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Once momentos en los que el Street Art degenera en Shit Art

Once momentos en los que el Street Art degenera en Shit Art
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"Me admiro, pared, de que tú no hayas caído en la ruina, sustentando los tedios de tantos escritores."

Graffiti en la Basílica de Pompeya

¿Qué tienen en común los mamuts de Altamira, las proclamas sexuales de la antigua civilización romana de Pompeya, los lemas de la propaganda nazi y un Banksy? Todos fueron estampados en un muro (pared, caverna rocosa o similar). Sus autores tomaron un espacio público para expresarse y perpetuarse, con manifestaciones estéticas o prosa defecatoria ("Defecador, que todo te salga bien para que te puedas marchar de aquí"). Cada colectivo tenía sus propias necesidades.

Ese espíritu de tomar lo público es el mismo que pervive en el Street Art contemporáneo, aunque cambia el leitmotiv, se pinta sobre más soportes (vagones de metro, túneles, vallas, mobiliario urbano) y no sólo se pinta: se "interviene" la calle; para cambiarla, para alegrarla o convertirla en altavoz.

Es el habla de la calle. Es un modo de manifestarse contra el orden establecido, de hacerse ver y oír. Tienen también mucho de narcisismo -los graffiteros son territoriales y hay todo un código de honor y respeto ante ciertas piezas- y de obsesión estética: de hacer bonito lo feo. Los graffitis están ahí, entre otras cosas, para dar color al mundo gris, para romper nuestra monotonía visual.

Pero ¿qué pasa cuando la convierten en algo aún peor?

¿Qué pasa cuando un graffiti nos hace querer arrancarnos los ojos de las cuencas? Yo dibujo como un niño de cinco años. Por eso no se me ocurre perpetuar mi falta de talento en una pared. No todo el mundo debería creerse con el derecho a coger un spray. Parafraseando a El último de la fila en Cuando el mar te tenga, aunque no me rime, "Si lo que vas a decir no es más bello que el muro gris, no lo vayas a grafitear."

Regreso al futuro. ¿No?

Regresoalfuturo

Alicante y Orense hermanadas a través de estos artistas que comparten referencias y obsesiones. Quiero ver en ambas piezas un homenaje a la película. Sí, les reconocemos, pero por costumbre. Sí, Marty tenía pupilas, más dientes y llevaba chaleco. Al frustrado autor le diría: "hazlo, o no lo hagas, pero no nos dejes esta versión zombie para el resto de los tiempos." Obviamente, se le hizo bola o lo aborreció antes. En el que puede ser el mejor de los peores graffitis, Doc está más logrado, si nos fijamos en el frame original. Otra cosa es que sea bonito de ver.

Regresoalfuturo_Real

E.T. meets La Cosa

ET

De esta obra -que comparte espacio con Mc Fly en un muro-homenaje al cine de los 80- me sorprenden varias cosas: la libre interpretación de la luna, el brazo extrañamente humano de E.T. al que después le han añadido el dedo sanador y, sobre todo, esa textura como de roca (se aprecia más en vivo, os lo digo yo) que recuerda mucho a la cosa si no fuera por la inconfundible forma de palmera de hojaldre de la cabeza del entrañable amigo de Elliot (una suerte que no lo pintaran también).

¿No había más nombres?

Rata

Por esta pieza, lo siento querido Rata, no puedo tener consideración. Además de estropearle el cierre a alguien (señores comerciantes: mejor encarguen una bonita obra a un artista y no corran estos riesgos) lo hace errando en todo: una tipografía sosa, sin ninguna gracia salvo el efecto sombra (esas letras las hacía yo en las portadas de los trabajos de EGB), el desconocimiento del uso del color y el poco tirón de su firma.

Minimalismo

explanada

"Con lo bonico que es el suelo de la Explanada", que se dice en mi pueblo. Esas baldosas imitando la forma de las olas, con los colores de nuestra bandera. Este minimalismo pictórico no le hace ninguna justicia. En el caso de que lo hayan hecho los niños de primaria del barrio de San Antón, mis respetos. Si ha sido alguien con, al menos, pelusilla sobre el labio, he de decir que, como alicantina, no me siento nada representada por esta Explanada tan sosa, tan carente de volumen.

Mujer come gamba

mujercomegamba

¡Ojo! No es una cuestión de técnica: en general, está bastante correcto (ya quisiera yo). Pasando por alto algunos detalles -no quiero que me tachéis de talibán- si lo incluyo es por lo bizarro de la imagen, entre anuncio publicitario de Galicia-Calidade (también perpetrado en Orense) e intento de representar un cierto erotismo, con la chica pintada al estilo pin-up. Si hubieran pelado la gamba, quizás. Pero así, con cabeza, pinzas y todo, la visión es más inquietante que atractiva.

Nada que aportar

letras

¿Sabéis esas películas que uno se pone cuando tiene resaca o no le apetece pensar? Sí, una de esas previsibles, que no te remueven nada por dentro y lo único que hacen por ti es llenar un hueco de dos horas. Pues éste es su equivalente en el mundo de los graffitis. Una firma que no se entiende, que no significa nada (o al menos no nos da nada con lo que pensar) y que no aporta tampoco mucho al mundo de la tipografía graffitera. Vamos, lo que es ensuciar una pared para nada.

Pero menos también es más

Babysbrain

¿Es un...? Sí. Pero lleva un... Ya. ¡Pero qué c...! Lo entendemos. No era necesario ser tan literal ni tan gráfico. Un bebé con unas gafas de pasta o ese birrete hubiera expresado la misma idea. Más sutil y menos gore que un cerebro en pañales al que le crecen inexplicablemente cuatro extremidades. Espero que en clase les aclaren bien los conceptos más básicos de anatomía, como que lo que vienen a ser los sesos normalmente van dentro.

A Justin Bieber también le va el Shit Art.

Graffitijustin

Podríamos considerar los graffitis de Justin Bieber, ese rebelde sin causa, como un sub-género dentro de un sub-género. Lo que ocurre es que como en 'Gran Hermano', cuando se trata de Justin, todo se magnifica. Y semejante pedazo de shit art que dejó Justin en Bogotá (sí, el mismo sitio donde la policía mató en 2011 a alguien que no era Justin Bieber por hacer lo mismo) se convierte casi en un altar. El altar donde las beliebers (las fans acérrimas del "cantante") se arrodillan ante la obra de su Dios.

El extraño caso del Spiderman de dos cabezas

Spiderman

Vamos a ser benevolentes y concederle el beneficio de la duda. Su intención queda clara: quería darle dinamismo al graffiti, representar una escena en movimiento; de ahí la repetición de figuras. Quizás no contaba con este desafortunado efecto óptico o quizás esa cabeza se quedó sin cuerpo que le diera un sentido o no acababa de decidirse por el encuadre perfecto. El resultado final es este megafail que capturó una blogger de Sri Lanka que se pregunta, probablemente encogida, "¿Por qué... Oh! Por qué Spiderman está cagando otro Spiderman?"

Takeos no, gracias.

Taqueos

No es que no tenga una razón de ser: ya que pintarrajear las calles es ilegal, la rapidez de un takeo facilita las cosas. Y más cuando pintas en un tren a punto de arrancar: fue en el metro de NY donde nació el arte del tagging. Los primeros se hacían con los Edding 2000 y eran firmas simples; pero los rotus y los tags han ido evolucionando. Y aunque hay tipografías molonas -no lo niego- el resultado final de los takeos es tan sucio como el que veis.

En Magnet | Arte con cinta adhesiva en los suelos de tu ciudad
Imagen portada | MrKitt Man

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