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La magia de la restauración: así se borra de un plumazo el barniz de un cuadro de 400 años

La magia de la restauración: así se borra de un plumazo el barniz de un cuadro de 400 años
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Un tuit de Philip Mould, marchante de arte y presentador del programa anglosajón Fake or Fortune?, ha entusiasmado a los amantes de las bellas artes durante los últimos días y es comprensible. No sólo por la belleza del retrato que se ve en el video, ni mucho menos, sino por la exquisitez del proceso de restauración que los profanos no estamos habituados a presenciar.

En poco más de un minuto presenciamos cómo alguien acaricia con la brocha la superficie de un cuadro destruyendo la capa de pintura superior, visiblemente envejecida, para revelar la belleza cromática del mismo. Con este barniz de al menos 200 años era imposible apreciar el nivel de detalle de esta pintura del siglo XVII, pero ahora, poco a poco, podemos contemplarla al completo… siempre que no necesites apartar la mirada por miedo a que el trabajador vaya a estropear este dibujo de hace más de dos siglos.

Buena parte del trabajo habitual de los restauradores trata de quitarle el barniz superficial y normalmente oxidado a las obras pictóricas (óleo o temples a la cola). Esta capa, de clara de huevo, cera o resinas naturales, acababa por tener polución ambiental acumulada a lo largo de los años y le daba al cuadro un tono satinado y amarillento.

Esto, por supuesto, termina desvirtuando completamente la lectura de la obra, aunque tampoco hay que olvidar que a veces era lo que buscaban los mismo propietarios o artistas. En cualquier caso, es al quitar esa capa cuando vemos los tonos frescos y naturales de la pintura, tal y como se hizo.

La limpieza es, quizá, una de los momentos más tensos de una restauración. Por eso nos da tanto pánico ver este video en el que aparece alguien rascando sobre la superficie del lienzo. Pero también hay que confiar en que los expertos saben lo que hacen.

Un método habitual de restauración y desprendimiento del barniz consiste en dos fases. Una primera con dos algodones, uno con disolvente y el otro con aguarrás, que van aplicándose de modo combinado, y una segunda fase con un líquido neutralizante que evita que el aguarrás penetre en el lienzo y destruya la capa pintada. En el video, sin embargo, el líquido que vemos parece demasiado espeso para ser aguarrás simple, con lo que suponemos que será un cóctel especializado de restauradores de gel y disolvente idóneo para este tipo de trabajo.

En cualquier caso, lo que vemos es cómo esa sustancia no sólo no sacrifica la imagen anterior sino que consigue arañar el barniz superficial para revelar toda la belleza original de este singular y desconocido cuadro jacobino de una colección privada inglesa. Aquí hay también otras imágenes posteriores del mismo retrato para que puedas comparar la diferencia existente entre un cuadro barnizado y un óleo al fresco.

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