China está domando a sus tecnológicas tal y como no hizo Occidente: así funciona su nueva "prosperidad común"

China está domando a sus tecnológicas tal y como no hizo Occidente: así funciona su nueva "prosperidad común"
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La brecha de ingresos se ha amplificado en China durante los últimos años debido al auge de los sectores tecnológico y financiero, y los impuestos han hecho poco para reducirla. Los principales líderes han intensificado una campaña para abordar la desigualdad en el país, prometiendo hacer crecer la economía y redistribuir mejor los ingresos. Esto podría traducirse en un aumento de la carga fiscal a las personas, incluida la implementación de un impuesto a la propiedad y un impuesto a la herencia, y aumentar el gasto en servicios públicos en las zonas rurales.

Xi Jinping, el líder de la nación, quiere que las cosas cambien y la palabra socialista de moda hoy es "prosperidad común".

Repartir la riqueza. La retórica de su presidente en torno a la "prosperidad común" se ha disparado este año, y la frase se menciona cada vez más en los discursos. Eso insinúa cambios que podrían afectar a la segunda economía más grande del mundo. En realidad, la "prosperidad común" como idea no es nueva. Fue introducida en el partido por Mao Zedong para reflejar la búsqueda de una sociedad más igualitaria. Pero perdió su uso bajo el mandato de Deng Xiaoping, quien cambió el enfoque de una economía que permitiría que "algunas personas se enriquecieran primero". La prosperidad común, dijo, vendría más tarde.

Xi lo convirtió en una parte central de su discurso y ha despegado ahora en 2021. El eslogan ha sido adoptado por agencias estatales y empresas privadas para señalar su lealtad al Partido Comunista. Pero una fuerte represión de los excesos en industrias como la tecnología y lo privado han sacudido a los inversores. Ahora se especula que pueden introducir impuestos sobre la propiedad, la herencia y las ganancias de capital como un medio de redistribuir la riqueza acumulada en pocas manos.

Una desigualdad imparable. La brecha de ingresos de China se lleva expandiendo desde los años 80. El coeficiente Gini se sitúa ahora alrededor del 0,5 y el país asiático se encuentra entre el 20% de los países más desiguales del mundo. La desigualdad dentro de las ciudades y dentro de las áreas rurales también se ha expandido: los residentes urbanos ganan aproximadamente 2,5 veces más que los residentes rurales.

Empresas demasiado poderosas. Varios de los gigantes tecnológicos de China son ahora más grandes que las empresas estatales más consagradas, y sus fundadores han acumulado una riqueza increíble, que puede parecer una amenaza al Partido Comunista. Beijing ha estado alentando a las empresas a compartir la riqueza como parte del esfuerzo por aliviar la desigualdad. Alibaba destinó alrededor de 15.000 millones de euros para apoyar la "prosperidad común". Fondos destinados a áreas como subsidios para pequeñas y medianas empresas y mejorar la protección del seguro para los trabajadores de la economía gig, mensajeros y transportistas.

Otras empresas que han hecho anuncios similares incluyen Tencent Holdings, que también prometió 15.000 millones para programas de responsabilidad social, y Geely Automobile, que planea enriquecer a sus empleados con acciones. Pinduoduo Inc. reservó 1.500 millones para inversiones agrícolas. Los millonarios, asustados, están abriendo sus carteras para contentar al Estado. Para que os hagáis una idea: siete multimillonarios destinaron un total de 5.000 millones de euros a obras de caridad en los primeros ocho meses de 2021.

Forzando a las tecnológicas. El gigante del comercio electrónico Alibaba y sus rivales tecnológicos han sido objeto de una amplia represión regulatoria en temas que van desde el comportamiento monopolístico hasta los derechos del consumidor. En abril, Alibaba fue multada con un récord de 2.750 millones de euros por violaciones del monopolio.

Jack Ma es un claro ejemplo de lo que significa perder el favor del gobierno. El noviembre pasado, cuando las autoridades chinas cancelaron la OPI de Ant Group que Alibaba separó hace una década, los inversores lo vieron como una reprimenda única para el fundador.

Un revés reciente. Hace unos días el tribunal superior de China detallaba cómo la cultura generalizada de las horas extras excesivas, conocida como "996", puede violar la ley. Lo hemos contado en Magnet. También el gobierno ha anunciado una reforma radical de la industria de la educación con fines de lucro de 100.000 millones de euros, prohibiendo que las empresas de tutoría obtengan ganancias y enseñen por la noche y fines de semana. Se anunció además un plan de reforma para los costes de atención médica en hospitales públicos para evitar que los precios suban demasiado rápido, al igual que los cargos excesivos por medicamentos.

Lo que le espera a la sociedad. El gobierno parece estar tratando de moldear ciudadanos modelo. Ha puesto límites para los menores que juegan online. Utilizó las acusaciones de conducta sexual inapropiada en Alibaba y el alcohol en el trabajo. Se han comprometido a aumentar las investigaciones por evasión de impuestos entre los famosos con altos ingresos. También hay un esfuerzo más amplio para debilitar la influencia de las celebridades, lo que se considera poco saludable y "occidental".

El experimento en Zhejiang. Para comprender lo que el presidente prevé en esas menciones a la "prosperidad común", sólo hay que observar el programa piloto que se está llevando a cabo en la provincia de Zhejiang, donde tiene su origen Alibaba. Hogar de 65 millones de personas y algunas de las empresas privadas más exitosas de China (el 66% del PIB provincial). El plan de Zhejiang sugiere aumentar los ingresos a través de la inversión del sector privado en las áreas más pobres y alentar a los residentes rurales a iniciar sus propios negocios.

En 2020, los residentes urbanos ganaban de media el doble que sus pares rurales. El plan pedía una reducción a 1,9 veces en cinco años y la provincia ya ha superado ese objetivo, con el actual índice de ingresos urbano-rural reducido a 1,8 veces. La hoja de ruta también pide reducir la desigualdad entre ciudades y aumentar la proporción de la compensación laboral en el PIB a más de la mitad. Se proyecta que los ingresos medios aumenten a una tasa anual de 7.4% en los próximos cuatro años.

Cambio en vivienda. La provincia también apunta a ser un 75% urbana para 2025, frente al 72% en 2020, impulsada por la inversión estatal en infraestructura. Eso podría involucrar impuestos a la propiedad y medidas para alentar la construcción de viviendas de alquiler, incluida la construcción de más de 210.000 unidades de apartamentos subsidiados.

También se discute ampliar el acceso a los servicios públicos a los inquilinos. A partir de ahora, están limitados a propietarios de viviendas con residencia provincial aprobada por el gobierno. El plan exige un mayor acceso a la educación y la atención médica, fomentando la inversión en las zonas rurales y animando a los ricos a ser más filantrópicos. Es el futuro que le espera al resto de China.

Imagen: GTRES

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