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Hay una autoescuela en Nueva Zelanda que se dedica a enseñar a conducir a perros. En serio

Hay una autoescuela en Nueva Zelanda que se dedica a enseñar a conducir a perros. En serio
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Con 18 habitantes por kilómetro cuadrado de media, Nueva Zelanda es uno de los países menos poblados del mundo. Tal vez sea por eso que este país sea más abierto a la integración del perro como mascota en la sociedad, especialmente en las ciudades. En el campo y al igual que en otros países, es común su uso como animal de granja que realiza el trabajo de seguridad y guía de otros animales.

Pero la asociación SPCA de Auckland ha llevado la utilidad de este animal de compañía a otro nivel: creando una autoescuela para perros. Conseguirlo no ha sido nada fácil

Lecciones de conducción para perros rescatados

En Canadá he visto a perros sentarse en el asiento del conductor, bajar ventanillas y darle a la bocina. Pero esto es otro rollo. Ver conducir a un perro que gira el volante, cambia de marchas y mira en la dirección correcta hace que te plantees si esta es la especie que nos reemplazará tomará nuestro lugar en el planeta.

Estos perros abandonados y rescatados son capaces de aprender a conducir en solo 8 semanas

Tras ocho semanas de entrenamiento, estos perros son capaces de realizar todas las maniobras esenciales en la conducción de un coche. Marchas incluidas. Para ello, la asociación SPCA ha tenido que realizar algunos apaños al vehículo. Por ejemplo, colocar solapas en el volante para facilitar el giro y poner pedales de freno y aceleración a la altura de la pezuña delantera.

La configuración es similar a la de un coche para personas con alguna discapacidad física. Aquí hay un video con mucho más detalle, enseñando cómo conduce Porter un Mini Countryman:

Estos perros que conducen coches han sido entrenados en un simulador primero y en un circuito cerrado después. Como se ve en el video, sus entrenadores les dan las órdenes en el momento adecuado para realizar las diferentes acciones. Encender el coche, girar y cambiar de marcha.

Perros rescatados de situaciones límite

La idea detrás de los perros conductores es demostrar que un perro rescatado es capaz de aprender nuevas habilidades y conductas. Sin importar cuál ha sido su pasado, lo que haya sufrido o cómo le hayan tratado. La SCPA de Auckland ha podido entrenar a tres perros rescatados que demuestran esto.

Es una forma de fomentar la adopción de mascotas como Ginny, Porter y Monty por parte de familias humanas. Es especialmente gracioso ver al perro atado al simulador y a uno de los entrenadores tirar de él como si fuera un carrito.

Ginny estaba encerrada en un baño y se encontraba desnutrida. Pesaba 12 kilos con tan solo un año, tres meses después alcanzó los 18 kilos. A pesar de esto, está deseando aprender y hacer las cosas bien, por eso le han podido entrenar en tan poco tiempo.

A Porter lo encontraron vagabundeando por la calle, nadie sabe cuál es su origen. En muy poco tiempo se ha adaptado a la escuela y ha aprendido a conducir el Mini que disponen para entrenar a sus perros.

Monty perteneció a una familia que ya no le quería. En vez de abandonarlo, lo entregaron a la SPCA para que se hicieran cargo de él. Lo interesante es que él también fue capaz de aprender a conducir el Mini.

De momento, esta autoescuela para perros está abierta sólo para canes abandonados. Así que olvídate de llevar al tuyo para que luego pueda llevarte de recados. Sería genial tener uno de estos con el que olvidarte de esperar a un coche autónomo.

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