que simplemente está insistiendo porque “luego al final le gusta” o porque “a veces lo ponen difícil pero al final dicen sí con sus actos”.

En el mes que lleva subido a Vimeo el corto se ha reproducido ya más de 700.000 veces en la plataforma, pero es probable que lo haya hecho mucho más, ya que su vitalización ha hecho que diversos medios lo difundan por otros canales. Como es lógico, primero empezó a circular en Francia con motivo de su inclusión para el Festival de Cine de Nikon, pero su sencillez y corta duración ha hecho que haya dado el salto a medios internacionales hispanohablantes.

Je suis ordinaire es también muy similar a otro corto francés, del año pasado, en el que también se jugaba con el punto de vista de la protagonista en esas agresiones machistas invisibles y diarias, como es el retorno a casa después de una noche de fiesta: Au bout de la rue, A la vuelta de la calle.

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