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Por fin tenemos el mejor mapa del genoma del trigo y es ridículamente grande (y una buena noticia para los intolerantes al gluten)

Por fin tenemos el mejor mapa del genoma del trigo y es ridículamente grande (y una buena noticia para los intolerantes al gluten)
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Más de trece años, doscientos científicos, setenta y dos instituciones, y veinte países han sido necesarios para desentrañar uno de los códigos genéticos que más interés genera a día de hoy: el del trigo. Este grano es el tercero en producción mundial, lo que quiere decir que muchísima gente come gracias a él. Pero también es importante por las consecuencias que el gluten o las alergias producen en los consumidores. Tras más de una década, los investigadores al fin han desentrañado algunos de los secretos mejor guardados de este cereal, algunos de los cuales han sido sorprendentes.

¿Qué han encontrado? El genoma del trigo ha mostrado una serie de características increíblemente sorprendentes. En primer lugar, su tamaño es asombrosamente grande. Por ejemplo, mientras que el genoma humano contiene unos 3.200 millones de pares de bases, el del trigo contiene 16.000 millones, lo que lo hace "ridículamente" grande. Aunque sigue estando muy por detrás del de Paris japonica (150.000 millones de pares de bases), que es la planta con más material genético del mundo, el genoma del trigo es inusualmente grande y describe que en un momento dado, miles de años atrás, tres gramíneas distintas hibridaron; es decir, se unieron a lo largo del tiempo reproduciéndose entre sí para dar los precursores del trigo que conocemos hoy día. Esto quiere decir que el trigo, en cierto sentido, "contiene" el genoma de estas tres plantas. Además de eso, la investigación ha conseguido crear un mapa que servirá para entender "cómo" funciona el trigo y crear mejores variedades.

¿Cómo lo han hecho? En las últimas décadas las técnicas de secuenciación genómica han avanzando enormemente. Hace diez años el proceso era más lento y caro. Pero actualmente, la cuestión es muchísimo más económica y eficiente. Lo que se hace, básicamente, es romper el ADN del organismo en piezas más pequeñas que permiten analizar fragmentos más manejables del ADN. Esto nos da una especie de código de barras, salvando la enorme diferencia, que indica cómo está conformada la cadena. El problema con el trigo es que secuenciar sus 21 cromosomas ha supuesto todo un reto, ya que en él existe una cantidad increíble de repeticiones, por lo que es muy complejo volver a reconstruir el puzle que suponen estas piezas. De ahí la necesidad de contar con tantos equipos, que se han centrado en partes concretas del genoma y luego han puesto en común con el resto la parte "mapeada".

¿Para qué nos sirve? Conocer el mapa genético del trigo nos permite saber muchas más cosas de él. En concreto, hay dos temas que nos interesan mucho: su poder alergénico y su producción. En cuanto al primero, el gluten, ciertas proteínas vegetales en la alimentación o, incluso, en el polen que sueltan son causantes de severos casos de alergias. Conociendo mejor el origen y la formación de estas moléculas, cómo se expresan y cómo podemos controlarlas nos permitirá crear variedades de trigo especialmente diseñadas para aquellos que sufren de enfermedades causadas por el cereal. De hecho, es algo que ya se viene haciendo, pero esto ayudará a darle un enorme impulso a esta rama de investigación. Por otro lado, se estima que cada año necesitamos más y más trigo. Para 2050, creen los expertos, necesitaremos un 60% más de lo que producimos ahora. Para poder alcanzar estas cifras necesitamos trigo más resistente y productivo. Con este mapa genético, la posibilidad de diseñar trigo capaz de aguantar una helada o la sequía está mucho más cerca.

¿Cómo afectará la "ley CRISPR" a esto? Hace unas semanas el Tribunal Superior de Justicia de la Unión Europea, el TJUE, respondía ante una de las técnicas más novedosas de edición genética. Según este, todas las técnicas relacionadas con CRISPR/cas 9 deben ser consideradas OMG y, por ello, pasan a ser reguladas por la directiva 2001/18/CE. Esto supone dejar a Europa fuera de juego en la gran carrera biotecnológica. ¿Por qué? Porque esto limita la producción y comercialización de este tipo de organismos modificados. A diferencia de otras técnicas de mutagénesis, CRISPR nos permite modificar un gen de forma muy precisa, cortando y pegando justo lo que queremos. Por el momento, parece la tecnología más eficiente y avanzada en edición genética deberá de ir un poco más lento de lo esperado a la hora de modificar el trigo, a pesar de contar con el mejor mapa de este grano que jamás hemos visto.

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