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Me he asomado al fenómeno del Social Eating y he perdido las ganas de comer para siempre

Me he asomado al fenómeno del Social Eating y he perdido las ganas de comer para siempre
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Hay un momento en la vida de todo ser humano en el que la moda te sobrepasa y acabas diciendo que la música punk es sólo para drogadictos, que las noticias tienen que leerse en papel o que flipas con eso de los Youtubers. En mi caso, esa barrera parece estar en el Muk-Bang, las retransmisiones de gente comiendo que se conocen por estos lares como Social Eating.

¿Qué es eso del Social Eating?

Tras prohibir la práctica durante años, el auge de esta moda coreana ha obligado a Twitch, la plataforma de retransmisiones en directo, a abrazar la práctica entre sus categorías. Así, además de videojuegos, partidas de póker o músicos, ahora también podemos ver a gente comer, que es básicamente a lo que se reduce esto del Muk-Bang.

La palabra procede de las palabras coreanas para comer (meokneun) y retransmisión (bandsong), Y aunque probablemente a una gran mayoría de seres humanos no se le ocurriría invertir su tiempo y dinero en algo tan trivial, desde 2013 ha experimentado un crecimiento apoteósico mediante el que estos héroes llegan a embolsarse 1.000 dólares por vídeo.

Su espectáculo consiste en plantarse delante de una cámara a comer mientras charlan con los comentaristas que van dejando sus opiniones en la plataforma. Nada más. Si bien es cierto que algunos BJ (por Broadcast Jockeys) se curran bastante sus retransmisiones cocinando nuevos platos para después degustarlos, la mayoría se centra en ingerir grandes cantidades de comida que van desde la pizza hasta piezas de pollo rebozadas.

Barreras culturales

Pese a que podríamos estar ante una nueva forma de encarar los programas de cocina, lo cierto es que el choque cultural con este fenómeno acaba siendo demasiado grande para estómagos sensibles. Muchas de estas estrellas de Corea del Sur invierten sus ganancias en mejores micrófonos para que los ruidos al comer se escuchen mejor en el vídeo, y esos van desde masticar con la boca abierta hasta sorber o eructar. Digamos que lo que aquí serían signos de mala educación, allí son parte del espectáculo.

Por boca de una de las BJ más famosas del momento en este documental de Munchies, la clave de su éxito está en cómo degusta la comida, y afirma que sus fans aplauden lo limpios que deja los huesos de pollo. Yo, sin embargo, no puedo evitar mantener un gesto de desacuerdo mientras intento contener la risa al escribir sobre sus comentarios.

Probablemente por ese tipo de prácticas la moda del Social Eating está lejos de convertirse en un fenómeno en occidente, donde el número de canales de YouTube relacionados se limitan en su mayoría al público oriental y su fama en Twitch no parece funcionar mucho mejor.

No es una moda que arrase en occidente

Al momento de escribir estas líneas hay unos 500 espectadores en la nueva categoría, bastante lejos de los casi 100.000 que arrastra League of Legends, otro fenómeno en Corea del Sur, e incluso por debajo de juegos con una solera de más de 10 años.

La restrictiva política de Twitch respecto a este tipo de retransmisiones, prohibiendo hacer el burro con la comida al incluir alcohol o realizar concursos de comida o apuestas que acabarían suponiendo una posible ofensa para los espectadores, probablemente mantendrá la atención hacia esta moda bastante controlada.

Pero eso no significa que el resto de plataformas sean igual de estrictas, y en YouTube ya hay "artistas" capaces de ingerir 150 Mcnuggets o hasta tres kilos de mochis en un espectáculo para el que servidor ya no tiene estómago. Si todo esto se reduce a mero voyeurismo, o suple la necesidad de compañía en las comidas de solitarios estudiantes surcoreanos, es algo que, quizá, queda muy lejos de nuestras fronteras culturales para ser comprendido.

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