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"Mauer weg!": cuando el final de la Guerra Fría se libró en la música
Así lo hemos vivido

"Mauer weg!": cuando el final de la Guerra Fría se libró en la música

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Aunque la maquinaria del marketing musical haya convertido gran parte de la música en un mero producto de mercado, que trata de no comprometerse ni herir ninguna susceptibilidad, sigue siendo un arte que ha ejercido y puede ejercer una poderosa influencia sobre el devenir de nuestras sociedades y de nuestros sistemas políticos, además de retratar el curso de la Historia.

El extinto Telón de Acero, cicatriz de una Guerra Fría que dividió al mundo y lo tuvo en vilo durante lustros, es, sin duda, uno de los momentos donde más se reflejó esa influencia. Y, por encima de todo, destaca especialmente el Muro de Berlín: la extensión más famosa del citado Telón.

Mientras ahora se corre el riesgo de repetir ese clima geopolítico mundial, viajamos hoy a los años ochenta, donde, bajo la amenaza de que alguien pulsase el botón rojo, la música fue catalizador y, a un mismo tiempo, relato, denuncia e influencia.

El evocador y naif retrato de 99 globos en los radares

'99 Luftballons', o por su título en inglés "99 Globos" fue un exitoso hit musical de la alemana Nena, que alcanzó el primer puesto de las listas musicales a ambos lados del Atlántico. La canción relataba cómo la compositora fantaseaba con la idea de comprar, hinchar, y liberar una bandada de 99 globos infantiles, tan sólo por diversión.

Estos globos aparecerían en los radares de ambas vertientes del Telón de Acero, provocando una escalada de la tensión y una posible respuesta bélica ante lo que se suponía sería una agresión del otro lado. Los cazas de ambos bloques peinan la zona, y descubren para su sorpresa cómo la temible amenaza eran tan sólo unos inofensivos globos de colores.

La canción de Nena refleja el nivel de histeria colectiva, tanto social como militar, que se alcanzó en los años ochenta en el marco de la Guerra Fría. La paranoia, la desconfianza en el oponente, y la satanización mutua de ambos bloques económicos y militares era tal, que el más mínimo movimiento llevaba a situar la mano sobre el mortífero pulsador rojo en algún lugar de Siberia o del Mid West estadounidense.

Son las secuelas del aprovisionamiento del arsenal bélico con la capacidad destructiva más importante de la Historia de la Humanidad.

Sting, mirando a los rusos desde la distancia

Allá por 1985, en plena guerra fría y con una Europa dividida, Sting publicó su reflexiva y melódica canción 'Russians'. A lo largo de sus estrofas y pentagramas, el cantautor británico piensa en voz alta sobre la condición humana de aquellos rusos que vivían al otro lado del Telón de Acero, y a cuyos sentimientos apela con el estribillo que la canción entona insistentemente: "I hope the russians love their children too" ("Espero que los rusos también amen a sus hijos"). Sting optó por un diálogo interno conciliador, en el cual se dirigía a ambos bandos tratando de acercar posiciones desde la música.

Con prosas poéticas como "There's no such thing as a winnable war, it's a lie we don't believe anymore" ("No existe tal cosa como una guerra que se puede ganar, es una mentira que ya no nos creemos"), Sting llega a rechazar pública y musicalmente el punto de vista los presidentes de ambas superpotencias, tanto la del presidente estadounidense Ronald Reagan con "Mr. Reagan says 'We will protect you', I don't subscribe to this point of view" ("El señor Reagan dice os protegeremos, no comparto este punto de vista"), como la del presidente de la Unión Soviética Nikita Krushchev "Mr. Krushchev said we will bury you, I don't subscribe to this point of view" ("El señor Krushchev dijo que os enterraremos, no comparto este punto de vista).

Vivíamos en un planeta en el que había amenazadoras cabezas nucleares por doquier apuntándose mutuamente, esperando a ser disparadas desde silos nucleares, y que estaban montadas sobre misiles balísticos. Armas que, en unas pocas horas, eran capaces de borrar de la faz de la tierra ciudades enteras ubicadas en la otra punta del planeta.

Y Sting retrata la honda preocupación de los ciudadanos de la época ante el "Oppenheimer's deadly toy" ("El mortífero juguete de Oppenheimer", considerado el padre de la bomba atómica por su destacado papel en el marco del proyecto Manhattan). Ahí es donde, una vez más, entonaba su "I hope the russians love their children too" ("Espero que los rusos también amen a sus hijos"). Efectivamente, una de las inquietudes de muchos occidentales venía en el momento de acostar a sus hijos por la noche, y pensar qué futuro les estábamos dejando. Sting deseaba que los rusos tuviesen la misma preocupación como esperanza para evitar una confrontación nuclear.

La coincidencia histórica hizo que la canción de Sting viese la luz en los últimos años de la Guerra Fría, y expresaba un sentimiento generalizado en la sociedad que, en poco tiempo, cambiaría el mundo. Ahí está su clave de sol a la vez como testigo y orador en una torreta de vigilancia de aquel frío Telón de Acero.

Pink Floyd no necesitan educación

Abríamos este post con uno de los grafitis más famosos del Muro ("Die Mauer" en alemán). Bajo una provocadora imagen de un beso en la boca protagonizada por los máximos mandatarios de la Alemania Oriental y la URSS, Erich Honecker y Leonid Breznev, reza la frase en alemán "Mein Gott, hilft mir diese tödliche Liebe zu überleben" ("Dios mío, ayúdame a sobrevivir a este mortífero amor").

De todos cuantos han retratado el muro, mención de honor merece el "The wall" de Pink Floyd, que además de producir posteriormente una excelente cinta cinematográfica con el mismo título en 1982, editó antes un disco con ese mismo título en 1979. Esta épica pieza musical de valor histórico incalculable critica ferozmente tanto el muro berlinés como la división sociocultural que suponía, y adicionalmente todo el sistema totalitarista construido al otro lado.

La banda lo retrataba en sus producciones como una aplastante máquina propagandística, que pretendía perpetuar la dictadura del proletariado con métodos represivos y manipulando a las generaciones más jóvenes desde las escuelas. La letra de la canción profiere con una siniestra voz de coro infantil un "We don't need no education, we don't need no thought control" ("No necesitamos educación, no necesitamos control de pensamiento"). Y sigue con un imperativo y energético "Hey! Teacher! Leave them kids alone!" ("Hey, profesor, deja a los niños en paz"), para acabar con un simbólico y evocador "All in all it's just another brick in the wall" ("Por tanto, no es más que otro ladrillo en el muro").

Mauer weg!: el grito del concierto que cambió el Berlín dividido

Pero entre todas estas canciones, hay una que brilla especialmente por la relevancia histórica que tuvo: la de David Bowie, un artista cuya vida estuvo marcada durante una larga etapa por su estancia en Berlín.

Este excepcional artículo de El Español sobre "El día en que David Bowie incendió El Muro de Berlín", retrata el momento en que el artista británico dio con la letra del hasta entonces tema instrumental 'Heroes' de Brian Eno. Observó una pareja besándose en una calle berlinesa y pensó "¿Quién diablos se besa debajo de una torre de vigilancia del Muro de Berlín?".

Como La Musica Cambia El Curso De La Historia Y De Los Regimenes Politicos 1

En 1987 David Bowie volvió a la ciudad y actuó en un concierto en las inmediaciones del Reichstag y del Muro:

"Sabíamos que algunos berlineses orientales podían tener la oportunidad de escucharlo, pero no éramos conscientes de cuántos. Se habían acercado miles al otro lado del Muro. Era como un concierto doble con el Muro marcando la división. Los escuchábamos aplaudiendo y cantando desde el otro lado. ¡Dios! Aún hoy se me hace un nudo en la garganta. Se me estaba rompiendo el corazón. Nunca había hecho algo así en mi vida y creo que nunca lo haré. Cuando tocamos Heroes, realmente lo sintieron como un himno, casi como una plegaria".

En cierto momento del concierto, Bowie gritó: "Enviamos nuestros mejores deseos a todos nuestros amigos que están al otro lado del Muro". Los altavoces estaban ligeramente entornados hacia Berlín Este, donde le escuchaban miles de berlineses orientales, incluso sentados en las azoteas.

La policía política comunista, la Stasi, reportó que estaban en situación crítica. Enviaron cañones de agua a la zona, cortaron los accesos, y arrestaron a 158 personas: "La actuación de la Volkspolizei fue ruidosamente respondida con silbidos y cánticos (Mauer weg!)", recoge el expediente policial. "Mauer weg! (¡Abajo con el muro!) ¡Gorby sácanos de aquí!, ¡Rusos volved a casa!".

La prensa occidental relató posteriormente cómo la primera vez que se profirió la consigna "Mauer weg!" fue precisamente durante esta histórica interpretación de Heroes en aquel épico concierto.

Como La Musica Cambia El Curso De La Historia Y De Los Regimenes Politicos 5

Aquel "Mauer weg!" fue sonando más y más con mayor intensidad en aquel Berlín oriental, hasta alcanzar tal clamor popular que acabó culminando con la caída del Muro de Berlín el 9 de Noviembre de 1989, tan sólo apenas un par de años después del mítico concierto de David Bowie.

Se oyó por primera vez al calor de los golpes de los VoPos, nombre coloquial con el que se conocía a aquellos temidos guardias de la Volkspolizei, encargada de vigilar el Muro de Berlín, y cuya traducción del alemán literal y paradójicamente es "Policía del Pueblo". A pesar de que uno de sus preceptos era la Schießbefehl ("orden de disparar"), también conocida como Befehl 101 (Orden 101), aunque no llegaron a hacerlo en el transcurso del concierto de Bowie.

Las patrullas de VoPos debían disparar sin contemplaciones a cualquier ciudadano del Este que intentase fugarse, aceptando oficialmente hasta el extremo la muerte. Incluso los propios VoPos protagonizaron conocidos casos de fuga a través del Muro, como el caso del soldado Conrad Schumann, que saltó la alambrada de espino que él mismo estaba custodiando. Así consiguió huir al Oeste, siendo retratado en una de las fotografías más famosas de aquella sombría Guerra Fría:

Pero en aquel concierto de Bowie de 1987, "das geteilte Berlin" ("El Berlín dividido") volvió a ser uno inspirado por la fuerza, el calor, y la chispa de la música, que contribuyó a encender un motor que empezó a andar en aquel musical día de concierto de 1987.

Si eso no es Historia, no sé qué otra cosa puede serlo. Al fin y al cabo, dicen que la música es la forma como suenan los sentimientos, y los sentimientos de los pueblos han inspirado cambios a lo largo de toda la Historia. La música es la Historia de los sentimientos.

Imágenes | Pixabay bentnielsen | Wikimedia commons Bundesarchiv | Pixabay LoboStudioHamburg

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