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El día después del meme: la familia entrevistada por la BBC explica cómo se gestó el hilarante caos

El día después del meme: la familia entrevistada por la BBC explica cómo se gestó el hilarante caos
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No todos los días los protagonistas de un meme tienen la ambilidad de responder a la pregunta que todo el mundo se está haciendo: "¿Qué se siente al ser un meme?". Sin embargo, la familia de Robert Kelly, el colaborador de la BBC que se vio interrumpido de forma hilarante por sus dos hijos y por su mujer en plena explicación de la situación geopolítica de Corea, lo han hecho. Asentado el polvo, han dado la cara.

Y lo han hecho con toda la naturalidad, reincidiendo en el meme: la posibilidad de entrevistar a Kelly de nuevo era demasiado golosa, y además tenía un punto de justicia dadas las diversas acusaciones que han recaído sobre el hombre o sobre su propia mujer. A Kelly se le había acusado de indiferencia y un punto de desdén hacia sus criaturas en el fragor de la entrevista, y a su esposa, Jung-a Kim, de ser la criada.

Ideas preconcebidas, por supuesto. Kelly ha vuelto a hablar con la BBC por Skype en una entrevista de diez minutos dando todos los detalles del meme. Por ejemplo, ahora sabemos que la niña pequeña que entra bailando en modo divertidísimo provenía de una fiesta, por lo que su ánimo estaba, por así decirlo, ya caldeado. Marion había celebrado ese mismo día su cumpleaños, de modo que no cuesta imaginar la razón de su alegre bailoteo.

A su padre la situación se le escapó de las manos desde el primer segundo: "Skype ofrece dos pantallas, por lo que pude ver a mi hija entrar en la habitación desde el inicio". Acto seguido, le siguió su hermano, James, en el penúltimo acto cómico de un corto que podrían haber firmado los hermanos Marx.

Y finalmente, fue el turno de Jung-a-Kim, que entra alborotadamente en el cuarto. Ambos asumen la responsabilidad de lo sucedido: Robert Kelly por no cerrar la puerta con pestillo durante la entrevista y así evitar situaciones embarazosas como la que siguieron, y la madre por no controlarlos lo suficiente (estaba grabando el programa). Jung-a-Kim también confiesa sentirse dolida por quienes asumieron que se trataba de la niñera: "Espero que la gente deje de discutir sobre este asunto. No soy la niñera, esa es la verdad, así que espero que paren".

Por su parte, Kelly expresó así la reacción posterior desde su punto de vista: "Todo el mundo que conocemos piensa que fue bastante histérico. Pero entendemos por qué la gente lo encuentra divertido. Es divertido". Ambos son conscientes de lo cómico de la escena, pero también tiene un motivo de preocupación: "Nos reímos mucho (después de verlo), pero aún así estábamos preocupados", explica su mujer.

¿Por qué? En palabras del colaborador: "Estábamos preocupados de que la BBC no nos llamara nunca más. Esa fue nuestra primera reacción, mortificados ante la idea de que hubiéramos destrozado por completo nuestra relación con vosotros". Tiene motivos para estarlo: Kelly ahora ha pasado a ser el-señor-al-que-sus-hijos-interrumpen, y no el reputado experto en política coreana por el que estaba en la BBC en primer lugar.

Es el precio del meme, del que tanto Kelly como Jung-a-Kim parecen muy conscientes. No desde luego sus niños: en su segunda aparición frente a las cámaras, vuelven a ser un caos. Gritos, bailes, paseos y, en fin, caos, el típico cuando tienes en tus brazos a un recién nacido y a una niña de cuatro años. Ajenos al jaleo montado, parecen felices. Y en su felicidad, Internet ha encontrado otra mina por la que también ser feliz.

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