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#Pedrizia: el romance ficticio entre Pedro Sánchez y Letizia Ortiz que ha obsesionado a las redes

#Pedrizia: el romance ficticio entre Pedro Sánchez y Letizia Ortiz que ha obsesionado a las redes
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Se abre el telón. Plano general de Zarzuela. El rey esboza un discurso frente a la plana mayor del estado español. La cámara nos lleva a un Pedro Sánchez distraído, absorto en sus pensamientos. Voz en off: "Fue en ese momento cuando entendió que pasaría cualquier investidura, pactaría con todos los demonios y rompería España mil veces...". Corte a un primer plano de Leticia Ortiz, dirigiendo su mirada a Sánchez, sonriente. Voz en off: "Por estar cerca de ella".

¿Cómo se llama la película? Pedrizia, el romance ficticio entre Pedro Sánchez, presidente del gobierno, y Letizia Ortiz, Reina de todas las Españas, que ha encandilado a las redes durante la última semana.

 

La chispa prendió hace cuatro días de la mano de @rompiendo_espana, cuenta dedicada a la producción de memes intrínsecamente castizos, a través de unas imágenes difundidas en Twitter a lo largo de la semana. La sucesión de fotografías (Sánchez y la reina de fondo, el rey declamando, las miradas cruzadas) invitaba al engaño visual, los rótulos, al inicio de un fan fiction de imposibles ramificaciones.

Aquella publicación encontraba su corolario en un término: "Pedrizia". El shippeo entre Pedro Sánchez y Letizia Ortiz quedaba así bautizado.

Vivimos tiempos de intenso shipping, el término inglés que viene a definir la creación de parejas ficticias en el imaginario colectivo, por imposibles que parezcan. El propio Pedro Sánchez vivió hace cuatro años su particular camino romántico con Albert Rivera (#Palbert) y de forma más reciente otro tórrido enamoramiento con Pablo Iglesias (#Peblo, un amor para gobernar España, etcétera).

Los shippeos son enormemente populares porque permiten crear ficción a partir de la realidad, espoleando la imaginación de miles de creadores dispuestos a sumergirse en las surrealistas aguas del amor imposible. Es lo que ha sucedido con #Pedrizia. La publicación de @rompiendo_espana aglutinó miles de likes, y fue sucedida por otra en la que ambos protagonistas entrecruzaban palabras en una cena oficial.

 

En esta ocasión, Sánchez y Ortiz intercalaban palabras directamente. La última escena nos dirigía hacia el rictus severo de Felipe VI y desvelaba un dramático giro narrativo: el monarca era plenamente consciente del affaire amoroso entre reina y presidente del gobierno. Contaba a su disposición con todos los recursos del estado para hacerles pagar por su indolencia. Y estaba dispuesto a emplearlos a fondo.

La tercera y última entrega. Una foto de los jefes de estado y un texto, atribuido a Felipe, en el que se lee: "No me duelen los celos, no me duelen las miradas ni lo que pase con nuestras hijas ni la corona que te puse". Debajo, una foto del anuncio de su matrimonio y de la presentación pública de Letizia, allá en 2003: "Es nostalgia".

La alucinante evolución del meme

En la publicación se anunciaba un cierre a la historieta para el viernes. Pero las redes sociales y la proyección del meme han hecho el resto. A los pocos días, @neuraceleradisima recogía el testigo y completaba el retrato psicológico de un Felipe VI rabioso de celos y henchido de poder. En un diálogo ficticio con un general, el rey regala una joya de guión: "Si la Corona de España es el precio a pagar por no perderla, que la República nos vea envejecer juntos".

 

Dos publicaciones más ahondan en esta subtrama.

En la primera observamos a Juan Carlos I conversando con su hijo y heredero y tratando de borrar sus planes represivos para con Pedro Sánchez. En la segunda, Letizia y Sánchez vuelven a entablar conversación, sacando a colación las medidas represivas de Felipe VI. Sánchez, orgulloso y confiado, le espeta: "Creer que los peligrosos eran ellos es el error compartido por todos los que he dejado atrás. En peligro están la monarquía y el régimen si me intentan apartar de la mujer a la que amo".

Un culebrón de proporciones épicas donde el apasionado romance de dos malditos condenados a vivir su amor por separado, cuales Romeo y Julieta contemporáneos, se entremezcla con los tejemanejes de la Casa Real y conspiraciones de estado. Un producto digno de los folletines decimonónicos, una perita en dulce para imaginaciones despiertas y lectores ávidos de drama de baja estofa (Instagram ya es un potosí de publicaciones bajo el hashtag #Pedrizia).

 

La diferencia entre Pedrizia y el resto de shippeos de la clase política es su trama, una cualidad narrativa que permite hacer y deshacer la historia en torno a parámetros definidos desde el inicio del meme. No se trata de elucubraciones en vacío, sino de una novela con personajes y roles definidos que ofrece infinitas posibilidades. Un universo cinemático protagonizado por los gestores del estado que, en el caso de Sánchez y Letizia, reviste cierto trasfondo real (ambos fueron al mismo instituto de jóvenes y tienen la misma edad).

La prueba más evidente es la ascendencia de "Pedrizia" no sólo en Instagram sino también en Twitter. Durante los últimos días han surgido incluso hilos paralelos mediante conversaciones de WhatsApp. El más elaborado, publicado por @noentemo, acumula más de 6.000 retuits en apenas tres días. Hay hambre de shippeo. Pedrizia bien lo sabe.

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