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La loca historia del Britannia, el crucero que terminó en una batalla campal entre ingleses borrachos

La loca historia del Britannia, el crucero que terminó en una batalla campal entre ingleses borrachos
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Imagínate un barco capaz de alojar a más de tres mil pasajeros y donde lo mismo puedes jugar a la ruleta de la fortuna, tomar el sol que asistir a una fiesta. Bien, pues en mitad de este contexto de ocio y disfrute, los pasajeros del crucero Britannia fueron testigos de una pelea en la que vieron volar platos y cubiertos, y donde nueve personas resultaron heridas.

A pocos días de concluir la travesía que había comenzado en Reino Unido rumbo a Noruega, las altas dosis de alcohol presentes en la cubierta del barco sacaron a relucir la parte menos racional de los pasajeros. Y es que, el pasado viernes 26 de julio después de celebrar el orgullo británico en un fiesta patriótica a ritmo de David Bowie, las cosas se pusieron un poco feas.

Las banderas británicas dieron paso más tarde a una fiesta donde la etiqueta era rigurosa: tuxedo negro para ellos y look de cóctel para ellas. Tal como cuenta el periodista inglés Richard Gaisford en este hilo de Twitter, el transcurso del evento se desvió cuando uno de los pasajeros decidió saltarse la etiqueta y aparecer vestido de payaso. Su particular indumentaria molestó particularmente a otro de los pasajeros que reconoció haber elegido ese crucero porque no había fiestas de disfraces.

¿Resultado? Tenedores y platos por los aires, familias desalojadas a sus camarotes y sangre por los diferentes rincones del barco. O, al menos, así lo relata Gaisford a través de testigos del crucero con los que tuvo la ocasión de hablar después del incidente: "Nunca habíamos visto nada como esto en un crucero", confesó un miembro de la tripulación al periodista británico que se encontraba también dentro del barco.

De hecho, uno de los integrantes de la tripulación que estaba en la zona donde sucedió la pelea, forma parte de esos nueve heridos a los que los golpes y los utensilios lanzados por los aires alcanzaron. El resto de los afectados, según detalles aportados por The Guardian, presentaron contusiones y cortes por diferentes partes del cuerpo.

Las consecuencias de un botellón que comenzó a la luz del día

Gaisford relata que la tensión estalló alrededor de las dos de la madrugada, cuando el evento de etiqueta ya estaba más que avanzado. De repente, los pasajeros escucharon por megafonía cómo la tripulación solicitaba la ayuda del equipo de seguridad en el piso 16. La foto que se encontró el periodista británico al llegar fue dantesca: numerosas personas en el suelo y otras en estado de shock.

Las declaraciones recogidas en el hilo de Twitter aseguran "que toda la zona estaba cubierta de sangre" y que numerosas familias que estaban en la fiesta terminaron escondidas debajo de las mesas con el objetivo de salir ilesos y que no les salpicase el conflicto. Al final de la pelea, los implicados fueron retenidos en un camarote por los agentes de seguridad. Al llegar a puerto al día siguiente, fueron entregados a la autoridades locales. Según cuenta The Guardian, los pasajeros que iniciaron la pelea fueron un hombre de 41 años y una mujer de 43. El resto de la investigación es confidencial y sigue su curso a manos de la policía de Hampshire. 

Este suceso vuelve a poner en evidencia un problema intermitente del turismo masivo: el descontrol que se produce cuando hay grandes cantidades de alcohol y miles de personas abordo de un mismo barco. Sin embargo, factores como el alcohol hacen que estas travesías sean rentables. Las tiendas libres de impuestos y las bebidas alcohólicas forman parte del margen de beneficio que necesitan estas empresas para compensar las bajas tarifas que mantienen para atraer a cuántos más pasajeros mejor.

A pesar de que los cruceros promuevan un turismo donde el cliente contrata un pack que le ofrece todo lo necesario para disfrutar del viaje, la cantidad de estímulos comerciales y de ocio que se encuentran en el barco hacen que los gastos se incrementen. ¿Para qué salir a ver Oslo desde el interior de un autobús si puedes quedarte en la cubierta tomando mojitos bajo los rayos del sol?

Imagen: Richard Gaisford/Twitter

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