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30.000€ si tienes tres hijos: el desesperado plan de Hungría para remontar su natalidad

30.000€ si tienes tres hijos: el desesperado plan de Hungría para remontar su natalidad
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Europa se muere y se queda sin reemplazo generacional. La tasa de fertilidad se sitúa en 1,59 hijos por mujer fértil, el dato más bajo de las últimas décadas registrado en el viejo continente. En mitad de esta sangría demográfica, países como Suecia o Alemania llevan años impulsando la natalidad con un éxito corroborado en las estadísticas. Ahora, Hungría quiere detener la fuga de su población activa incentivando de forma económica la paternidad y, de paso, el número de matrimonios.

30.000 euros. Esta es la cantidad con la que el gobierno húngaro pretende incentivar la natalidad entre las parejas jóvenes. Este préstamo está dirigido solo a parejas casadas en las que, al menos para uno de ellos, ése sea su primer matrimonio. El dinero del préstamo puede gastarse en lo que la pareja desee, pero con una diferencia: si la pareja tiene tres hijos en el plazo de cinco años no lo tendrán que devolver, de lo contrario sí. Por otro lado y según este artículo de Euronews, si se divorcian o no tienen ningún hijo en ese mismo periodo de tiempo tendrán que devolver los 30.000 euros en 120 días.

¿Por qué esta medida? Ante una situación donde cada vez más jóvenes se van del país en busca de mejores condiciones laborales, Hungría incluye esta medida dentro de un plan de "protección familiar" que busca mejorar la tasa de fertilidad situada actualmente en 1.49 hijos por mujer. Pero la idea no solo parte de la necesidad de acoger más nacimientos, sino también de asegurar el reemplazo generacional húngaro sin tener que depender de la inmigración. En esta línea, el gobierno de Viktor Orban anunció una medida similar hace tan solo cinco meses: las mujeres que tengan cuatro hijos o más estarán exentas de pagar el IRPF de por vida.

Alemania, Francia y Suecia. Hungría no es el único país con problemas demográficos, pero sí uno con las políticas más llamativas. Mientras Francia se sitúa a la cabeza en el número de nacimientos por mujer (1,9 actualmente) los países nórdicos le siguen de cerca con cifras alentadoras (1,78 niños por cada mujer en Suecia) que sí les aseguran un sistema de pensiones sostenible de cara al futuro.

Por ejemplo, en Francia existe una prima por el nacimiento del primer hijo que asciende a 941 euros y Alemania establece una ayuda mensual por cada hijo concebido, desde que nace hasta que cumple los 18 años. Más concretamente: los alemanes reciben 204 euros al mes desde que su hijo nace hasta que empieza el periodo universitario. En Suecia reciben mensualmente e independientemente del salario de los padres 105 euros por hijos y también hasta la mayoría de edad.

No solo es el dinero. Aunque ayudas como las de Alemania o Suecia son un apoyo muy importante a la hora de asumir la crianza de los hijos, las políticas de natalidad no se sostienen solamente en torno a cheques. Los servicios de guardería gratuitos o la conciliación entre la vida laboral y doméstica son clave para incrementar las bajas estadísticas de fertilidad. 

Mientras en España la gratuidad de las escuelas de 0 a 3 años no está garantizada para todo el mundo dada la baja oferta, en Suecia es un derecho conseguido hace décadas. De igual modo, los suecos pueden reducir su jornada laboral un 25% hasta que su hijo cumpla los 8 años y, así, poder estar más presentes en la crianza.

Rescate demográfico. Si las previsiones se cumplen para 2050, la Unión Europea representará el 5% de la población mundial total. El bajo número de nacimientos, la elevada esperanza de vida y la escasa inmigración nos llevan a una fotografía donde cada vez habrá más personas mayores a las que mantener y menos población activa capaz de financiar estas necesidades.

Al hacer aún más zoom en el problema percibimos dos tendencias dentro del mismo continente. Mientras países del sur como España, Malta o Italia contemplan la caída sin frenos de sus tasas de fertilidad, el noroeste de Europa lleva años muy concienciado a este respecto. No es casualidad tampoco que sean los países menos dañados durante la crisis del 2008 los que tengan una menor edad media a la hora de tener el primer hijo. Mientras las mujeres griegas y las españolas inauguran la maternidad con 30.4 y 30.9 años, las francesas y las suecas lo hacen a los 28.7 y 29.3 respectivamente. 

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