Ya hay especuladores inmobiliarios en el Metaverso: el mundo digital también será de los terratenientes

Ya hay especuladores inmobiliarios en el Metaverso: el mundo digital también será de los terratenientes
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En el Metaverso, las personas (o avatares) viven, trabajan y juegan. Piensa en ello cómo un conjunto de reinos digitales pensados para hacer lo mismo que haces en tu mundo real pero sin salir de tu cuarto. Cada uno de estos mundos es como una ciudad virtual en 3D, donde hay conciertos, partidos de fútbol, restaurantes y hasta campamentos de verano. Con un abanico tan grande como este, los inversores ya se preparan para un boom de la tierra digital, están adquiriendo propiedades y parcelas para centros comerciales, hoteles, casinos, pistas de conciertos y un sinfín de proyectos.

Pero la inversión inmobiliaria en el metaverso sigue siendo muy especulativa, y nadie sabe aún si este auge será la próxima gran burbuja.

Capitalizar la frontera digital. El interés en este universo digital se disparó cuando Mark Zuckerberg anunció que Facebook sería transformado en Meta, un esfuerzo por capitalizar la frontera digital. Pero el mercado global de bienes y servicios en el metaverso pronto alcanzará un valor de un billón de dólares, según Grayscale. El dinero en estos mundos digitales son las criptomonedas, ya que las finanzas en el metaverso están impulsadas por la tecnología blockchain. Cualquiera que entre a un mundo virtual puede comprar o intercambiar arte, música e incluso casas con NFT, que son coleccionables. El NFT sirve como prueba de propiedad y no es intercambiable. Y en los últimos meses, el volumen de transacciones de bienes raíces comerciales en el metaverso se ha disparado.

Especulación inmobiliaria. En octubre, Tokens.com, una empresa centrada en NFT y bienes raíces del metaverso, adquirió el 50% de Metaverse Group, una de las primeras empresas de bienes raíces virtuales del mundo, por alrededor de 1,7 millones de dólares. Metaverse Group tiene una sede virtual en un mundo llamado Decentraland en Crypto Valley. Digamos que es el Silicon Valley del metaverso. Pues ahí, Decentraland también tiene distritos para juegos de azar (una especie de Las Vegas), las compras, la moda y el arte. "Pensamos: En lugar de intentar crear un universo como Facebook, ¿por qué no entramos y compramos las parcelas de tierra en estos metaversos, y luego podemos convertirnos en propietarios?", explicaba su director ejecutivo.

Desde la adquisición, Tokens.com ha allanado el camino digital con una torre en Decentraland. Louis Vuitton, Gucci, Burberry y otras marcas de lujo ya han entrado a través de NFT, y los ejecutivos de la compañía son optimistas a que la torre de Tokens.com pronto genere ingresos por arrendamientos y publicidad para marcas como estas.

A por todo tipo de parcelas y bienes raíces. Para aquellos que se preguntan por qué una empresa querría invertir en una oficina virtual en el metaverso, la respuesta es sencilla: no todas las personas del mundo pueden comprar acciones de Apple, pero prácticamente todas las personas con conexión a Internet pueden comprar un terreno virtual. Pero claro, también hay muchos más inversores que persiguen los mismos activos. Y la inversión inmobiliaria tiene una gran oportunidad de crecimiento en el metaverso, incluso con el potencial de los propietarios digitales colocando vallas publicitarias en sus propiedades para generar ingresos pasivos.

Y lo quieren todo. Metaverse Group ya tiene un fideicomiso de inversión inmobiliaria y planea construir una cartera de propiedades en Decentraland, así como en otros ámbitos, incluidos Somnium Space, Sandbox y Upland. Internet puede ser infinito, pero los bienes raíces virtuales no lo son. Decentraland, por ejemplo, tiene 90.000 parcelas de tierra, cada una de aproximadamente 15 por 15 metros. Entre los inversores, existe la sensación de que hay oro en esas colinas pixeladas. Imagínate que fueras a Nueva York cuando aún era tierra de cultivo y tuvieras la opción de obtener un bloque entero en el SoHo. Si alguien quiere comprar una finca en el SoHo hoy, no podría, no está en el mercado. Eso es lo que sucederá en el metaverso.

La semana pasada, Tokens.com cerró un acuerdo de terrenos aún mayor en el distrito de la moda de Decentraland por aproximadamente 2,5 millones de dólares. La compañía, que dice que la transacción inmobiliaria fue la más grande en la historia del metaverso, planea convertir el área en un centro de comercio virtual para marcas de moda de lujo, algo comparado a Rodeo Drive o la Quinta Avenida.

Un mercado enorme. Muchos de estos reinos digitales aparecen como mundos de fantasía caricaturescos y de colores vivos, mientras que otros son aplicaciones digitales del planeta que ya conocemos y amamos. SuperWorld, una plataforma de bienes raíces virtual mapeada en toda la faz del mundo, ofrece 64.000 millones de parcelas de tierra, cada una a la venta como NFT. El Taj Mahal está disponible, al igual que, muy probablemente, el hogar de tu infancia. Los propietarios pueden comprar parcelas por razones sentimentales o inteligentes. "Puedes comprar los lugares que te encantan, ya sea Central Park o las pirámides de Egipto" decía Hrish Lotlikar, cofundador y director ejecutivo de SuperWorld.

Una parcela de tierra en el popular videojuego Axie Infinity, se vendió recientemente por 2,3 millones de dólares. A la semana siguiente, el desarrollador de bienes raíces virtuales, Republic Realm, compró una propiedad en The Sandbox por 4,3 millones. Las ventas de este tipo de propiedades están alcanzando máximos nunca antes vistos conforme los inversores acumulan millones en bienes raíces en el metaverso.

La fina línea entre el mundo virtual y el real. Y a medida que el mundo virtual se filtra más profundamente en la conciencia cotidiana de nuestro universo, hay un nuevo reino donde la división entre ellos se borra: el omniverso. El mundo real y el mundo online se fusionan en un universo híbrido, donde lo fungible y lo no fungible se cruzan en múltiples puntos, y donde se permite la venta de productos físicos en el metaverso, como NFT. Y los bienes raíces en el metaverso albergarán el comercio que impulsará esta transformación. La línea entre el mundo virtual y nuestra realidad es cada vez más difusa. Pero es lo que nos va a tocar vivir.

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