Decirle a España cómo hacer un huevo para ahorrar luz es una mala idea. Endesa lo acaba de descubrir

Decirle a España cómo hacer un huevo para ahorrar luz es una mala idea. Endesa lo acaba de descubrir
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Pocas medidas han despertado un consenso tan unánime entre los españoles como la reforma de la luz aprobada por el gobierno de Pedro Sánchez. A nadie le gusta. Quizá por ello tanto el Ministerio de Transición Ecológica como las grandes eléctricas, beneficiarias últimas del sistema, se hayan apresurado a apaciguar los ánimos con recomendaciones. La más recordada y vilipendiada versaba sobre planchar de madrugada. Endesa ha decidido doblar la apuesta con otra sugerencia: huevos poché.

El tuit. Dice así: "La alternativa más saludable al huevo frito es el huevo poché o escalfado, y la realidad es que no solo es más sano, sino que además es más rápido y gastarás menos electricidad y tiempo. Solo tienes que seguir estos pasos". En los siguientes tuits desgranaba la técnica, simple como el mecanismo de un chupete. "Lo primero que necesitas es una taza con agua", continuaba el hilo. "Por último saca el huevo con una cuchara con mucho cuidado y colócalo sobre tu plazo", concluía.

La polémica. Craso error. Endesa tocaba así asuntos muy sensibles entre los españoles: el huevo frito, pilar sagrado de la gastronomía nacional, y la factura de la luz. Cuanto menos se toquen, mejor. A esta hora el tuit tiene una de las peores ratios que se recuerdan en tiempos recientes: 140 retuits, 360 favoritos y 5.000 menciones. Casi todo el mundo ha dicho algo sobre él. Algo malo: "¿En cuántos huevos fritos se mide el ahorro que tendríamos si nacionalizamos Endesa y vuestros directivos dejasen de forrarse a nuestra costa?". Los hay más ingeniosos: "La alternativa más saludable hablando de comer huevos es que los coman ustedes".

A planchar. La "polémica" mimetiza a la vivida días atrás por las recomendaciones sugeridas por el Ministerio de Transición Ecológica para acolchar la entrada en vigor de la reforma. Entonces, también en un hilo, el gobierno esbozó alternativas a nuestros usos eléctricos diarios, tales como programar algunos electrodomésticos para la madrugada (o para el fin de semana) o planchar a horas intempestivas. Esta última idea se convirtió en un meme-símbolo de la reforma, ahogando irremediablemente cualquier campaña de comunicación que quisiera defenderla.

Buena intención, mala idea. Cabe decir que sendas recomendaciones son buenas. Antes de la reforma y de que media España descubriera el "mercado regulado", lo primero que encontraba una persona al buscar "cómo ahorrar en la factura de la luz" era contratar una tarifa discriminada y derivar la mayor parte del consumo eléctrico a las horas valle (la mayoría de madrugada). Los huevos escalfados, por otro lado, están riquísimos, permiten disfrutar de la sabrosa yema sin cuajar y utilizan menos aceite que el frito. El problema no es el fondo.

Son los tiempos.

Silencio. El problema con el que se han topado gobierno y eléctricas es reputacional. No importa que las sugerencias en sí mismas tengan sentido. Importa que la gente está enfadada. Y percibe con claridad cómo una reforma que les puede hacer la vida más difícil a corto plazo (en especial si no se estaba familiarizado con la naturaleza del mercado eléctrico) se disfraza con buenas palabras y mensajes positivos. Un "es por tu bien" que jamás ha sentado demasiado bien en la opinión pública española. Por más que los huevos poché adornen cualquier plato.

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