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Los gatos con síndrome de Down no existen, pero su éxito en Internet sí y es todo un negocio

Los gatos con síndrome de Down no existen, pero su éxito en Internet sí y es todo un negocio
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Hace tan solo unos meses moría la gata más famosa de Internet: Grumpy cat. Tanto ella como sus dueños iniciaron casi sin darse cuenta una de las tendencias que definen hoy el marketing de mascotas influencers: el negocio de los gatos diferentes. Mientras hace unos años los gatos con irregularidades físicas y de salud eran los que peor se adoptaban, ahora, son todo un reclamo en Instagram.

El fenómeno. Gracias a un hilo de Reddit en 2012, Grumpy pasó de ser una gata anónima con un problema de enanismo a un fenómeno en Instagram y Facebook. Y hablamos de fenómeno porque de alguna forma ella fue quien abrió la veda de un nicho donde lo diferente ganaba en likes a lo normativamente bello. Por eso a raíz de la popularidad (y rentabilidad) de esta gata, los perfiles de otros animales con anomalías genéticas comenzaron a proliferar.

Síndrome de Down. Grumpy se hizo famosa porque tenía una expresión facial distinta debido a su enanismo. A raíz de su éxito, las fotos de gatos físicamente diferentes comenzaron a proliferar por Internet creándose el bulo de que padecían síndrome de Down. Lejos de la realidad y según explicó la veterinaria de PETA, Heather Rally eso no era posible: "La estructura de los cromosomas en los felinos es demasiado diferentes como para presentar mutaciones condicionadas por el síndrome de Down".

En los humanos, esta afección genética nace de una trisomía producida en el cromosoma 21. Los gatos por su parte tienen 38 cromosomas, agrupados en pares de 19, por lo tanto, al tener una distribución genética diferente no presentan el mismo tipo de alteraciones. La única especie que podría desarrollar síndrome de Down (además de los humanos) son los primates.

Anomalías genéticas. Los gatos que se han hecho populares en redes por tener una apariencia que recuerda al síndrome de Down, llevan una vida muy similar al resto. Según Heather Rally, lo que cambia mayoritariamente es su aspecto físico: "Suelen tener una cabeza más pequeña que la media y los ojos bizcos y muy separados entre sí". Al margen de estas características físicas, habitualmente presentan un comportamiento más inmaduro que otros gatos adultos, pero nada más.

Influencers. Bubbis, Monty, Belarus o Maya son algunos de los gatos que se han convertido en estrellas de Instagram por sus peculiaridades físicas. Todos ellos comparten una fisonomía muy similar y un engagement que ya quisieran muchos adolescentes aspirantes a influencers. Sin ir más lejos, Monty tiene una comunidad que supera los 600.000 seguidores y Maya tiene un libro con su nombre y más de 374.000 followers.

Sus dueños son, lógicamente, quienes mantienen un ritmo de publicación constante (en torno a 1-2 publicaciones diarias) y también los encargados de gestionar las acciones comerciales si es que las hubiera. 

 

Negocio. El gato Monty cuenta con más de medio millón de seguidores en redes y una página de merchandising propia donde sus fans pueden adquirir una ilustración con su cara por 50 euros. Las publicaciones patrocinadas también ponen de manifiesto que tener por mascota a un gato diferente puede ser monetizable y esto es algo que cada vez más dueños saben. De hecho, una práctica común entre los nuevos dueños pasa por crear un perfil en Instagram a su gato para después etiquetar en sus fotos a estrellas de Instagram como Bubbis. Así, cuando los fans de este gato accedan a ver las fotos etiquetadas, se toparán con un potencial nuevo felino influencer.

Imagen: @meetmayacat/Instagram

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