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Según el Foro Económico Mundial, el gigantesco coste de la automatización lo pagarán los estados

Según el Foro Económico Mundial, el gigantesco coste de la automatización lo pagarán los estados
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¿Cuánto trabajo quedará de aquí a algunos años? En pleno proceso de automatización, la pregunta resulta más pertinente que nunca. Las respuestas son variables y controvertidas: algunos estudios estiman que uno de cada cinco trabajos existentes desaparecerán en el futuro; otros prevén una convivencia productiva entre tecnología y humanos, limitando (cuando no negando) la pérdida de trabajos por la automatización.

En cualquier caso, si los robots desplazan a un número indeterminado de humanos, ¿qué hacer con los trabajadores sobrantes?

El dinero. Pagarles, de un modo u otro. El Foro Económico Mundial acaba de publicar un estudio que analiza el impacto de la automatización en Estados Unidos. A corto plazo, se espera que la tecnología devore 1.400.000 empleos. Si el estado (y las empresas) deciden reconvertirlos a funciones aún insustituibles, tendrán que gastarse la friolera de 34.000 millones de dólares. Es una transformación a gran escala.

Panorama desalentador. El informe no es optimista. Calcula que alrededor del 18% de la fuerza laboral estadounidense (de por sí más especializada que otras, en menor riesgo de automatización) no podrá aprender un nuevo oficio. Quienes sí lo hagan, en ocasiones, tendrán que adoptar roles laborales totalmente nuevos. Ya sea sosteniendo a los trabajadores irreconvertibles o transformando a otros, el estado cargará con los gastos.

Un alto coste. ¿Hasta qué punto? En torno al 83% del dinero necesario para reconvertir a los trabajadores recaerá sobre los estados. Es un gasto enorme, repleto de incertidumbres y de centenares de miles de trabajadores expulsados del mercado laboral. ¿En qué gastarlo? El Foro Económico Mundial admite que los gobiernos tendrán que "aumentar el gasto social" y los programas de apoyo económicos.

La disyuntiva. Es decir, los estados tendrán que abrir amplios programas de gasto para paliar las consecuencias de la automatización. Sí o sí. Es aquí donde se cuela otro actor a futuro: la renta básica universal. Sus defensores llevan años argumentando que el mercado laboral no podrá sostener a todos los trabajadores; y que el mejor modo de asegurar el bienestar a futuro, haya o no trabajo, es un programa de RBU integral.

Dudas. No hay consenso respecto al impacto total de la automatización, en cualquier caso. El "fin del trabajo" es un mito antiguo preñado tanto de literatura científica como de visiones filosóficas e ideológicas. La tecnología siempre ha reemplazado tareas humanas, pero también han creado nuevos trabajos. Otros estudios calculan que si bien la automatización acabará con más de 1,8 millón de trabajadores para 2020, creará más de 2,3 para 2023.

Aún lejos. Todos los países desarrollados afrontarán dilemas parecidos. De modo que tendrán que tomar una decisión concreta. La RBU ha sido objeto de experimentación en algunos países, como Suiza, Finlandia, Alaska o Canadá. Pero de momento han sido programas pilotos, muy limitados. En España algunos economistas ya han calculado cuánto costaría y cómo se pagaría: unos 280.000 millones de euros al año y un tipo fijo del IRPF al 49%.

Son teorías, todas ellas repletas de infinidad de problemas.

Imagen: Felipe Dana/AP

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