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#Haztevaquero, la campaña promocional de consumo de carne que escama a nutricionistas y ecologistas

#Haztevaquero, la campaña promocional de consumo de carne que escama a nutricionistas y ecologistas
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Es siempre interesante ver cómo se publicitan productos que van perdiendo las coartadas argumentales para su promoción. La carne, y más concretamente la carne roja, está convirtiéndose poco a poco en uno de los enemigos no sólo de las dietas sino, sobre todo, del medio ambiente. Por si fuera poco los últimos estudios dictan que, por el motivo que sea, los europeos están perdiendo su afición por el filetazo: hacía 20 años que no comíamos menos alimento cárnico. Está claro que el bistec está arrinconado.

#Haztevaquero es el golpe en la mesa Provacuno, una interprofesional de asociaciones de la industria cárnica española que han recibido más de 3 millones de euros de la UE (el 80% de la inversión, el resto lo ponen las empresas privadas) para hacer promoción de los productos autóctonos.

Haztevaquero se vale del tradicional gozo gustativo que nos sugieren parrilladas chisporroteantes y hamburguesazas de buen grosor, nada que no se lleve viendo en los anuncios de hace cincuenta años, pero vemos que se han deslizado algunas novedades en la elaboración de esta campaña: de repente, y como si estuviésemos en un spot de bebidas alcohólicas, el locutor dice “si llevas una alimentación equilibrada y no titubeas al pedir un entrecot…”; sus imágenes para redes nos recuerdan que hay que acompañar siempre la carne “con ensalada”; y el decálogo del “Auténtico vaquero” nos hace ver que sus practicantes son poco menos que héroes, para los que debe pesar tanto al coger la bandeja en el súper que tengan ganas de comer ternera como saber que están apoyando “el desarrollo sostenible y el entorno rural”.

Una continua excusatio non petita que nos recuerda que ya no es inocente la elección de este producto para nuestra dieta y que, en el fondo, está reconociendo que su promoción sirve a una industria que podrá dar trabajo a miles de personas en todo el continente (80.000 trabajadores del sector cárnico en nuestro país), pero que no entraría entre las más beneficiosas para el bien común a largo plazo, ya que un kilo de ternera le cuesta al planeta 60kg de CO2 frente a los 7kg de CO2 de un kilo de cerdo.

Decalogo 02 1
Decalogo 01 1

Los ecologistas que se han topado con los mensajes se llevan las manos a la cabeza y se preguntan si la Unión Europea no tiene nada mejor que gastar dinero en promociones de productos agrícolas, pero no es esto lo que ha molestado a los nutricionistas. Los “vaqueros” de Provacuno nos dicen cosas como que “la proteína cárnica es un componente esencial”, que está llena de “hierro”, como también lo están los cereales procesados, o el punto ocho de su decálogo, ya borrado de su web pero cuya imagen sigue circulando, aduce que quien no coma filetes deberá tomar suplementos vitamínicos y proteínicos. Falacias ya desmontadas por la comunidad científica en varias ocasiones pero que siguen calando en el imaginario colectivo. Haztevacuno estaría fomentando una desinformación perniciosa para los objetivos climáticos y también para la salud pública (el punto actual de la OMS es que los países desarrollados debemos reducir enormemente el consumo de carne, no erradicarlo pero tampoco aumentarlo).

Tal vez por todo esto la letra pequeña del cartel financiado con fondos europeos dice lo siguiente: “el contenido de la presente publicidad representa únicamente la opinión del autor y es responsabilidad exclusiva del mismo. La Comisión Europea y la Agencia Ejecutiva de Consumidores, Salud, Agricultura y Alimentación (CHAFEA) no asume ninguna responsabilidad por el uso que pudiera hacerse de la información que contiene.

Por último, el refuerzo estereotípico de los anuncios también tiene un ligero trasfondo sexista. Para el cartel en el que se habla del vaquero que “sabe elegir el corte perfecto” nos encontramos con una mujer, cosa que también puede hacer el hombre, pero sólo porque se los conoce “mejor que la alineación de su equipo”. La virilidad se encuentra, cómo no, al tirar las hamburguesas a la barbacoa, territorio masculino por excelencia. Y no estamos seguros de si se llevaría el premio a la excelencia barbijaputera la lámina en la que se compara el cuerpo de la mujer con el despiece vacuno.

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