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La brecha de Europa: los países del este han reaccionado mejor al coronavirus que los del oeste

La brecha de Europa: los países del este han reaccionado mejor al coronavirus que los del oeste
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El impacto del coronavirus en los distintos países de Europa ha sido muy desigual. Mientras las principales naciones occidentales han observado cómo miles y miles de pacientes perdían sus vidas cada semana, otras, más al este, en ocasiones más pequeñas, siempre más pobres, han logrado reducir la huella de la epidemia al mínimo. De forma quizá contraintuitiva.

La brecha. La evidencia este gráfico compartido por el economista Branko Milanovic hace unos días: España, Italia, Francia y Reino Unido suman más de 20.000 muertos cada una; Bélgica, Países Bajos y Suecia tienen altísimos ratios de fallecimientos por habitante; Alemania ha identificado más casos que nadie. Al otro lado del extinto telón de acero, sin embargo, el volumen de casos y de muertes es más pequeño. Una frontera invisible.

Números. República Checa no supera los 24 fallecidos por millón de habitantes, frente a los 548 de España; Hungría alcanza los 38, frente a los 485 de Italia; Polonia apenas llega a los 19, frente a los 433 de Reino Unido. Moldavia (34), Eslovaquia (5), Lituania (18), Croacia (20), Bulgaria (12). Todos ellos muy por debajo no ya de las naciones más afectadas en Occidente, sino de otras que han sobrellevado mejor la epidemia.

Uno de los países más afectados en el este, Rumanía, queda muy lejos en muertes/habitantes (44) de los menos afectados en el oeste, como Portugal (105), Alemania (83) o Dinamarca (47).

Fechas. La clave reside en la respuesta de sus gobiernos. República Checa fue el primero en cerrar fronteras (16/03), decretando el estado de emergencia (12/03) y cerrando comercios antes de que registrara la primera muerte (22/03). Hungría y Polonia (25/03) hicieron lo mismo: tomaron las primeras medidas (escuelas, eventos masivos) y cerraron el país (movimientos, comercios) cuando aún no tenían muertos, o muy pocos.

Una tónica que se repite si observamos a Eslovaquia, Estonia o Grecia. Reaccionaron pronto. Europa occidental no.

¿Por qué? En parte, porque fueron más conscientes de sus vulnerabilidades. Tenían menos recursos sanitarios, y eran conscientes de ello. "Estábamos seguros de que nuestros hospitales no podrían soportar la situación. Teníamos que reaccionar", explica el ministro de Sanidad checo, Adam Vojtěch, en el Wall Street Journal. En Europa del Este, una situación donde "el estado se ve superado por la situación" no es ciencia-ficción, explica otro experto polaco. Es algo presente en la memoria.

Un ejemplo. Reino Unido y República Checa declararon el confinamiento el mismo día. Los primeros sumaban 1.500 casos y 137 muertos. Los segundos, 383 casos y 0 muertos.

Otros factores. Hay más circunstancias que ayudan a explicar el menor impacto de la epidemia en el este. La geografía es uno de ellos: Londres, Madrid, París o Milán son nodos de transporte continentales. Los países orientales registran menos movilidad intercontinental, lo que pudo disminuir las transmisiones. Sistemas de trazabilidad muy invasivos y efectivos, como el checo y polaco, también han ayudado a contener los casos.

Paradoja. Explicar el impacto dispar de la epidemia es una tarea compleja, no obstante. Países muy próximos y similares entre sí han sufrido destinos muy dispares. Gobiernos como el japonés han sido lentos en su reacción a la crisis, y sin embargo han logrado evitar un alto número de fallecidos. Conocer los motivos del éxito de cada país llevará tiempo. Pero por el momento, en Europa, quienes mejor parecen haber respondido son los países del este.

Imagen: David W Cerny/Reuters

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