Escuelas para crear ejércitos de influencers en China: una realidad menos distópica de lo que parece

Escuelas para crear ejércitos de influencers en China: una realidad menos distópica de lo que parece
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Hasta hace poco, para convertirte en influencer se debían reunir un cúmulo de factores casi imposibles para un ciudadano de a pie. Pero, sobre todo, se requería tener el carisma y la suerte necesarios para caer en gracia a miles de seguidores. Ahora, podría decirse que convertirse en influencer es más una ciencia. Y prueba de ello es lo que sucede en la pequeña ciudad de Yiwu, en China, donde cientos de jóvenes estudian cómo convertirse en las próximas estrellas de Internet. Las escuelas de influencers ya son una realidad. Y China está a la cabeza.

¿Cómo? Desde hace unos años, la escuela Yiwu Industrial and Commercial College oferta, como carrera universitaria, ser influencer. Sí, sí. Como lo oyes. Graduarte en ello y poder tener el título colgado en la pared de tu habitación. O en tu muro de Instagram, si lo prefieres así. Allí, los estudiantes aprenden durante tres años (una carrera entera) sobre moda, estilo, creación de tendencias y edición audiovisual. Aspectos que son indispensables para convertirse en influencers.

Como sea, un video que empezó a circular por Twitter hace unos días nos muestra desde dentro cómo son esas escuelas. En sus imágenes vemos filas de posiblemente un centenar de mujeres y algunos hombres, de pie frente a unos grandes anillos con luces y hablando con las cámaras en sus móviles. Todas están vestidas con camisetas de color rosa y con cintas azules alrededor del cuello. Una imagen que, sin duda, nos recuerda a un futuro distópico, más propio de las películas de ciencia ficción. ¿A quién no le viene a la mente un ejercito de clones?

Preparación Las clases allí van desde edición de fotografía y vídeo, hasta cultura estética y protocolo, pasando por clases de baile y de cómo vestir con etiqueta. El objetivo es convertirte en la reina de los likes (o como dicen en China, en una Wang Hong), pero dándote los conocimientos necesarios para que te sepas de memoria qué hacer para conseguir miles de ‘me gusta’ y actuar en consecuencia.

No hace falta ser adivino para darse cuenta de que el volumen de influencers actuales no va a descender y sí es muy probable que ascienda. Por este motivo, es recomendable formar a los jóvenes que quieran dedicar su futuro a explotar la que ya es una carrera universitaria. Pero, sobre todo, a ayudarles a defendenderse en el mundo legal. Porque, por mucho de maquillaje o fitness que sepas, has de saber cómo actuar con las marcas y cómo funcionan las colaboraciones con ellas.

Predisposición. A día de hoy el grado universitario de esta escuela china sólo está pensado para ciudadanos chinos, pero en un futuro está pensado abrir plazas para otros alumnos internacionales. Y, lo cierto es que alumnos no les van a faltar. Los resultados de una encuesta publicada por Morning Consult, reveló que el 86% de las personas de entre 13 y 38 años estarían dispuestos a ser influencers a tiempo completo.

Situación: Lo que en principio puede parecer un poco pasado de rosca, si nos paramos a pensarlo, puede ser que tenga su lógica y futuro profesional. Internet ha crecido a unos niveles apabullantes. Y, puesto que las nuevas generaciones de millenialls y z viven pegados a las pantallas de sus móviles, es una oportunidad brillante para que las marcas les engatusen con la misma moneda. Al final, Instagram, Youtube, Facebook y todas las redes sociales han aparecido como los nuevos soportes publicitarios que las marcas utilizan para darse a conocer y posicionarse.

Hablamos de un sector que mueve alrededor de 8.000 millones de dólares, según cálculos de Financial Times, aunque otros lo suben a 9.700 millones. Es cuatro veces más de lo que se hacía en 2016. Es decir, se trata de  un mercado en plena expansión: si las marcas ya están dedicando entre un  10 y un 20% de sus presupuestos para el márketing con celebrities digitales, hay algo aún más llamativo: un 17% de todas esas compañías invirtieron en 2019 más de la mitad de presupuesto de publicidad en esto.

Influencia. Para entender este fenómeno no hace falta más que conocer la historia de Lil Miquela, una influencer virtual que ha ganado especial relevancia en el terreno de la moda dentro de Instagram. Con 2,6 millones de seguidores se encuentra dentro de la lista de las 25 personas más influyentes, de acuerdo con la revista Time.

Este robot hiperrealissta cobra por cada publicación patrocinada cerca de 7.211 euros, según las facturas de la Calculadora de Ganancias para Influencers de Instagram, lo que en un año suponen ingresos por 10 millones de euros.  Una cifra que, según los cálculos de OnBuy, es 353 veces más de lo que ganan en promedio los trabajadores en Europa. 

Si hay empresas invirtiendo capital en fabricar una criatura influencer, está claro que da dinero. Así, con cifras como esa sobre la mesa, no es de extrañar que estos estudiantes de Yiwu estén buscando convertirse también en estrellas millonarias de Internet. O, al menos, intentarlo. Aunque haya que pasarse el día hablándole a la pantalla del móvil.

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