Hubo un año que no tuvimos verano en España: las temperaturas de agosto no llegaban ni a los 12ºC

Hubo un año que no tuvimos verano en España: las temperaturas de agosto no llegaban ni a los 12ºC
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Las temperaturas que hemos vivido durante este mes de julio de 2022 serán recordadas por siempre en la historia, habiendo sido una de las peores olas de calor de nuestro país. Prácticamente toda la península se ha acercado en algún punto a los 40ºC, creando una sensación abrasadora difícil de sobrellevar. Resulta casi imposible de creer que en un pasado no tan lejano, España tuvo un año sin verano.

Sí, como lo oyes, en 1816 España solo tuvo invierno. Y fue un caos en todos los sentidos.

Aquel periodo, conocido en la prensa como "el año sin verano", fue en realidad provocado por una erupción de un volcán en Indonesia que creó un largo invierno y una crisis en todo el mundo, según apuntan varios estudios como este de la revista Environmental Research Letters. La temperatura global descendió entre uno y tres grados centígrados.

Para que os hagáis una idea: en pleno junio de ese año una tormenta de nieve azotó Nueva York de manera nunca vista. El granizo golpeaba Londres día sí y día también durante todo el verano, en el que murieron unas 70.000 personas. The Times escribió: "El país se encuentra en un estado catastrófico". Suiza vio lluvias 132 días. Al otro lado del océano, el temporal unido a la sequía arrasaba las cosechas en EEUU.

Europa vivía un infierno, con lluvias constantes y fuertes nevadas en pleno agosto. Los ríos se desbordaban. Según se comenta en este artículo de EL PAÍS, en Alemania, las patatas se pudrían en la tierra, y las tormentas arruinaron un tercio de la cosecha de cereal. Incluso en París, la Iglesia pidió a sus fieles que rezaran durante días para "parar" el fenómeno.

En España, según se recoge en algunos textos de la época, se registraron muchas jornadas de frío y tormentas, algunas con granizo. En Barcelona la población decía que las temperaturas de agosto eran como las de un mes fresco de abril. En este artículo de ABC se habla de una nevada en el centro de la Península a mediados de julio que coincide con unos días en los que la temperatura mínima de Madrid alcanzó récords de 12-13ºC.

¿Por qué sucedió?

La erupción en 1815 del Monte Tambora, ubicado en la actual Indonesia, fue la más grande en miles de años. Fue tan devastadora que mató a unas 90.000 personas y envió enormes columnas de ceniza a la atmósfera. Estas, a su vez, reflejaron suficiente radiación solar de la superficie del planeta para bajar las temperaturas globales y alterar el clima. El efecto inmediato al fenómeno no parecía grave, pero la primavera y el verano siguientes se convirtieron en un desastre mundial.

Año sin verano

"La erupción inyectó una gran cantidad de dióxido de azufre en la estratosfera, que se extendió rápidamente por todo el mundo, oxidándose para formar aerosoles de sulfato. Estos aerosoles volcánicos reducen la radiación neta de onda corta y provocan un enfriamiento superficial generalizado y duradero. También conducen a una reducción de las precipitaciones, humedecen algunas regiones secas y provocan cambios climáticos", explicaba Andrew Schurer, investigador de la Facultad de Geociencias de la Universidad de Edimburgo en este estudio.

Las devastadoras consecuencias

Lo que siguió fue igual o peor. El otoño trajo mucho sufrimiento en Europa, con muchos países teniendo la peor cosecha en cuatro siglos. En Gran Bretaña estallaron los disturbios cuando subieron los precios del pan y la leche. Con las previsiones de malas cosechas, los comerciantes subieron los precios. Y esto lo pagaron los más pobres, claro.

Hubo manifestaciones y la gente empezó a saquear almacenes y a robar los cargamentos de cereales. Fue llamada la "última gran crisis de subsistencia en el mundo occidental". Esta escasez de alimentos condujo a la hambruna de 1816, la peor que azotó a la Europa del siglo XIX.

Año sin vernao

En el arte y la guerra

Un poeta anónimo escribió:

Los árboles estaban todos sin hojas,
las montañas eran marrones,
El rostro del país estaba marcado por el ceño fruncido;
Y yermas eran las colinas,
y el follaje seco
Como nunca se había visto en
esa época del año.

Tenemos muchos textos de aquella época que relatan las brutales experiencias que se vivieron. Algunas investigaciones incluso sugieren que las fuertes nubes y la lluvia de la erupción contribuyeron a la derrota de Napoleón en Waterloo tres meses después en Bélgica, lo hemos contado en Magnet en este artículo.

Cientos de artistas, inspirados por el episodio climático y sus consecuencias sociales, sorprendieron al mundo con obras maravillosas. En la literatura, Mary Shelley escribió su obra Frankenstein, encerrada en casa por las abundantes lluvias. El poeta Lord Byron, que se encontraba en el lago de Ginebra escribió su poema Darkness, inspirado por esa oscuridad reinante.

"Tuve un sueño, que no era del todo un sueño. El sol se había extinguido, y las estrellas erraban apagándose en el espacio eterno, sin rayos ni rumbo, y la tierra helada se balanceaba ciega y oscurecida en el aire sin luna".
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