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Un metro y siete kilos: el alucinante loro prehistórico, el pájaro demasiado grande para volar

Un metro y siete kilos: el alucinante loro prehistórico, el pájaro demasiado grande para volar
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Hubo un tiempo, no demasiado lejano, en el que gigantescas aves, muy superiores en tamaño a los seres humanos, domeñaban el terreno a su antojo. Algunos hombres y mujeres vivieron para verlos, pero sólo en un rincón remoto de la geografía mundial: Nueva Zelanda. Desde avestruces gigantes hasta emus monstruosos, aquellas aves se cuentan entre las más grandes descubiertas por la ciencia. Hoy debemos añadir otra, aún más particular: el Heracles inexpectatus, el loro de más de un metro de altura y siete kilogramos de peso que paseó antaño por los prados neozelandeses y que hoy ha sido reconstruido.

¿Quién? El hallazgo corresponde a un grupo de biólogos coordinados por Trevor H. Worthy y provenientes de la Universidad de Nueva Gales del Sur y el Museo Canterbury. Tras dos décadas investigando un pequeño yacimiento de fósiles animales en St Bathans Fauna, un parque natural al sur de Nueva Zelanda, hallaron los huesos de un animal desconocido. Se trata de un loro prehistórico de proporciones inéditas, bautizado en honor a Hércules, y emparentado con otras especies aún existentes, como el icónico kakapú, el kea o el kaka, todos ellos neozelandeses.

Forma. El loro, extinto hace más de viente millones de años, se contaba entre las aves más grandes que han deambulado sobre la Tierra. De tonalidades verduzcas y oscuras, era incapaz de volar, dado lo excesivo de su peso. Sus proporciones sólo son comparables a las de otro pájaro gigante ya extinto, el dodo (aunque perteneciente a una familia distinta: en esencia era una paloma con esteroides), y a las del Natunaornis altirostris de Fiji (también desaparecido).

Nuestro protagonista vivía a ras de suelo, y se alimentaba probablemente de plantas. Aunque algunas especies de loro neozelandés (el kea) son carnívoras (e incluso atacan a ganado), hace veinte millones de años no existían las ovejas. Rodeado de enormes y muy diversos frutos, su inmenso tamaño le permitía alimentarse de toda clase de variedades.

Tendencia. Su descubrimiento es interesante porque reafirma una tendencia ya conocida en Nueva Zelanda: se trataba de un ecosistema rico en pájaros gigantescos. Sólo allí habitaban los moa, el orden de aves más grande conocida. Sus nueve especies incluían animales similares al avestruz de más de cuatro metros de alto y 230 kilos de peso. Eran excepcionales no sólo por su tamaño, sino por dominar el medio terrestre en sustitución a los grandes mamíferos, algo inédito en el resto del planeta.

Todas ellas están extintas. Cuando las poblaciones maoríes llegaron a las islas de Nueva Zelanda en el siglo XI encontraron un potosí de carne aviar que llevarse a la boca; y los cazaron hasta su extinción. Con ellas perecieron otros pájaros descomunales como el águila de Haast, la más grande jamás descubierta cuya alimentación consistía en las variedades de moa. Una vez desaparecidos, se evaporó.

Islas. A día de hoy Nueva Zelanda sigue contando con un ecosistema aviar muy peculiar (y amenazado). No sólo se trata de los estrigopoideos (el kakapú, el kea) loros de gran tamaño (hasta tres kilos en el caso del primero, también incapaz de volar) únicos en el mundo, sino también de elementos más pequeños como el kiwi (emparentado con los avestruces y los emus, pero no con nuestro Hércules ni con los moa). Tal excepcionalidad se debe a las particularidades del país (muy meridional, y de climas diversos) como a su naturaleza insular. En las islas crecen monstruos.

Los ejemplos son múltiples a lo largo del planeta, siendo Australia, quizá, el más aterrador. Pero el limitado hábitat del dodo (las islas Mauricio) y la existencia de otras aves enormes en sitios tan dispares como Hawaii (el Moa nalos, una especie de pato gigante no volador) o Malta (cisnes no voladores descomunales), reafirman el carácter excepcional de las islas. Ecosistemas cerrados que permitió el desarrollo de pájaros sin igual. De auténticos Hércules con plumas.

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