En Suecia nadie te va a dar de cenar en su casa: compartir la comida es cosa de mediterráneos

En Suecia nadie te va a dar de cenar en su casa: compartir la comida es cosa de mediterráneos
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La hospitalidad es un concepto de gran importancia en todos los pueblos que estamos a orillas del mediterraneo, pero no tanto en otras culturas. Y no, cuando utilizamos la expresión "hacerse el sueco", no lo hacemos en balde. En los últimos días, un candente debate ha encontrado calor en las redes sociales. ¿Los protagonistas? No sólo suecos, también finlandeses, noruegos e incluso holandeses. Todo comienza con esta historia en Reddit:

Recuerdo ir a la casa de mis amigos suecos. Y mientras jugábamos en su habitación, su mamá gritó que la cena estaba lista. Me dijo que ESPERARA en su habitación mientras comían. Fue alucinante.

Todos podríamos pensar que es un caso aislado. Quizás una familia algo cerrada a la que no le gusta tener a un extraño rondando su mesa mientras comen. O simplemente no estaban de humor para compartir el momento con alguien más. No era así. A los minutos alguien traía esta otra historia.

“Me quedé a dormir en casa de un amigo. Cuando nos despertamos, dijo que iba a bajar un rato. Después de unos 15 minutos, bajo las escaleras para ver qué estaba pasando y vi que estaban desayunando. Me ven y me dicen que casi han terminado y que volverán pronto. Todavía pienso en ello 25 años después.

¿Coincidencia o costumbre?

Relatos y experiencias similares se han amontonado en Twitter y Reddit comentando otras vivencias embarazosas. Y no, parece que a nuestros compañeros del norte no les gusta compartir la comida con sus invitados. Tampoco a los holandeses, que según varios usuarios: se invita a comer o cenar solo a la familia próxima, y el resto pasa después a tomar algo. Según él, "no vas a invitar a todo el mundo". No sólo eso: en Flandes y el sur de Bélgica en fiestas y bodas no hay comida. Algo suelto para picar y ya.

Ofrecer comida a invitados mapa.

Este mapa publicado por @LoverofGeography en Instagram ilustra bien el fenómeno que ha dado lugar a este acalorado debate. En él se pueden ver los países que más posibilidades tienen de ofrecer comida a los invitados y confirma lo que los usuarios estaban diciendo: como se puede ver, el norte de Europa es más reacio a hacerlo.

Nuestros compañeros de Directo al Paladar han contactado con una persona afincada en Suecia durante más de una década para entender qué les mueve a hacer esto. Con esta frase lo resumía todo: "En general el sueco con la comida es como decía mi abuela un husmias. Si llevas a tu hijo a jugar una tarde a casa de alguien hay que pactar de antemano si va a quedarse a comer o no y a la hora que le vas a recoger. Si llegas tarde y has dicho que no coma, sí le mandan al rincón".

Y bueno, los suecos también han alzado la voz para defenderse en Twitter, como era de esperar. Algunos de sus argumentos eran puramente económicos, afirmando que habían sido muy pobres en el pasado o que la razón principal es por respeto a la familia del niño, porque no saben si tienen alguna alergia o intolerancia. También hay quien comenta que cuando vas a una fiesta en una casa, se espera que traigas tus propias bebidas y contribuyas con un refrigerio o snacks colectivos como patatas fritas o fruta. Pero lo cierto es que hay razones culturales más complejas.

Tal y como se explica en el artículo de DAP: "Los sureños ofrecemos comida a cualquiera y no tenemos en mente que se nos compense pero los suecos ven cualquier ofrecimiento como un contrato vinculante al que en el futuro tendrán que responder recíprocamente. Este ofrecimiento y aceptación implica el principio de una relación, y si todavía no tienen claro que quieren una relación contigo (de cualquier tipo), les pones en un compromiso y les resulta violento aceptar".

Para nosotros, los españoles, definitivamente hay un reconocimiento común entre la gente en la mayoría de los países (normalmente pobres) de que fácilmente puedes ser tú quien necesite la comida la próxima vez. Es un bien social que supera el coste de los actos individuales de hospitalidad.

Sabíamos que los nórdicos eran más fríos, pero nadie esperaba que culturas enteras podrían violar las leyes de hospitalidad más fundamentales. Había quien pensaba que cuidar y alimentar a sus invitados era un aspecto inmutable y elemental de toda cultura humana, solo que con diversos grados de hasta dónde llegaba esa hospitalidad. No era el caso. Pero tampoco vamos a sacrificar nuestro relativismo cultural saludable solo porque esto nos haya hecho arquear las cejas, ¿no?

Imagen: Unsplash

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