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¿Adiós a los hombres? Ya se pueden cultivar espermatozoides en un laboratorio

¿Adiós a los hombres? Ya se pueden cultivar espermatozoides en un laboratorio
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El laboratorio francés Kallistem asegura que ha conseguido crear espermatozoides funcionales a partir de unas células madre inherentes al sexo masculino llamadas espermatogonias. Si se confirma, sería la primera vez que se logra producir esperma fuera de su lugar natural: los testículos. Kallistem busca perfeccionar el procedimiento para acabar con los problemas de infertilidad de un importante porcentaje de la población masculina.

¿De cuántos hombres estamos hablando? El NHS -la Seguridad Social de los británicos- sitúa el porcentaje de afectados por oligospermia, un semen de baja calidad con problemas para cumplir su función reproductiva, en hasta un 20% de la juventud inglesa. Una quinta parte de la población masculina que, extrapolado, podría producir problemas en hasta un 25% de las parejas que intenten concebir. Por su parte, las investigaciones en Estados Unidos de los Institutos Nacionales de la Salud y la Universidad de Stanford, sacan conclusiones parecidas: hasta un 18% de hombres afectados.

Hay múltiples razones para ello. Entre las confirmadas, además de las evidentes como cirugías, enfermedades venéreas o defectos congénitos, se encuentran: ciertos pesticidas, el abuso de marihuana, el tabaco o el alcohol. Entre las sugeridas: el trabajo físico, la hipertensión y unos cuantos medicamentos. A los testículos no les gusta la fiesta ni el curro.

El descubrimiento, sin embargo, todavía no puede verificarse de forma independiente, aunque el laboratorio se lo ha avanzado al Daily Mail británico. Kallistem es un laboratorio privado, en busca de financiación, donde los científicos Philippe Durand y Marie-Helene Perrard trabajan en dos procedimientos destinados a combatir la infertilidad masculina. El segundo, Bio-AlteR, es el novedoso: se trata de cultivar células madre reproductivas hasta que se conviertan en espermatozoides. Es un proceso que en el testículo humano tarda más de dos meses en culminar en cerca de medio kilómetro de tubitos especializados (sí,te caben cientos de metros de cosas ahí dentro). Y que hasta ahora sólo podía producirse ahí.

Si es que es cierto. El laboratorio todavía no ha publicado los resultados, aunque asegura que están listos para pasar a la siguiente fase de ensayos preclínicos. Si todo sale como esperan, en 2017 podrían dedicarse comercialmente a ello, en dos pasos: madurar los espermatozoides en laboratorio y proceder a la fecundación in vitro. La industrialización reproductiva, un pasito más cerca.

Todavía no estás (tan) obsoleto, hombre

Si lo de Kallistem funciona, los hombres todavía no tenemos por qué preocuparnos de una sociedad amazona utópica en la que las niñas nazcan sin intervención del varón. Porque las bases para ello ya existían antes de esto (o cómo te crees que clonaron a la oveja Dolly); y porque según el procedimiento de Kallistem, todavía se necesitan células reproductivas masculinas (sacadas de un testículo mediante biopsia) para que esto funcione. Todavía.

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