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Hay un perezoso abrazado a un quitamiedos que va a calmar a Internet para toda la vida

Hay un perezoso abrazado a un quitamiedos que va a calmar a Internet para toda la vida
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La capacidad autoreproductiva de los memes es infinita: si hace un año Internet se derretía ante la imagen de un perezoso abrazado a un quitamiedos, ante la atenta vigilancia de los agentes de seguridad viral, un año después... Internet vuelve a derretirse ante la misma fotografía(s). El bicho, feliz, observando el infinito, agarrado a un trozo de metal, es la viva imagen de la relajación. De la paz interior que nunca cesa.

Y quizá por ello Internet es incapaz de despegarse de él: porque encuentra en su calma, en su ningún tipo de prisa por descubrir qué le depara su existencia, la tranquilidad necesaria en tiempos de convulsión donde cada gesto del presidente de Estados Unidos o del dictador de Corea del Norte parecen precipitar al fin de los días.

Si el mundo (y la propia lógica interna de la red) ha decidido correr a mil por hora, sólo un perezoso con aspecto inofensivo pero rematadamente feliz puede salvarnos.

Ok, ¿pero de dónde salía este bicho?

De Ecuador, en concreto, cuya fauna es tan fascinante como ubicua, dada la magnitud de sus espacios boscosos. Es tan grande y tan vasta la selva ecuatoriana que allá donde se desea construir una carretera o una autovía se topa, irremediablemente, con hábitats de otros animales. De modo que los bichos, tarde o temprano, se topan con la nueva infraestructura. Y al tratarse de un perozoso, un animal no especialmente dotado para la huida o la actividad, termina agarrado a un quitamiedos.

Fue la Comisión de Tránsito de Ecuador la encargada de devolverlo a su espacio natural, al que exitosamente regresó. Para entonces, el perezoso ya había pasado a convertirse en una de las tantas mascotas de Internet.

Perezoso2 Imagen: Comisión de Tránsito de Ecuador.
Perezoso1 Imagen: Comisión de Tránsito de Ecuador.
Perezoso3 Imagen: Comisión de Tránsito de Ecuador.
Sí Sí, es él.

Con una diferencia, revelada ahora, un año después: su carácter bonachón y tranquilo, común al resto de los perezosos que conocemos, le ha permitido sobrevivir al ciclo-de-consumo-meme, tan rápido y volátil, y regresar en forma de bicho-adorable-desconocido en páginas chinas que, ahora mismo, andan flipando con el asunto. Internet se sigue preguntando por qué sonríe el perezoso, y quizá lo que rebusque en su interior, en su viscoso y tremebundo interior, sea la misma paz que él, su propia redención.

Quiero más perezosos y los quiero ahora mismo

O quizá sólo se trate de un animal cuqui. Siendo así, tenemos más perezosos que pueden servir al mismo propósito: paz interior.

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