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El Mundial de Fútbol femenino ya está aquí: van unas cuantas razones para que lo veas

El Mundial de Fútbol femenino ya está aquí: van unas cuantas razones para que lo veas
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Es posible que no estuvieras al tanto, pero ayer se disputó el partido inaugural del Mundial de Fútbol femenino 2015. No ha salido mucho en las televisiones, tampoco ha contado con una gran cobertura, pero es posible que sea el evento de fútbol internacional más importante del año. Desde este fin de semana hasta el próximo 5 de julio, Canadá albergará una gran fiesta del fútbol. Y si te gusta este deporte, no deberías perdértelo. Aquí van unas cuantas razones para que lo veas.

Porque es importante

El fútbol es la última frontera del deporte femenino. Aún hoy, existe una brecha insalvable entre sus homólogos masculinos y ellas, las estrellas internacionales del fútbol femenino. Pese a que sucede en otros deportes, en ningún otro la desigualdad de género es tan evidente. Pensemos cuál es el protagonismo de la mujer en deportes como el tenis, el atletismo y la natación y cómo el fútbol continúa ignorando de forma sistemática el papel de la mujer en su universo.

Eeuu Futbol Femenino
EEUU celebra la medalla de oro en los JJOO de Londres.

Sucede a nivel mediático, a nivel presupuestario y a nivel institucional. La FIFA ha obligado a las mejores futbolistas del planeta a jugar en campos de césped artificial. Se trata de una cuestión de igualdad que trasciende el mero deporte: si existe una discriminación consciente por parte de la institución que en teoría vela por la salud del fútbol, ¿qué podemos esperar del entorno que le rodea, de la prensa, de los patrocinadores, del aficionado?

Este Mundial, el fútbol femenino, es tan importante como el masculino. Y no sólo eso.

Porque es igual de divertido

Es igual de divertido. Del mismo modo que es absurdo plantear comparaciones competitivas entre Serena Williams y Novak Djokovic o entre Yelena Isinbayeva y Renaud Lavillenie, no tiene sentido pensar que el fútbol femenino no es tan bueno, que las jugadoras no están tan capacitadas, como Cristiano Ronaldo o Lionel Messi. El fútbol femenino contiene la misma dosis de emoción, belleza y tensión, porque se trata del mismo deporte practicado por profesionales de altísimo talento.

Porque hay un montón de talento

Es posible que el fútbol femenino esté en el mejor momento de su historia. También en España, aunque ahora hablaremos de la selección nacional. En Canadá, sede del torneo, se darán cita algunos de los mejores equipos de siempre, contando en sus filas con futbolistas de sobrado (y probado) talento. Formulado de otro modo: hablemos de las selecciones favoritas.

Japón. Vigentes campeonas. La selección japonesa obtuvo el título internacional, el primero en su historia, en 2011, imponiéndose a Estados Unidos en lo penaltis. Un año después, consiguieron la medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Londres 2012. Pese a que no ha sido un equipo histórico de los mundiales (nunca había superado la fase de grupos hasta Alemania), una notoria generación, liderada por Homare Sawa, Kozue Ando y Shinobu Ohno, le ha ubicado en el mapa.

Estados Unidos. El inesperado surgimiento de Japón en 2011 privó a la que quizá sea la mejor selección de todos los tiempos en el orden del fútbol femenino de levantar un nuevo título. La historia del fútbol en Estados Unidos es la de una paradoja: mientras el masculino, masivo a nivel mundial, no levanta el vuelo, el femenino, ignorado en Europa, es venerado. Su selección es la más laureada (títulos mundiales en 1991 y 1999, oro en lo JJOO siempre excepto en 2004).

La historia del fútbol en Estados Unidos es la de una paradoja: mientras el masculino, masivo a nivel mundial, no levanta el vuelo, el femenino, ignorado en Europa, es venerado

Cuenta con algunas de las mejores jugadoras (Alex Morgan, Abby Wambach) y con las más mediáticas (Hope Solo). Sin embargo, Estados Unidos lleva más de quince años sin proclamarse campeona. No sólo Japón se lo ha impedido, sino su rival histórico y la otra gran selección del fútbol femenino también ha jugado un papel relevante en su destrono.

Alemania. La dominadora absoluta del fútbol femenieno europeo. La selección alemana, al igual que su contrapartida masculina, es un prodigio de competitividad: campeona del mundo en 2003 y en 2007, jamás ha sido eliminada antes de los cuartos de final, y ha jugado otra final más. En el campeonato europeo su dominio es avasallador, habiendo ganado ocho de los nueve últimos campeonatos. No tienen rival y son muy, muy buenas.

La dominadora absoluta del fútbol femenieno europeo. La selección alemana, al igual que su contrapartida masculina, es un prodigio de competitividad: campeona dos veces

No obstante, la competitividad en el fútbol femenino es alta. Alemania no pudo levantar su tercer trofeo consecutivo en casa, en 2011 (eliminada inesperadamente por Japón), y su deseo ahora es resarcirse. Para ello cuenta con Nadine Angerer, quizá la mejor portera de siempre, y Célia Šašić, una de sus goleadoras históricas. Falla esta vez Nadine Kessler, su mejor jugadora y posiblemente el mayor talento del fútbol femenino a día de hoy. Se pierde Canadá 2015 por lesión

Suecia y Noruega. Dos clásicos del fútbol femenino. Las otras dos grandes potencias de Europa. Noruega se proclamó campeona en 1995, y Suecia finalizó tercera en 2011. Un escalón por debajo de las tres antes citadas, pero no hay motivo para pensar que no competirán por el torneo. Por parte de Suecia destaca Caroline Seger, experimentada y cerebral centrocampista; por parte de Noruega, su delantera Isabell Herlovsen, también veterana pese a su juventud.

Las otras dos grandes potencias de Europa. Noruega se proclamó campeona en 1995, y Suecia finalizó tercera en 2011. Un escalón por debajo de las tres antes citadas

Francia. La penúltima en llegar al orbe real del fútbol femenino europeo. Francia ha crecido mucho y bien durante los últimos años, hasta el punto de quedarse a las puertas de las medallas tanto en los Juegos Olímpicos de Londres como en Alemania 2011. Es la actual 3ª en el ránking mundial, superando a las dos escandinavas y tiene en sus filas a Louisa Nécib, un prodigio de la creatividad en la mediapunta y el razonable motivo por el que Francia tiene posibilidades en este Mundial.

Brasil. Por sorprendente que pueda parecer, Brasil es una (buena) selección de segundo orden en el fútbol femenino mundial. En Brasil, la pasión por el deporte rey se limita al masculino: sus grandes talentos emigran ante la falta de recursos y de atención en su país de origen. Pese a contar con Marta, indiscutible en cualquier lista de mejores jugadoras de todos los tiempos, la selección sólo ha llegado a una final (en 2007) y jamás ha sido campeona.

Pese a contar con Marta, indiscutible en cualquier lista de mejores jugadoras de todos los tiempos, la selección sólo ha llegado a una final (en 2007), y jamás ha sido campeona, al contrario que los hombres

Es no obstante, una selección competitiva, dominadora en Sudamérica, y habitual de los cuartos de final en adelante en el Mundial. Junto a Marta destaca Cristiane. Brasil acude con un equipo joven, lejos de su momento álgido en 2007, pero sobrado de calidad. Tendremos la oportunidad de observarlas de primera mano, dado que se enfrentan a España en la fase de grupos.

Porque juega España

Porque sí, por primera vez en la historia la selección de fútbol femenino española se ha clasificado para un Mundial. Es un hecho histórico, como lo es la generación que encabeza Vero Boquete y que, de momento, tiene como objetivo principal superar la fase de grupos. No será fácil: ya hemos hablado de Brasil, pero los otros dos rivales, tanto Costa Rica como Corea del Sur, serán complicados. Todo apunta a que España se jugará la segunda plaza del grupo con Corea del Sur.

Pero nunca se sabe. España tiene sobrados motivos para pensar a lo grande. Un ejemplo.

Se llama Alexia Putellas y es una de las mejores jugadoras del FC Barcelona, dominador de la liga. Estará en Canadá, siendo uno de los jóvenes valores que acompañarán a otras jugadoras más experimentadas como Ruth García, Elixabet Ibarra, Silvia Meseguer o Erika Vázquez. Ya hemos citado a Boquete: es el mayor talento de España, nominada al último Balón de Oro y una de las futbolistas más determinantes del momento. Ha ganado la Champions con el Frankfurt.

¿El lugar del primer partido? Montreal, estadio olímpico. ¿La hora? A las 22:00. ¿El día? Este martes, 9 de junio. ¿El rival? Costa Rica. A priori el más sencillo. Será un momento histórico.

Y merecerá la pena verlo. En España el fútbol femenino también queda totalmente eclipsado por el masculino. Los equipos históricos han sido el FC Barcelona, el Rayo Vallecano, el Athletic Club, el Levante y el Espanyol, especialmente a partir de la creación de la Superliga, pero las futbolistas continúan observando cómo el dinero pasa de lado: los medios de comunicación no le estamos prestando suficiente atención. No hay infraestructura, no hay apoyo.

Nuestras futbolistas viven en la precariedad, en la falta de reconocimiento y en un entorno abiertamente hostil. Un gran papel en el Mundial podría hacer cambiar eso

Nuestras futbolistas no son profesionales, viven en la precariedad, en la falta de reconocimiento y en un entorno abiertamente hostil. El único motivo por el que todo eso les sucede es porque son mujeres. Un gran papel en el Mundial podría hacer cambiar eso.

Por esto otro

Y porque, bueno, es fútbol

Pese al machismo, pese a la FIFA, pese a Blatter, pese a todo, el fútbol continúa siendo un deporte maravilloso. Tenemos por delante un mes entero del mejor fútbol del planeta, en el que sin duda es la competición más importante del año en eeste deporte. ¿En serio te lo vas a perder?

Imagen | Joel Solomon

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