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La gruesa capa de hielo de Groenlandia se está volviendo negra por culpa de la contaminación

La gruesa capa de hielo de Groenlandia se está volviendo negra por culpa de la contaminación
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Generalmente, el hielo es blanco. Sabemos que hay casos excepcionales en los que se tiñe de diversos colores, como las cascadas de sangre de algunos glaciares (sedimentos de aguas particularmente rojizas) o el hielo negro, una finísima capa que se crea de forma prematura en algunas lagunas y que sirve para increíbles escenas de patinaje. Ahora bien, también hay un hielo colorizado por culpa de la acción humana: el otro hielo negro de Groenlandia.

Diversos científicos llevan años estudiando el fenómeno. Resulta que a consecuencia de la contaminación que las fábricas y los vehículos de todo el planeta emiten anualmente, partes de la gruesa capa de hielo del ártico, en especial aquellas que reposan sobre las tierras continentales de Groenlandia, se han oscurecido. La contaminación no se evapora, y del mismo modo que termina en nuestros pulmones también se encapsula en el hielo, a modo absorbente.

El proceso es claramente visible desde el aire, tiñendo de negro determinadas líneas costeras de Groenlandia durante los meses invernales. A priori, no debería tener mayor importancia: otro efecto adverso, quizá el menos importante, del calentamiento global y el cambio climático. Pero lo cierto es que sí la tiene. Mientras el blanquísimo hielo refleja los rayos del sol, evitando que penetren en el casquete glaciar, las porciones de hielo más oscuras los absorben. Lo que calienta el hielo.

Al calentarse, la capa de hielo de Groenlandia se derrite un poco más. Es un problema para toda la humanidad, ya que el proceso es de por sí lo suficientemente rápido gracias al aumento de las temperaturas. Se calcula que la capa glacial que cubre la gigantesca isla tiene alrededor de kilómetro y medio de altura, lo que la convierte en una de las reservas de agua (helada) más grandes de todo el globo terráqueo (alrededor del 8%). Derretida, el mar subiría. Mucho.

Panoramica Una visión más panorámica. (Modis/NASA)

Alrededor del 80% de Groenlandia está cubierta de hielo. Su total evaporación provocaría subidas del nivel de los océanos de hasta 7 metros, según los cálculos más optimistas de la NASA, lo que arrasaría con buena parte del mundo civilizado que hoy conocemos. De ahí el interés de diversos científicos en el hielo negro. Un estudio publicado este mismo mes ha recopilado numerosas imágenes cenitales, tomadas por drones, para observar hasta qué punto llega su extensión.

De forma paralela, el hielo oscuro provoca otro fenómeno (preocupante). El color viene dado por la condensación de carbono y otras impurezas en la capa glacial. Para muchas algas, el polvo y las partículas de carbono representan una interesante fuente de alimentos, por lo que han comenzado a colonizar partes del casquete de hielo que antes ignoraban. Dado que su color también es oscuro, contribuyen a anular el albedo, lo que puede acelerar aún más el derretimiento.

Hielo Negro Groenlandia Buena Las manchas negras, de cerca. (NASA)
Campo Hielo Negro Lo que se aprecia a la izquierda son tiendas de campaña. (Dark Snow Project/J. Ryan/J.Box /A.Hubbard)

Es un círculo vicioso: cuanta más oscuridad absorba la capa de hielo groenlandesa más algas acudirán a su vera, redoblando el efecto de absorción de la radiación solar. Y ante el que tenemos poco margen de maniobra más allá de la receta genérica para evitar, a grandes rasgos, que el mundo se vaya al garete tal y conocemos (reducir emisiones, controlar la subida de temperaturas, optar por energías renovables, reducir el consumo de electricidad, y un largo etcétera).

Más allá de la subida del nivel del mar, los cambios drásticos en el tamaño del casquete de hielo de Groenlandia tendrían efectos impredecibles en otras áreas. Al ser tan grande (2.400 kilómetros de largo por casi 750 de ancho), su derretimiento provocaría un cambio radical en las circulaciones oceánicas del Atlántico norte y de la Corriente el Golfo, transformando de forma decisiva los climas típicos del hemisferio norte. Así que sí: el hielo negro existe y, en este caso, es un problema enorme.

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