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7 gráficos para entender por qué Le Pen no ha ganado en Francia y por qué está más fuerte que nunca

7 gráficos para entender por qué Le Pen no ha ganado en Francia y por qué está más fuerte que nunca
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Emmanuel Macron, el hombre surgido de una plataforma independiente sin respaldo partidista detrás, será el nuevo presidente de la República Francesa. Se proclamó ayer como tal tras imponerse a Marine Le Pen, la candidata xenófoba del Frente Nacional, en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales más cruciales que recordaba el país. Suyo es el futuro durante los próximos cinco años, uno joven y repleto de incertidumbres.

Pero las elecciones depararon más lecturas que la de un mero párrafo pueda arrojar. Por lo que, como siempre, el mejor modo de explicarlas es a través de los gráficos, los mapas y los datos soterrados que explican las tendencias a futuro de los candidatos y partidos contrincantes, los motivos por los que la extrema derecha continúa topándose contra un muro de hormigón armado en la segunda vuelta y lo volátil del escenario político francés.

En siete gráficos:

1. El Frente Nacional está más fuerte que nunca

Marine Le Pen no será la próxima presidenta de Francia, pero eso no significa que atraviese los momentos más bajos de su carrera política. Todo lo contrario: el Frente Nacional ha sumado más de 11 millones de votos, una cifra histórica que dobla la obtenida en su momento por Jean-Marie Le Pen, su padre, en las elecciones de 2002. No sólo eso: Le Pen ha mejorado los resultados de las ya históricas elecciones departamentales y provinciales de 2015.

Desde 2012, sus resultados no han hecho más que crecer.

2. Pero hay un motivo por el que nunca ¿ganará? las elecciones

Que es el trasvase de votos: Le Pen ya cuenta con un partido lo suficientemente arraigado en parte del electorado francés como para pasar a segunda ronda de forma consistente durante los próximos años, pero no logra atraer a los votantes de terceros partidos que han otorgado a Macron su victoria presidencial. En el trasvase de votos de ayer, Le Pen sólo logró captar a una pequeña parte de los votantes de Fillon, y a casi ninguno de Mélenchon.

Es la mejor garantía de su improbable victoria futura: hoy por hoy, el Frente Nacional no puede movilizar a más gente de la que se moviliza en su contra, espantada ante su retórica xenófoba y nacionalista. Si quiere imponerse en el futuro, Le Pen necesita remodelar los aspectos clave de su discurso, o seguirá topándose con un escollo infranqueable.

3. Los ejes izquierda-derecha siguen importando

Ha sido casi un lugar común desde el triunfo del Brexit y de Donald Trump en 2016: las elecciones del futuro ya no se dirimirán entre candidatos de izquierda y candidatos de derecha, sino entre "mundialistas", el término acuñado con éxito por Marine Le Pen y que se pude sustituir por "liberales cosmopolitas", y "patriotas", un eufemismo de "nacionalistas" contrarios a las sociedades multiculturales y a la globalización económica.

Y sí, el nuevo cleveage es importante y permite orientar a uno u otro candidato de forma rápida y sencilla, pero los ejes tradicionales de izquierda-derecha siguen contando: el gráfico de más arriba muestra cómo detrás de los discursos el voto a Macron o a Le Pen también se ha definido de forma muy intensa en su posicionamiento en el tablero clásico, en las ideas más progresistas o más conservadoras. Sigue siendo un predictor clave.

4. El voto regional no ha sido muy determinante

Si Trump cimentó su victoria en los colegios electorales de rust belt y el Brexit fue el parcial resultado de la rebelión de la Inglaterra rural contra el cosmopolitismo urbano de Londres, cabría esperar que el movimiento nativista y proteccionista de Le Pen se construyera en torno a los mismos patrones geográficos. Y es más o menos así: al norte y en los valles del Ródano y del Garona, antiguos nodos mineros e industriales respectivamente, el voto al FN ha sido algo más intenso que en el interior rural, desviado hacia Macron.

Sin embargo, el patrón, a nivel regional, es más difuso:

Lo que indica que el análisis de trazo grueso en torno a los célebres "perdedores de la globalización" es más complejo de lo que aparenta, y que el ascenso de fuerzas de extrema derecha no puede explicarse sólo a través de las antiguas regiones industriales hoy descapitalizadas.

5. La abstención alcanza máximos históricos

La otra cara de la moneda y la que puede alimentar las esperanzas del Frente Nacional: nunca antes tantos franceses habían optado por quedarse en casa en la segunda vuelta de unas presidenciales, lo que ilustra tanto el rechazo a Marine Le Pen como el escaso entusiasmo que ha podido despertar Macron, en cifras no-muy-históricas. Es el gigantesco granero de la abstención de que pueden beber futuros movimientos populistas para alcanzar el poder.

6. Macron es el presidente más joven de Francia

Un hito: desde Luis-Napoleón Bonaparte, Napoleón III, último monarca de la nación francesa, ningún jefe de estado francés era tan joven como Emmanuel Macron. Frente a una larga historia de señores mayores que oscilan entre los sesenta y los ochenta años, Macron es apenas un treintañero a un paso de la cuarentena. Lo que le convierte en el político más raudo en alcanzar el poder en Francia desde Napoleón (I), y un ejemplo del carácter excepcional de estas elecciones.

7. Y han sido los viejos quienes más le han votado

Una excepcionalidad francesa: mientras en Reino Unido y Estados Unidos los votantes más envejecidos han optado por las visiones más nacionalistas, anti-globalización y xenófobas, en Francia han sido los jóvenes quienes más entusiasmo han depositado en Le Pen. Los votantes ancianos han acudido a las urnas apoyando casi en masa a Macron, y si bien el candidato centrista ha ganado en todas las franjas de edad, la competencia de Le Pen ha sido más dura cuanto más joven ha sido la cohorte. Más motivos para el optimismo del FN.

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