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Las 9 fronteras más surrealistas del mundo

Las 9 fronteras más surrealistas del mundo
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Fruto de siglos y siglos de batallas, accidentes geográficos y negociaciones políticas, nuestro pequeño mundo occidental ha permanecido prácticamente inmutable a lo largo de medio milenio. Nuestras fronteras no son sorprendentes, llevan ahí muchos años. No todos los rincones del mundo son iguales. Repartidas por todo el globo existen fronteras surrealistas, fruto de confusiones, conflictos por resolver o antiguas disputas coloniales. Aquí repasamos las 9 más sorprendentes.

1. Bangladesh y la India

Es noticia porque se ha resuelto. Durante décadas, la frontera norte entre Bangladesh y la India ha sido la más esquizofrénica del mundo. Ambos países contaban con decenas y decenas de enclaves, porciones de su territorio aislados en el de otro estado, repartidos en fronteras ajenas. Se trataba de un problema mayúsculo para las personas que vivían en dichos enclaves, dado que estaban aisladas y no tenían acceso a servicios tan básicos como el agua corriente o la electricidad.

Como casi todas las fronteras extrañas del mundo, el origen de tal desastre proviene de la descolonización británica después de la Segunda Guerra Mundial

Como casi todas las disputas fronterizas del mundo, el origen de tal desastre proviene de la descolonización británica después de la Segunda Guerra Mundial su origen se remonta a un conflicto de intereses entre dos estados. En concreto, entre el Imperio Moghul y el reino Cooch Behar. Ahora llega a su fin, convirtiéndose en una línea más o menos uniforme que permitirá a los habitantes de la zona vivir en condiciones normales. Y que dentro de poco desaparecerá de los mapas.

India Bangladesh
India Bangladesh 2

2. Namibia y la Franja de Caprivi

Cualquiera que haya surcado la zona a través de un mapa lo habrá comprobado: Namibia cuenta con una extraña protuberancia fronteriza que extiende su territorio más de 400 kilómetros hacia el interior del continente. Visto desde el aire, el corredor no parece tan impactante, pero sería algo parecido a Francia contando con un brazo de tierra introducido en España entre la actual frontera y Teruel. Se trata de la Franja de Caprivi, otro producto de la demencial política colonial europea del siglo XIX.

En este caso, toca culpar a los alemanes, cuyo tardío imperio colonial se construyó escamoteado a lo largo del continente, de forma tardía y sin uniformidad territorial

En este caso, toca culpar a los alemanes, cuyo tardío imperio colonial se construyó escamoteado a lo largo del continente. Si bien Alemania contaba con Namibia y con la actual Tanzania, ambas estaban en las costas opuestas del continente. ¿De qué modo podrían unirlas, pensaron? A través de la Franja de Caprivi, accediendo al río Zambeze y descendiendo sus aguas hasta el Índico. Craso error: un detalle sin importancia hace del Zambeze un río poco navegable, las cataratas Victoria.

Caprivi Strip
Caprivi Strip 2

3. Egipto y Sudán

Más hijos de la colonización y sus locas, locas aventuras. En este caso volvemos al terreno de la disputa fronteriza. La actual que divide a Sudán y Egipto se puede dibujar o bien siguiendo al paralelo 22 del hemisferio norte... o bien recorriendo la arbitraria línea de puntos dibujada por el Imperio Británico para dar sentido real a fronteras imaginadas desde Londres. ¿Resultado? En función de a quién preguntes, el triángulo de Hala'ib pertenece a Sudán o a Egipto. En una imagen:

Egipto Sudan

¿Por qué es esto tan especial? No por la porción de terreno técnicamente en territorio egipcio, al norte del paralelo 22, sino por el pequeño lote al sur del mismo. Según la frontera reivindicada por Sudán, quedaría en territorio egipcio. Pero según la frontera reivindicada por Egipcio, quedaría en territorio sudanés. O lo que es lo mismo, ninguno de los dos países se arroja el derecho de posesión sobre ese montón de arena y piedras sin valor alguno.

4. Gambia en sí misma

La peculiar situación geográfica de Gambia, rodeada por Senegal, encuentra sus orígenes, cómo no, en la colonización de África. Históricamente, el enclave había servido a las naciones europeas para capturar y comerciar con esclavos, al ser la desembocadura del río Gambia una zona muy poblada. La colonia pasó de manos de Portugal a Gran Bretaña en el siglo XIX, con un pequeño inconveniente añadido: el resto de la región, Senegal, estaba en manos de Francia.

La colonia pasó de manos de Portugal a Gran Bretaña en el siglo XIX, con un pequeño inconveniente añadido: el resto de la región, Senegal, estaba en manos de Francia

La situación pervivió del mismo modo cuando llegó el momento de la independencia, siendo desde entonces Gambia un estado soberano repartido a lo largo del cauce del río homónimo. El país en ningún momento supera los 40 kilómetros de ancho, lo que quiere decir que cualquier gran fondista es capaz de cruzarlo de punta a punta en menos de tres horas.

Gambia

5. Baarle-Nassau, Baarle Hertog

No sólo el desastroso proceso de descolonización de Asia y África nos ha legado fronteras gloriosas. Gracias a siglos y siglos de conflictos bélicos, disputas monárquicas y segregación étnica, Europa también puede aportar su pequeño granito de arena a esta historia. Concretamente, entre Holanda y Bélgica, en un pueblo que en función de dónde vivas se llama Baarle-Nassau o Baarle-Hertog. Y que es célebre porque está dividido de forma aleatoria entre ambos países.

Baarle Bueno

El origen de semejante embrollo proviene de antiguos pactos y cesiones entre el duque de Brabante y el señor de Breda. El resultado es que Bélgica cuenta con numerosos y muy diminutos exclaves en los Países Bajos. Las consecuencias son relativas a día de hoy: ambos países hablan la misma lengua, están dentro de la zona Schengen y utilizan la misma moneda. La Unión Europea ha hecho de Baarle una mera anécdota sin demasiadas consecuencias en el día a día de sus vecinos.

Baarle Holanda Belgica
La frontera a día de hoy. Está marcada así por todo el pueblo, y llega a dividir casas en dos países distintos. (Imagen: iamdanw)

6. Nagorno-Karabakh

Conflictos étnicos: una fuente inagotable de fronteras absurdas. La de Nagorno-Karabakh nos lleva directamente a Azerbaiyán, y de rebote a Armenia. Tras su independencia de la Unión Soviética, ambos países se enfrentaron en una guerra por el control de un pequeño enclave de población armenia dentro del territorio azerí, Nagorno-Karabakh. Hoy forma parte oficial de Azerbaiyán, pero está controlada de facto por los rebeldes armenios de la zona...

Por si no fuera suficiente, Azerbaiyán cuenta con parte de su territorio al otro lado de la frontera armenia, totalmente aislado, al que sólo es posible acceder desde Armenia

...que incluso han ido más allá y han tomado el control del pequeño corredor azerí que divide a Nagorno-Karabakh del resto de territorio armenio. Por si no fuera suficiente, Azerbaiyán cuenta con parte de su territorio al otro lado de la frontera armenia, totalmente aislado, al que sólo es posible acceder desde la nación azerí o bien a través de Irán o bien a través de la propia Armenia. Como tantos otras disputas del Cáucaso, continúa sin resolverse de iure.

Aremia Azerbayan
En rojo, Nagorno-Karabakh. En marrón, zonas controladas por armenios. En naranja, Azerbaiyán.

7. Los múltiples enclaves de Kirguistán

Repúblicas exsoviétivas, túrquicas y centroasiáticas: todo un mundo por conocer. Son casi tan fascinantes como el follón fronterizo existente dentro de los límites de Kirguistán. Allí, en la pequeña patria de los kirguis, podemos encontrar seis enclaves: dos pertenecientes a Tayikistán y otros dos pertenecientes a Uzbekistán. El lío no termina ahí: dentro de Uzbekistán hay otro enclave perteneciente a Tayikistán, que cuenta con cuatro porciones de su territorio en otros estados.

En la siguiente imagen, los enclaves se encuentran rodeados en rojo.

Kirguis

8. Cachemira, un conflicto irresoluble

Si creíais que nos habíamos librado de los múltiples horrores británicos durante el proceso de descolonización de su vasto imperio, estabais equivocados. Porque el de Cachemira es posiblemente el más célebre de todos ellos: una histórica región enclavada en pleno Himalaya y controlada simultáneamente por tres estados distintos, Pakistán, la India y China. Todos reclaman la soberanía de la zona, pero ninguno la posee de facto en su totalidad, ni la va a poseer a corto plazo.

Cuando los británicos abandonaron la India, la población musulmana de la antigua colonia decidió formar un nuevo estado, Pakistán, pero Cachemira permaneció en la India

Cuando los británicos abandonaron la India, la población musulmana de la antigua colonia decidió formar un nuevo estado, Pakistán (incluyendo a Bangladesh en su momento). Durante el sangriento proceso que enfrentó a los hindúes contra los musulmanes y el consecuente traslado de millones de personas a un lado y a otro de la nueva frontera, hubo una región de mayoría musulmana que permaneció leal a la India: Cachemira. Ambos países fueron a la guerra.

Situación actual: la región es controlada el norte por Pakistán, al sur por la India y al este por China, que apareció por allí con la intención de pescar en río revuelto. Pakistán y la India consideran al territorio uno solo, y aspiran a incluirlo en su totalidad dentro de sus fronteras. Pero a día de hoy, tales fronteras son difusas, relativas y bastante confusas.

Cachermira

9. Serbia, Croacia y el Danubio

Ya hablamos de ello con motivo de Liberland, la nueva micronación europea. Serbia y Croacia tienen problemas para definir dónde está exactamente la frontera por un motivo muy simple: los ríos cambian. Siempre se ha articulado en torno al cauce del Danubio, pero dicho cauce se ha visto modificado a lo largo de los siglos. De modo que se ha creado un desfase en torno a la tradicional frontera fluvial y al curso actual del río. Serbia apoya redefinir la frontera en torno a la realidad actual del Danubio, pero Croacia prefire mantener las municipalidades tradicionales del siglo XIX.

Entre tanto, se ha colado Liberland, en un pedazo de terreno que, al igual que sucede con Sudán y Egipto, queda en el limbo: si atendemos a las fronteras reivindicadas por cada Estado, son seis kilómetros cuadrados que no pertenecen a nadie. Bueno, sí: a Vit Jedlicka.

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