"The Longing", el discreto encanto del videojuego más lento del mundo: necesitas 400 días para pasártelo

"The Longing", el discreto encanto del videojuego más lento del mundo: necesitas 400 días para pasártelo
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Hay videojuegos tediosos y videojuegos tediosos. The Longing es una muestra de ello, principalmente porque han sido los creadores quienes se han tomado los molestias de convertirlo en una odisea tortuosa y desesperante. La primera palabra que aparece en pantalla es “¡Espera!”, con eso ya podemos hacernos una idea de lo que nos depara esta aventura, que no ha dejado indiferentes a los profesionales de esta industria.

Así es, The Longing, creado por Studio Seufz, es un videojuego sobre la espera. Un tiempo en el que no sabes si los mismos diseñadores te están troleando o si estás de verdad empleando tu tiempo con un fin específico. Es un juego que tarda 400 días en completarse y se mueve a un ritmo muy lento. Las tareas simples, como subir unas escaleras o abrir una puerta, se prolongan eternamente. Y, sin embargo, los jugadores llevan meses sin dejar de jugar.

The Longing

¿Por qué? Su gran peculiaridad es que su historia dura 400 días de tiempo real, es decir, una vez que iniciamos el juego, un contador se activa y los segundos empiezan a correr, incluso cuando no estemos jugando. La premisa narrativa que justifica esta inusual propuesta es que el jugador se pone en el papel de Sombra, el protagonista, una pequeña criatura que vive al servicio de un antiguo rey. Al comienzo de The Longing, el rey te dice que debe entrar en una especie de hibernación y te deja básicamente colgado, a la espera. El rey imponente se sienta en un trono gigante, roncando ocasionalmente, y el jugador se queda todo ese tiempo explorarando el subsuelo con toda la calma del mundo.

Tienes 400 días hasta que se despierte. ¿Qué hacemos?

The Longing es, en esencia, un juego sobre matar el tiempo. No hay otro objetivo. Podemos explorar y meternos de lleno en esta tediosa aventura subterránea o simplemente sentarnos y esperar. Prácticamente sin una curva de aprendizaje más allá del movimiento básico, puedes empezar a jugar prácticamente al instante. Podrías, si realmente quisieras, simplemente apagar el juego en este punto, regresar 400 días después y ver qué ha sucedido.

En cambio, puedes optar por explorar el reino. Y lo cierto es que vale la pena ponerse en marcha. Los diseños son preciosamente góticos y la banda sonora atmosférica. Se trata de un laberinto gigante, donde encontrarás escaleras que conducen en todas direcciones y túneles que terminan con varias puertas por las que caminar.

Pero no podemos olvidar que el principal obstáculo a la hora de explorar es el ritmo. La sombra se mueve casi cómicamente lenta, arrastrando los pies como si no tuviera ninguna prisa. A veces te puedes encontrar con áreas que son inaccesibles durante semanas. Es posible que tengas que esperar a que un techo goteando llene un agujero para que pueda nadar, o que crezca un parche de musgo para detener tu caída después de saltar de un acantilado. Para hacer las cosas aún más desafiantes, no hay mapa, por lo que es fácil perderse o tener dificultades para encontrar el camino de regreso a casa.

Moverse a través de The Longing se vuelve casi meditativo. En su mayor parte, no pasa nada, pero de vez en cuando una nueva localización misteriosa aparece en el camino. Algo como una biblioteca antigua donde asaltar todos los libros o una cascada salpicando cristales. Puedes hacerte “amigo” de una araña que ha quedado rezagada o hablar con un muro de piedra. Y para más inri, a medida que explora, la sombra se habla a sí misma con frases irónicas del tipo "este parece un gran lugar para estar solo" o "nunca he entendido la vida".

The Longing

Al menos, para consuelo del usuario, es posible jugar al videojuego casi con el navegador inactivo, poniéndolo en segundo plano y volviendo a él cuando sucede algo interesante. Algunos aspectos se pueden automatizar: puedes pedirle a la sombra que vaya a caminar a un lugar aleatorio o que se dirija a casa sin la intervención del jugador. ¿Aburrido entonces? No tiene por qué. Jugarlo es lento, sí, pero no quiere decir que sea aburrido. Siempre hay alguna teoría nueva que probar o un lugar al que todavía no sabes cómo acceder. La emoción de finalmente descubrir cómo entrar a diferentes zonas del juego se amplifica enormemente cuando lo has estado pensando durante semanas, literalmente.

Se ha convertido en un hábito para muchos jugadores, pasar una hora más o menos cada día recorriendo sus sinuosos pasillos, con la esperanza de encontrar algo interesante. La mayoría de veces subiendo unas escaleras enormes que no llevan a ninguna parte. The Longing es un videojuego que básicamente pone en jaque el dicho de que "el final no es lo que importa, sino el camino hasta él". Que despierte el rey de una vez, por Dios.

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