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¿Deben realmente las mujeres deportistas ganar lo mismo que los hombres?

¿Deben realmente las mujeres deportistas ganar lo mismo que los hombres?
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“No hay ninguna razón legítima o que se atenga a razones no discriminatorias que puedan explicar esta disparidad en los salarios, y tampoco se puede explicar por ningún factor del tipo de antigüedad, sistema de méritos o incentivos de buena fe, sino simple y llanamente por nuestro sexo”. Esto es lo que denunciaron cinco de las grandes jugadoras de la selección femenina de fútbol de Estados Unidos frente a la Federación Nacional de Fútbol al enterarse, con cifras del informe financiero del FSE 2015 en mano, de que las de su equipo ganaban hasta un 40% menos de lo que ganaron sus homólogos masculinos… pese a que el equipo dominado por las mujeres es un importante motor económico de la federación, ganando hasta 20 millones de dólares más que lo que ingresaron los equipos masculinos en el último año.

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Se quejaban las dos capitanas, Carly Lloyd y Becky Sauerbrunn, la delantera Alex Morgan, la centrocampista Megan Rapinoe y la guardameta Hope Solo. Ésta última fue contundente: “somos las mejores del mundo, habiendo ganado tres Mundiales y cuatro torneos olímpicos, y los jugadores del equipo masculino nacional ganan más que nosotras". “Es el caso más alarmante de discriminación contra mujeres atletas que jamás he visto”, dijo Jeffrey Kessler, abogada que ha liderado a las chicas a la hora de presentar la demanda ante la Comisión de Igualdad de Oportunidades Laborales (EEOC por sus siglas en inglés) y también una solicitud de investigación de la federación sobre dichas diferencias salariales.

La discriminación salarial de las mujeres en el deporte no es un tema nuevo, pero hay un creciente ruido mediático al respecto. Lo que le ha pasado a las jugadoras de la selección femenina de fútbol de Estados Unidos es, como decía Kessler, algo especialmente flagrante, pero cabe preguntarse por qué, a día de hoy, se sigue poniendo en un peldaño inferior al trabajo que hacen las mujeres del deporte.

Los hombres rinden más, pero no por ello sus torneos son necesariamente mejores

Mireia

Son dos aspectos los que chocan al tratar el problema de la retribución a jugadores versus jugadoras. Por un lado, el del esfuerzo. Sí, si hay un punto en el que la diferencias entre sexos queda clara, es en el biológico. Vamos a los derechos del trabajador, a 1951, cuando la International Labour Organization se reunió para discutir la igualdad de pago para las mujeres. Su petición era sencilla, "asegurar la aplicación a todos los trabajadores del derecho de una remuneración igualitaria para hombres y mujeres que realizan el trabajo del mismo valor".

Carolin Marin

Y he ahí el problema, no pedir “trabajo igualitario”, sino "trabajo de valor igualitario", un matiz que recoge el dilema inherente de la cuestión. Aunque ambos grupos no partan de las mismas capacidades biológicas de base, la competitividad a la que se someten las mujeres en sus torneos de primera clasificación es máxima, igual que ocurre si vemos los torneos de los hombres. No es casualidad que dividamos el deporte única y exclusivamente por géneros y no hagamos por etnias o por preferencias en el sabor de los helados. La diferencia biológica entre hombres y mujeres es la principal distinción, la única con resultados claros en todos los estudios científicos como para establecerlas en las disciplinas que requieren del uso del cuerpo.

Ahora bien, una vez hemos segregado el terreno de juego por sexos (otro día ya analizaremos la nueva medida de los Juegos Olímpicos con las personas trans), hemos logrado asentar las bases para que el partido tenga una competitividad de grado equivalente. Es decir: de base, puede ser igual de emocionante un partido entre tenistas mujeres que entre tenistas hombres porque en ambos casos los contrincantes están (o deberían estar) equilibrados.

El problema de medir el éxito de un deporte por su publicidad

El otro gran problema es, por supuesto, la popularidad, base de todas las desigualdades del deporte (en los que menos seguidos las pagas tienden a ser equitativas). Los ingresos que generan mediante el éxito comercial unos u otros deportes, o como nos recuerdan cada cierto tiempo los reluctantes al fútbol, esos para los que su Ley de Godwin particular es decir que “cobra más Cristiano Ronaldo que el mejor neurocirujano”. Como hemos visto, esta premisa se desmorona en situaciones como la denunciada por la selección femenina de fútbol de Estados Unidos, pero no siempre es así. El interés del público hacia el deporte femenino sigue siendo menor tanto en los deportes tradicionalmente considerados como masculinos con, si hacemos un análisis total, los que siempre hemos asociado al mundo femenino.

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A eso apelaba Novak Djokovic con unas polémicas declaraciones por las que después se arrepintió públicamente. “Los hombres generamos más audiencia, y esa es una de las razones por las que pienso que deberíamos ganar más", dijo, y recalcó después: "Mientras que haya datos, estadísticas e información disponible sobre quién genera más atención y atrae más espectadores, creo que el dinero debe ser distribuido justamente".

Djokovic se equivocaba. El tenis es, precisamente, uno de los juegos en los que los ingresos entre los mejores jugadores está bastante equilibrado también con respecto a sus audiencias, que de hecho en 2005, 2013 y 2014 se acercaron más a ver los partidos femeninos que los de su contrapartida masculina. Pero ni en todos los deportes (ni mucho menos) se da este hecho, ni ocurre lo mismo en las bajas categorías, donde de media se paga menos a las ligas de mujeres.

serena La relación de visitas y salario de los tenistas por su género. Datos de la BBC

Deportistas femeninas en la tele, el unicornio mediático

Los deportes femeninos nunca tomarán protagonismo si no se les da el espacio necesario en medios de comunicación. Y es que, si cogemos los periódicos, en papel u online de este país y buscamos las noticias de los equipo femeninos nos encontraremos con mucha menos cobertura de sus noticias. Un estudio de la Universidad Carlos III encontró que la mujer solo aparece en un 5% de la prensa deportiva de nuestro país.

A veces, hasta sus propias líneas editoriales incluso boicotean la propia inclusión igualitaria de las mujeres al terreno de juego (a los hombres, normalmente, no le destrozaron su bonita cara). Tampoco creemos que sea de mucha ayuda la clásica contraportada del Marca, el periódico más leído de España. Si en tu medio haces artículos titulados Los looks más sexys del US Open y sólo metes en ella a jugadoras femeninas, es posible que no estés educando a tu lector a aplicarle la misma mirada al próximo partido de Sharapova que al de Federer.

Chicas Deportistas ¿Qué pasa en Google si buscas chicas en el deporte?

Vamos con la televisión. A datos de 2012, un estudio basado en la facturación de los 30 equipos más taquilleros de cada disciplina indicaba que los deportes que más dinero mueven son, por orden, el fútbol americano (7.700 millones de dólares), el fútbol (7.500 millones), béisbol (6.400 millones), el baloncesto (4.000 millones) y, finalmente, el hockey (3.000 millones). Todos ellos son juegos eminentemente masculinos, y sabemos que el dinero que aquí se genera viene por su relevancia en la parrilla televisiva, de la que ni rastro, o muy poco de él, tienen los equipos femeninos. Informativamente suponen menos del 3%.

De hecho, mientras existió, solo Gol TV retransmitía fútbol femenino (un partido de primera división los sábados por la mañana) testigo que ha tomado ahora BeIN Sports. ¿Tiene algo que ver que se emita esto, paradójicamente, con el precio que se paga por los derechos de estos partidos y la necesidad de completar una parrilla con un producto que no interesa a los competidores? Está claro que la guerra de televisiones que hay formada en torno a la Liga masculina no es la misma, y si sabemos que los deportes llamados minoritarios tienen en nuestro país mucha menos repercusión que la que tiene el fútbol, hay que contar con que para las ligas femeninas es todavía peor.

Unas ayudas económicas a las mujeres con algo de sesgo

Y aquí es donde convergen los dos aspectos que hemos descrito. El esfuerzo y el interés institucional y mediático. La desigualdad femenina parte en buena medida de la tradición masculina del deporte y de un sistema que no hace demasiado por erradicar esta costumbre. Aunque hay quien sí hace algunos esfuerzos: el Consejo Superior de Deporte creó en 2014 un fondo extraordinario de un millón de euros para promocionar el deporte federado entre las mujeres.

Laila

Ayudas económicas, entre otras cosas, para impulsar proyectos que mejoren la presencia, la participación y los resultados en el deporte femenino. Para que las Federaciones pudieran optar a subvenciones para sus chicas, cada una de estas debía contar con al menos una presencia del 33% de mujeres en cada junta directiva. De las 59 federaciones con las que contamos en nuestro país, 14 ni se molestaron en solicitar esta ayuda. Deportes como el fútbol femenino se quedaron fuera.

Polémica es también una de las medidas de este programa, la que pretende dar ayudas de maternidad a las mujeres de estas federaciones para que puedan “compatibilizar la vida personal con la práctica deportiva de alto nivel”. Ésta no consiste en una simple ayuda durante el embarazo de la deportista, sino durante los 3 primeros años de vida ‘del niño o niña. Para el CSD, esa compatibilidad no se plantea para los hombres. Un tipo de pensamiento del cuidado infantil algo trasnochado.

Veronica Cuadrado Eli Pinedo Patricia Elorza Jornada De Las Estrellas De Balonmano 2013 01

Ana Muñoz, Directora General de Deportes del CSD e impulsora de este programa de Mujer, Deporte y Sociedad, hizo también unas declaraciones en las que acusaba de victimistas a las mujeres que reivindicaban mayor presencia en la prensa, y equiparaba la ausencia de las mujeres en las páginas de deporte con las protestas que hacen los deportistas de los deportes minoritarios.

2014 fue "el año de las chicas", pero sólo para los titulares

Todo parece apuntar a que las chicas no nos interesan, pero esto no será porque no sean buenas. Esto, que ocurre, con sus matices, de forma general en buena parte del mundo, no deja de ser así en España. Para la prensa deportiva de nuestro país 2014 fue “el año de las chicas”. Así lo anunciaban varios medios, esos que emiten la foto finish ganadora pero luego se olvidan de generar afición y retransmitir esos partidos de deportes en los que destacamos.

Mireia del Monte rompe récords y brilla con luz propia. Carolina Marín hace historia proclamándose campeona del mundo de bádminton. Laia Sanz gana el Dakar 2014, sumando su tercera corona de campeona del mundo de enduro femenino y ostentando la increíble cifra de 16 mundiales sobre dos ruedas. La selección española femenina de waterpolo, final histórica de las chicas del baloncesto, las Guerreras de balonmano se llevan la plata y nuestros equipos de rítmica o golf ganaban premios aún más importantes.

Demasiadas grandes mujeres del deporte nacional como para recogerlas aquí a todas pero sí para dar cuenta de cómo, por mucho que nuestras deportistas ganen notoriedad, aún cuesta que la fiebre por los méritos femeninos se traduzca en las mismas cifras que lo que nos ocurre cuando nos surge un Fernando Alonso.

Una solución difícil en muchos casos, pero muy fácil para otros

Como sabemos, en el deporte el esfuerzo no se paga con justicia. En este mundo, el desgaste físico de cada disciplina no se corresponde con su retribución económica y por eso en el golf se puede ganar mucho más que en el ciclismo. Esta idea plantea dudas sobre la lucha por la notoriedad o la relevancia cultural que le damos a cada deporte, y también, lógicamente la que le damos a los que lo practican según su género. ¿Es mejor el baloncesto que la esgrima? ¿Mejor el futbol masculino que la gimnasia rítmica femenina? ¿Debería ser, necesariamente, al revés?

Al menos un par de cosas parecen evidentes: como dejan claro nuestras futbolistas o baloncestistas, la discriminación de la mujer en el deporte va más allá que la simple discriminación entre diferentes juegos. Y si las jugadoras del fútbol femenino norteamericano han generado más ingresos que los equipos masculinos, lo mínimo que puede hacerse es equiparar sus salarios al de los varones de este deporte. Para el programa de televisión Today, declaró Hope Solo: “En esta era se trata de igualdad. Se trata de tener los mismos derechos. Se trata de tener la misma remuneración". Generan más que ellos. Sólo piden cobrar lo mismo.

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