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Estiércol, campanas y ¿piedras? Qué ha pasado en el acto de Ciudadanos en Alsasua

Estiércol, campanas y ¿piedras? Qué ha pasado en el acto de Ciudadanos en Alsasua
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Dos años después de que una pareja de guardias civiles fuera agredida a la salida de un bar en Alsasua, Albert Rivera quiso recuperar el escenario de los controvertidos hechos para la causa constitucionalista. Ayer, en la misma plaza del pueblo donde sucedió la agresión, Ciudadanos reunió a un millar de personas en defensa de las fuerzas del orden y en apoyo a las víctimas del terrorismo. A su alrededor, un grueso cordón policial.

Los enfrentamientos, los actos de boicot y la tensión se apoderaron de la jornada, como era de esperar. Más allá de las ausencias o del escepticismo de otros partidos constitucionalistas, como PP o PSOE, el acto de "España Ciudadana" buscaba recuperar las calles de Alsasua, y por extensión simbólica del País Vasco y Navarra, de la hegemonía abertzale. A consecuencia, la reacción del activismo independentista fue notable, y la conflictividad alta.

¿Por qué? Para entenderlo es útil recordar qué significa Alsasua, en qué consistieron los hechos y qué supuso la sentencia del pasado junio. Y también, entrever qué hay de cierto y de incierto en los enfrentamientos y las protestas contra el mitin de Ciudadanos.

¿Qué pasó ayer?

Por un lado, el acto de Ciudadanos, comandado por Albert Rivera. Acudieron representantes de Vox y del Partido Popular (Ana Beltrán, presidenta de la formación en Navarra). Sin embargo, el líder del PP en el País Vasco, Borja Sémper, se desmarcó la convocatoria porque sólo contribuiría a "encender los ánimos". Pablo Casado tampoco estuvo presente, aunque sí visitó la localidad navarra en junio. Al día siguiente, Semper matizaba su posición respecto al acto en Twitter.

La intervención estrella, más allá de la de Rivera, fue la del filósofo Fernando Savater, quien cargó contra los "etnicistas" y los "identitaristas" y apostó por una "España y Europa unida" amparada en un nacionalismo cívico.

Rivera invitó a los asistentes a "darse la mano en torno a la Constitución" y a "reconstruir el proyecto común español y el constitucionalismo del siglo XXI", además de a expresar su apoyo a los agentes heridos. El acto caminó en la onda de las retiradas de lazos amarillos en Cataluña: Ciudadanos busca limitar el monopolio del espacio público que ejerce el independentismo, y escenificar una fuerte presencia constitucionalista en las calles.

¿Hubo enfrentamientos?

Sí, motivados en parte por una singular paradoja: mientras los partidos nacionalistas son mayoría en el ayuntamiento de Alsasua (Bildu cuenta con tres concejales, la segunda fuerza local), ninguno de los partidos de la "España Ciudadana" cuenta con representación municipal. Alsasua disfruta de diversos movimientos juveniles abertzales que ayer se movilizaron para escenificar su rechazo a Ciudadanos, las fuerzas del orden y España en su conjunto.

La violencia fue marginal, pero la tensión alta, como ilustran los vídeos.

¿Se llenó la plaza de estiércol?

La noche anterior. Alguien depositó varios kilos de estiércol en el kiosko de la plaza del pueblo y colocó las pancartas de Ciudadanos, PP y Vox sobre ellos. Fue uno de los detalles más sórdidos y surrealistas de la jornada. En previsión de que los enfrentamientos escalaran, la Policía Foral decidió acordonar la plaza e impedir la entrada de los manifestantes. El estiércol fue retirado, pero la fotografía recorrió las redes sociales con velocidad.

¿Participó la parroquia local?

De forma llamativa, las campanas de la iglesia comenzaron a doblar cuando Albert Rivera subió al escenario montado por Ciudadanos. ¿El objetivo? Ensordecer a la plaza. "Creo que repicaban por las víctimas del terrorismo", diria más tarde Rivera. Lo cierto es que se trató de un hecho bastante sorprendente, dado que la parroquia pertenece a la diócesis de Pamplona y Tudela.

A las horas supimos el por qué: un grupo de manifestantes se había infiltrado y había comenzaro a repicar las campanas. El cura local, Patxi Izco, manifestó en la COPE que el boicot "NADA ha tenido que ver" con la iglesia. Y añadió: "Desde la parroquia condenamos este acto delictivo, que en ningún caso representa a la inmensa mayoría del pueblo de Alsasua que desea vivir en paz y concordia".

¿Se lanzaron piedras?

Es el gran misterio a esta hora de día. "Estoy dispuesto a escuchar a quienes nos han tirado piedras, pero no estoy dispuesto a permitir que nos tiren piedras", diría Rivera al inicio del acto. El País afirma que se lanzaron tanto piedras como mecheros contra su vehículo, sin que causaran un gran impacto. La Policía Foral no registró lanzamientos o agresiones de ningún tipo, y tampoco realizó ningún arresto.

Lo cierto es que no hay material gráfico que pruebe el lanzamiento de piedras (un periodista de Libertad Digital subió un vídeo denunciando la agresión, pero en las imágenes no se observa ninguna), pero también que algunos asistentes lo confirman.

¿Qué pasó en Alsasua?

El 15 de octubre de 2016 una pareja de guardias civiles fue agredida a su salida del bar Koxka, en el centro de Alsasua. Ambos iban acompañados de sus parejas. Según los agentes, la agresión se produjo tanto en el interior como en el exterior del recinto, fue causada por una "multitud" de personas y había sido planificada fruto del clima de animadversión a la Guardia Civil en el pueblo. Una paliza por motivos ideológicos, en suma.

Policia Foral Un policía frente a manifestantes ayer en Alsasua. (GTRES)

Tanto los acusados como diversos testigos afirman lo contrario: hubo enfrentamientos pero no pasó de la "pelea de bar", no tuvo mayores connotaciones ideológicas y jamás tuvo un carácter multitudinario. Los acusados niegan haber participado. Como vimos en su momento, son varias las versiones, a menudo totalmente divergentes. Se sabe que la Policía Foral acudió tras la llamada de uno de los agentes, y que a otro le rompieron el tobillo en la trifulca.

¿Qué dictó la sentencia?

Pese a la insistencia del Minsterio Fiscal, la justicia no interpretó "terrorismo" en los hechos imputados a los acusados. Siete personas fueron condenadas en junio con penas variables entre los 13 y los 2 años a prisión por "delitos de atentado a los agentes de la Autoridad, lesiones, desórdenes públicos y amenazas". El juez sí adujo causas ideológicas "movidas por la animadversión y menosprecio hacia la Guardia Civil".

¿Por qué importa?

Alsasua cobró gran relevancia entre la opinión pública por sus reminiscencias. La localidad, de mayoría nacionalista vasca, ilustraba el conflicto latente entre las fuerzas del orden y los movimientos juveniles abertzales (varios de los acusados participaban en ellos). Parte de la derecha española conectó la trifulca a ETA y a un "hostigamiento" a la autoridad del estado español en tierras vascas, agitando el fantasma del terrorismo.

Manifestntes Asistentes al acto de Ciudadanos caminan escoltados por la policía. (GTRES)

Alsasua se convirtió en un símbolo: para la izquierda abertzale, de los excesos represivos de las autoridades españolas en el País Vasco y Navarra y de la discrecionalidad de la justicia; para la derecha española, del estado de agitación y presión social al que el independentismo vasco sometía a quienes no opinaban como ellos.

¿Fue terrorismo?

No. La sentencia lo deja claro. Los hechos de Alsasua no guardan relación alguna con ETA. Es un matiz importante: uno de los puntos fuertes del acto de "España Ciudadana" consistió en la defensa de las víctimas del terrorismo (con la participación de una de ellas). La pelea y el juicio posterior de Alsasua no tuvieron relación alguna con el terrorismo.

Imagen: GTRES

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