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Cuando plagiar sale rentable: Cabronazi pondrá su imagen a unos cereales infantiles

Cuando plagiar sale rentable: Cabronazi pondrá su imagen a unos cereales infantiles
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Hace tres años Cabronazi era una realidad ineludible en el Internet hispanohablante. Acumulaba más de cuatro millones de seguidores en Facebook y se había ramificado en varias cabeceras temáticas (motor, deporte). Su reinado se expandiría en los años sucesivos. A día de hoy, cuenta con más de 12 millones de seguidores en Facebook, tiene una presencia preponderante en Instagram y mueve, según diversas informaciones, entre €300.000 y €400.000 anuales.

Ahora, tres años después de su nacimiento, también patrocina unos cereales.

¿Qué? El mérito corresponde a Cuétara, que ha lanzado una versión de ChocoFlakes (cereales crujientes rellenos, una de las marcas comerciales más juveniles y desenfadadas de la compañía) en colaboración con Cabronazi. La mascota que habitualmente aparece en los anuncios y en los envoltorios del producto se disfraza ahora de Cabronazi (traje rosa, cuernos de cabra) y aspira a conquistar el corazón de los niños y los adolescentes... Por la vía viral.

¿Cómo? La noticia ha sobresaltado a parte de la red. Es notoria la animadversión que Cabronazi despierta en algunos círculos. En su momento, hablamos con PACO, una sociedad de creadores de contenido digital que denunciaban los sistemáticos plagios de Cabronazi. La página de Facebook se valía de contenido ajeno para crecer orgánicamente (y ganar dinero): hacía capturas de pantallas de tuits, mensajes o memes y les colocaba su marca de agua por encima.

Sus publicaciones se compartían por miles, pero el creador original quedaba al margen del éxito. Era un ejercicio de pirateo muy común en Facebook y en el pico de la era viral.

¿Cuánto? Evidentemente, los detalles de la colaboración no son públicos. A buen seguro contribuirá a inflar la facturación anual de Cabsodisa SL, la sociedad detrás de la marca comercial "Cabronazi", dirigida por los tres socios fundadores (Carlos Soria Bernardo, Javier Díaz Carrasco y Christian Sala Sallent). Lo relevante es la legitimación en la esfera pública, publicitaria y mediática de Cabronazi: plagiar, en última instancia, sale rentable. Tu producto puede terminar en una caja de cereales.

¿Tanto copian? Sí. Hay un detalle revelador: el logotipo original de Cabronazi es Adolf Hitler vestido de rosa con unos cuernos de carnero, una imagen excéntrica que da cuenta del tono desenfadado y supuestamente irreverente de su contenido. Pues bien, no es un diseño original, sino una campaña publicitaria lanzada por un estudio italiano en 2010. La propia imagen que patrocinará los ChocoFlakes se origina en una copia sin acreditar.

¿Tan mal caen? Sí y no. Obviamente tienen éxito. Pero a costa de toneladas de resentimiento entre los creadores y mala prensa. Un ejemplo: la web de ChocoFlakes incluye una herramienta donde la mascota aparece en diferentes posturas a las que puedes añadir captions para crear un meme. Pues bien, a esta hora los mensajes dicen "Hitler no hizo nada malo", "Cuando veo una polla", "Cuando deportan al sudaca" o "El Holocausto es una mentira".

Es difícil saber qué imagen quería proyectar Cuétara al colaborar con Cabronazi. Sin duda, han logrado que la opinión pública les preste atención.

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