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Pero por supuesto que alguien ha escrito una novela erótica entre una doctora y el coronavirus

Pero por supuesto que alguien ha escrito una novela erótica entre una doctora y el coronavirus
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2020 es un año que nunca termina de aportar. Pasan las semanas, los meses, y seguimos sin atisbar el final de la vesania a la que todo esto, a la que todos nosotros como delirante proyecto que es la especie humana, podemos llegar. Hoy llega a nuestras vidas la idea de un cuento erótico sobre el Covid-19, que está causando sensación entre los lectores de relatos amateurs y la comunidad de Amazon.

Besando a Don Corona: su autora es M.J. Edwards, con un total de una única obra publicada hasta el momento, y la portada del libro, de un dólar en su versión para Kindle, nos muestra a una entregada y turgente “doctora” tirándose a los brazos de un machote verdoso que no es ni Hulk ni la versión masculina de Yedra Venenosa, sino nada más y nada menos que una representación antropomórfica del protagonista de todos nuestros problemas.

El pene del coronavirus: la línea promocional de la novela, una vuelta de tuerca de las ficciones de Danielle Steel, nos dice que “Se suponía que ella tenía que curar el coronavirus. Pero en su lugar... se enamoró de él". La doctora Alexa forma parte del equipo de científicos que encontrarían una cura contra el bicho, pero “poco sospechaba ella que terminaría enamorándose de él en esta apasionada y viral (sic) novela erótica".

En sus escuetas pero provechosas 16 páginas Edwards nos deja frases hipnotizantes, como:

  • Alexa sentía una irreprimible emoción cada vez que tocaba una muestra de coronavirus, como un palpitante pene erecto desesperado por desatar su devastación en cualquiera que lo tocase.
  • Hasta el más mínimo sonido del virus hacía que sus ovarios chocaran como platillos.
  • Su coño estaba tan mojado que el cordón se deslizó por su piel como un hombre gordo lo hace al caer por un tobogán de agua.
  • Tan entregada que sentía como si tuviese un perrito caliente dentro de su húmedo coño.

Literatura que ha emocionado y decepcionado a sus lectores por igual, entrando en esta última categoría gente que no ha sentido dentro de sí esta pulsión corona.

La autora, eso sí, ha dejado por escrito en la página de compra de su libro en Amazon que la motivación detrás de Besando a Coronavirus no es el intento de hacer llegar al mundo su increíble prosa, sino más bien un plan para pagar las facturas después de haberse quedado en paro, lo cual demuestra un importante nivel de resiliencia por su parte.

Pasión de neandertales: existe todo un submundo de relatos eróticos bizarros al que, los que se hayan interesado por el virus sexy, se pueden ahora asomar. Dentro de este universo es conocida la rama “dinosaur erotica”, con títulos como Tomada por T-Rex o Dino Park after Dark. Hay otra perversión igualmente popular y son los relatos sexuales sobre Bigfoot, un concepto nacido en 1977 con la novela Mis noches con Piegrande, una “explosiva peripecia de violación y venganza”. En este terreno, y como de seguro opinaría Edwards si la preguntamos, los aerosoles son el límite.

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