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Cuidar a un pulpo no es fácil: tienes que darle juegos y puzzles para que no se aburra

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Como ya vimos en su momento, el pulpo es uno de los animales más inteligentes que te puedes echar hasta la boca. ¿Cómo se traduce eso a la hora de cuidarlos en un espacio cautivo, ya sea para la exhibición pública o para su estudio? En algo más que alimentarle y mantenerle sano. Como explican más arriba trabajadores de la Academia de Ciencias de California, tener un pulpo como mascota significa mantener activo no sólo su cuerpo, sino también su mente, ya sea a través de puzzles, de retos o de cualquier otro tipo de actividad creativa.

"Tratamos de ser creativos diariamente para ofrecerles un ambiente estimulante. Queremos mantenerlos positivos, ocupados y afrontando retos, dándole juguetes y puzzles, algo con lo que puedan jugar", explica uno de los cuidadores. Además, también les someten a sesiones de contacto físico personal con otros trabajadores, acariciando tanto sus tentáculos como el resto de su cuerpo. Al parecer, esto contribuye a crear un vínculo de confianza entre el ser humano y el animal.

Nada de esto nos extraña demasiado. Los pulpos son muy, muy inteligente. Pueden utilizar herramientas y resolver problemas de gran complejidad. Además, se ha descubierto que cuentan con más de 10.000 genes que los seres humanos. En el colmo de lo guay/chungo, hay indicios de que los pulpos pueden utilizar armas para ir a la guerra. Son bichos muy alucinantes, y delicados en muchos sentidos. De ahí que necesiten tantos cuidados cuando están lejos de su hábitat natural. Una comparación divertida: los pulpos son como niños. Si no les entretienes, se aburren y se deprimen.

Por si aún no estás convencido, aquí tienes a un pulpo matando a un tiburón (!).

Y aquí a otro pulpo escapando de un bote de cristal cerrado.

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