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"Copa Conquistadores": el traslado del Boca-River a Madrid está cabreando a muchos americanos

"Copa Conquistadores": el traslado del Boca-River a Madrid está cabreando a muchos americanos
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Se acabó la incertidumbre. La vuelta de la final de la Copa Libertadores de América se jugará, hipótesis hasta hace algunos días no demasiado certera. Será, eso sí, lejos del continente americano. El estadio Santiago Bernabéu acogerá el encuentro entre Boca Juniors y River Plate el próximo domingo 9 de diciembre. Una elección harto inusual que, como era de prever, ha causado estupor entre numerosos aficionados.

¿Por qué? Para entenderlo hay que retroceder una semana en el tiempo. El pasado sábado una multitud de hinchas de River apedreó el autobús de Boca Juniors mientras trataba de entrar al Monumental. Como resultado, algunos jugadores resultaron heridos. El club pidió anular el encuentro, ante el estado de ansiedad de sus futbolistas. River aceptó, y más tarde, y tras coquetear con su celebración, también la CONMEBOL.

La solución. A partir de aquí se inició el dilema: ¿debía jugarse el partido (y dónde)? Tras tantear Colombia e incluso Abu Dhabi, será finalmente en el Bernabéu. Lo anunció ayer el presidente Sánchez. Es un movimiento extraño para todos, incluido el Real Madrid: durante los últimos años se había negado a celebrar la Copa del Rey local. Ante todo, al decisión redunda en la dudosa imagen internacional ofrecida por Argentina. Allí, al parecer, resulta imposible celebrar un simple partido de fútbol.

También es incierto cuántos aficionados podrán trasladarse hasta Madrid, a miles de kilómetros de Buenos Aires.

El drama. La única certeza parecer se la gran paradoja de la que muchos aficionados brasileños, uruguayos, colombianos y argentinos han señalado: la Copa Libertadores, que debe su nombre a los héroes de la independencia americanos, se celebrará en la capital del imperio del que quisieron (y lograron) liberarse. Es una ironía sólo posible en el caos emocional y logístico en el que se ha convertido el fútbol argentino.

Parte de la prensa ya la ha rebautizado como la "Copa Conquistadores".

El historial. Los acontecimientos del sábado, preñado de conspiraciones y rumores, sirven de colofón a años de encontronazos, violencia y crimen organizado en la órbita de los clubes argentinos. Desde 2013 las aficiones rivales no pueden entrar a los estadios ante la posibilidad de que se desate el conflicto. El poder de las barras bravas excede, con mucho, al de cualquier grupo de animación de otros países.

El Boca-River se había vendido como la "final del mundo". El propio presidente Macri había dicho que para el perdedor el trago sería "durísimo": era una oportunidad entre un millón. Tras décadas de rivalidad exacerbada, se llegaba al Fin de la Historia. La final de la Libertadores en Madrid es el resultado de una pasión que ha desbordado a la razón.

Imagen: Sebastian Pani/AP

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