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Es oficial: Japón y EEUU van a librar la primera batalla REAL de robots gigantes

Es oficial: Japón y EEUU van a librar la primera batalla REAL de robots gigantes
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Cosas que pueden alegrar el día a cualquier persona con un mínimo de sangre en sus venas: dinosaurios, bichos extraños encontrados en Australia que podrían aniquilarte, Godzilla, robots gigantes que libran batallas... Un segundo, ¿megarobots de verdad, con armas, representando el orgullo de las dos naciones vanguardia de la tecnología punta? ¿Acaso no es el sueño de todo niño que se precie? Pues bien, ahora ese sueño se ha hecho realidad. Va a pasar.

Y como no podía ser de otro modo, los países protagonistas de tan magno acontecimiento son Japón y Estados Unidos. Es oficial: dos empresas, una japonesa y otra norteamericana, piensan librar una épica batalla para demostrar cuál de sus robots gigantes es el mejor. Por fin esto va a suceder, en lo que podemos bautizar sin miedo a equivocarnos como el evento más importante de la historia que hemos conocido hoy. Muy bien, ¿pero cómo se ha llegado hasta aquí y cuáles son los robots?

Tenéis un gran robot, nosotros también...

Y el resto se da por sentado.

La idea ha surgido de MegaBots Inc., una empresa de Boston dedicada esencialmente a fabricar robots gigantes capaces de batirse en duelo con otros robots gigantes. Hace seis días, los responsables de MegaBots Inc. presentaron en sociedad al Mark II, su primera y, en consecuencia, más espectacular creación, y retaron públicamente a Suidobashi Heavy Industries, japoneses, los creadores del primer robot gigante del mundo, a un duelo.

En el vídeo vemos a Gui Cavalcanti y Matt Oehrlein, fundadores de MegaBots Inc., hacer lo que se espera de dos personas que han creado una empresa dedicada a la construcción de robots destructivos gigantes. Parafernalia y mitomanía: "Dado que somos americanos, hemos añadido armas realmente grandes". Por supuesto que lo son y por supuesto que el Mark II tiene armas gigantes. Su razonamiento para el duelo es impecable:

Suidobashi, nosotros tenemos un robot gigante, vosotros tenéis un robot gigante. Sabéis lo que tiene que pasar. Os retamos a un duelo.

De modo que la pelota quedaba en el tejado de los japoneses. Obviamente se trata de una gigantesca campaña promocional de Cavalcanti y Oehrlein, pero ROBOTS. La cuestión era si Suidobashi, quizá no tan excéntricamente maravillosos como MegaBots Inc., estarían dispuestos a tan idílica locura. Son japoneses, pero construyen robots gigantes: nacieron para esto. Por supuesto que han aceptado, en un vídeo colgado por al empresa el pasado domingo.

En él vemos al CEO de Suidobashi, Kogoro Kurata, aceptar el duelo de un modo muy japonés. Primero, enfatizando la tradicional relación de la cultura japonesa posterior a la Segunda Guerra Mundial con los robots (es SU terreno). Segundo, ridiculizando la puesta en escena de los norteamericanos, tan típicamente, bueno: "¿Mi reacción? Vamos, tíos, hacedlo mejor. Simplemente construir algo gigantesco y pegarle algunas armas es... superamericano".

MegaBots Inc. querían construir el primer robot gigante de combate de la historia, pero su campaña de crowdfunding no funcionó. Suidobashi llegaron antes, y el duelo surge como respuesta a ese pique

Hay pique. Precisamente es el origen de la disputa: MegaBots Inc. querían construir el primer robot gigante de combate de la historia, pero su campaña de crowdfunding no funcionó (aunque la salvaron gracias a un inversor privado, Autodesk, relacionado con la industria del software) y el proyecto se retrasó el tiempo suficiente como para que Suidobashi llegaran antes. La criatura surgida de sus manos fue bautizada como Kuratas, y, llegados a tal punto, MegaBots Inc. sólo tenían una (lógica y evidente) opción.

El duelo.

Así que por un lado tenemos la fuerza bruta, salvaje y desmedida de los norteamericanos. Por otro, la sutil sofisticación técnica de los japoneses, su cerebral imaginación. Si todos los niños del mundo hubieran imaginado con todas sus fuerzas un escenario mejor no lo hubieran conseguido. Veamos quiénes van a ser los dos bichos gigantes enfrentados cara a cara dentro de un año.

Os presentamos a Mark II y a Kuratas

Empecemos por el robot norteamericano. Mark II es la pionera creación de MegaBots: un trasto de cuatro metros de altura con cañones que disparan bolas de pintura (del tamaño de una bola de cañón) a casi 200 kilómetros por hora. El proyecto original, según explican ellos mismos, surge de esta tesis doctoral de Andreas G. Hoffman, aunque ahora están trabajando con Autodesk en el proyecto que les debe enfrentar a sus homólogos japoneses. Mark II lució así en una feria reciente:

Hace un año el proyecto era mucho más embrionario, de modo que los avances incorporados (¡lanzamisiles!) en este periodo son significativos. Es bastante excitante pensar qué podrán conseguir a un año vista. Mark II, por cierto, pesa unos 6.000 kilos. No, no quieres enfrentarte a algo así...

...a no ser que seas el padre de Kuratas, otro robot gigante de tres metros largos de alto (inferior a Mark II, veremos cómo solucionan el hándicap) que, en vez de bolas de pintura, dispara balas BB. Es más ligero que su rival, ya que pesa alrededor de 4.000 kilos, y no requiere de dos pilotos, como el Mark II, sino de uno (aunque también puede ser controlado externamente). Su sistema motriz es algo distinto al del americano: rueda (a unos 10 km/h) y aún no puede andar.

Al contrario que el espíritu combativo (recreativo) de MegaBots Inc., Kurata comenzó su particular proyecto tecnológico inspirado por su padre (un antiguo artesano del metal), un tanto a ciegas, deseando construir robots, no con el explícito propósito de llevarlos al campo de batalla. Su diseño está inspirado parcialmente en el anime (como por otro lado todos estábamos esperando), de forma particular en la serie Armored Trooper Votoms.

Kuratas
Kuratas.

Quedan muchos detalles por pulir. De momento no sabemos ni la fecha exacta de la batalla, ni el escenario en el que tendrá lugar, ni las normas concretas que habrán de regir el primer gran combate de robots gigantes de la historia de la humanidad. Es un terreno de momento ignoto, pero quizá sea el primer paso para futuras competiciones y para impulsar a otras empresas a desarrollar trastos enormes que colmen la imaginación de todos los niños y casi todos los adultos.

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