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2019 está siendo el annus horribilis de los unicornios. Nuevo plan: antes de invertir, que sean rentables

2019 está siendo el annus horribilis de los unicornios. Nuevo plan: antes de invertir, que sean rentables
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La noticia en corto es la siguiente: de las cinco grandes OPV tecnológicas de este 2019, sólo dos han arrojado un saldo positivo desde que salieron a la luz. Pinterest ha hecho crecer su valor bursátil en un 40%, mientras que Zoom ha crecido a más del doble. ¿Qué ha pasado con las demás? Tras unos meses ilusionantes, Slack se ha quedado más o menos como estaba, Uber ha perdido casi un tercio y Lyft se ha quedado casi a la mitad.

Vale más la pena centrarse también en otra métrica, la de la pérdida de rentabilidad: Slack ha perdido 360 millones de dólares, Lyft 644, Pinteres 1.160 y Uber 5.485. Y todo esto sin entrar a valorar el (fascinante) fiasco de WeWork.

El fin del dinero gratis para los unicornios. Así es como están definiendo el nuevo clima empresarial que pulula por Silicon Valley, con inversores y gurús llamando a una responsabilidad fiscal para no volver a los tiempos de la burbuja de las puntocom. Durante mucho tiempo el objetivo primordial de los inversores (y por tanto el modelo de start up y jóvenes empresas) ha sido dejar a las empresas crecer a expensas de “quemar dinero” hasta que en algún momento no sólo se llegase a la rentabilidad, sino que se convirtiesen en un "disruptor" que dejase atrás cualquier atisbo de competencia en su campo. Todo el mundo quería encontrar su nuevo Google y Facebook.

El problema es que esto no es así. Primero porque hay una confusión en el mundo de las startups y las tecnológicas. El rasgo común de casi todas estas compañías es que basan parte de su modelo empresarial en algún tipo de herramienta digital o software, pero no es la misma la cantidad de software que implica algo como Facebook o Twitter que Uber o WeWork. Si el margen bruto de ganancias de las empresas de software más puro es del 75%, Uber y su trabajo con conductores se acercan al 46%, mientras que Spotify y su retribución a discográficas y artistas lo deja en un 26%.

¿Qué pasa con Amazon? Puedes preguntarte. Que, según cuentan, un buen pellizco de sus ingresos proviene de un negocio anclado a la nube, Amazon Web Services.

A medida que el mercado del software se va consolidando, parece que son menos las oportunidades de innovación puramente tecnológica y más las empresas que se anuncian como soluciones de negocios tradicionales, como el sector inmobiliario, el transporte o el ejercicio.

Las tres grandes fuera de juego. Hay también otro motivo para que haya una desaceleración en el crédito despreocupado. Hasta ahora las gigantescas compras de startups rivales por parte de Facebook, Google y Amazon ayudaban a inflar el mercado, pero cada vez son más las críticas y acciones legales contra sus prácticas monopolísticas, y los expertos apuntan a futuros encontronazos a este respecto con la justicia europea y norteamericana. 

Y lo que es más, hay un clamor popular a que esto sea así. En el siguiente tuit, porcentaje de norteamericanos según su identificación política que apoyan mucho o poco anular recientes fusiones de las Big Tech (en torno al 70%) frente a los que no (6%).

¿Significa eso que es realmente el fin de los unicornios? Algunos lo dudan porque es un debate cíclico. Al parecer las amenazas de fin de fiesta llevan en el valle desde hace más de una década, y hay expertos que se han hartado de augurar este futuro. 

Hay, de hecho, quien señala que fracasos como el de WeWork no van a tener ningún impacto cultural. El hijo del fundador de SoftBank, la empresa detrás de las inyecciones de venture capital de Uber o WeWork que está ahora en el punto de mira por quemar dinero, es también aquel que invirtió 20 millones de dólares en un pequeño negocio que estaba empezando llamado Alibaba. Según The New York Times, a finales de 2018 las startups estadounidenses habían recaudado un récord de 131.000 millones de dólares en fondos de riesgo, más de lo que recaudaron las puntocom de finales de los 90

Lo que sí ha ganado tracción momentánea es una cultura startupera e inversora que prime una mayor rentabilidad de los modelos de negocio que el pavoneo por un crecimiento desmedido.

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