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El giro de Garzón: de "acabar con las casas de apuestas" a permitir su publicidad en máxima audiencia

El giro de Garzón: de "acabar con las casas de apuestas" a permitir su publicidad en máxima audiencia
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Alberto Garzón se fijó un objetivo claro tras acceder al Ministerio de Consumo: regular la publicidad de las apuestas deportivas. "Es un problema de salud pública", razonaría poco después de tomar posesión, una cuestión que merecía una legislación específica, muy en especial en su apartado publicitario. Las apuestas, explicó, operaban entre "el caos", bajo una "ley de la selva" que apuntalaba, como sabemos, la ludopatía.

Un mes después, ha presentado un boceto de su reforma.

¿Decepción? Medidas que han causado cierta sorpresa por lo limitado de su alcance. Garzón desea prohibir los bonos promocionales por encima de los 100€. Hasta ahora, la industria utilizaba cheques por altas cuantías como herramienta de introducción y fidelización. Un usuario podía recibir hasta 200€ a cambio de realizar determinadas apuestas o de registrarse en la casa de turno. Dinero gratis.

Este reportaje de El Confidencial revelaba el alcance de la estrategia, seguida por toda la industria: hasta 100 millones de euros anuales a cambio de que nuevos clientes entren en la rueda de la apuesta.

Insuficiente. ¿Qué sucede? Que la propuesta de Consumo es tímida. Las casas no podrán ofrecer promociones por encima de los 100€, pero sí por debajo, dinero más que suficiente entre adolescentes carentes de ingresos o en barrios deprimidos. El propio Garzón ha explicado que los bonos "atraen a menores de edad y a personas con problemas de salud". Y sin embargo, ha dejado un amplio margen para que sigan operando.

"Interés general". De forma paralela, El Independiente publicaba hace pocos días lo siguiente: "Garzón permitirá la publicidad de apuestas en los partidos de máxima audiencia". En un principio, Consumo había filtrado la limitación de los anuncios de apuestas al horario de madrugada, entre las 01:00 y las 05:00. La medida tendrá una excepción: sí podrán emitirse en horario de máximo audiencia, a partir de las 20:00.

¿Qué significa? Esencialmente barra libre. El horario nocturno es el que más audiencia arrastra. Esta temporada, la mayoría de partidos jugados por Real Madrid y Barcelona se han jugado más allá de las 20:00. La medida, de concertarse, permitiría a las casas emitir promociones durante los encuentros más seguidos, más golosos. Un 27% de todo el dinero apostado en 2018 se realizó en apuestas deportivas en directo.

Si LaLiga deseara exprimir la legislación, tan sólo tendría que colocar el grueso de los partidos en horario de máxima audiencia.

Lenguaje modulado. El cambio más sustancial girará en torno al tono y al lenguaje de los anuncios. Las casas de apuestas no podrán utilizar cuñas muy agresivas ("apuesta, apuesta, apuesta, gana, gana, gana") ni hablar de "éxito", promoviendo un ideal moral. Tampoco podrán valerse de figuras públicas o personajes famosos, como Carlos Sobera o José Coronado, para protagonizar sus anuncios. Una modulación. Y como tal, tibia.

Es una reforma que toca sólo de perfil el núcleo estratégico de la industria. Se olvida de YouTube, de las redes sociales y, por supuesto, de los propios equipos de fútbol, escaparates ambulantes de las casas de apuestas.

Distancia. Las palabras de Garzón marcan distancia con la radicalidad de su discurso pre-electoral. En su programa, Unidas Podemos planteaba prohibir no solamente toda la publicidad, sino "acabar con las casas de apuestas online y presenciales". Un fenómeno "más cercano a la depredación que al entretenimiento" que apuntalaba un problema, el de la ludopatía, muy combatido por la formación. Al menos retóricamente.

Diferencias. ¿Qué ha sucedido para que los hechos caminen a tanta distancia de las palabras? Consumo ha explicado que "la regulación" debe avanzar "de forma paulatina". Una prohibición total e inmediata podría "llevar a un desvío de la publicidad a otros medios que puedan afectar a los más jóvenes". Una aproximación gradual, fruto de la realidad que impone el gobierno, pero que casa mal con la urgencia de su discurso previo.

Y una que además choca con las medidas implantadas en Italia, en Reino Unido o incluso en la propia Comunidad de Madrid, donde ya es obligatorio que todos los locales de apuestas cuenten con portero.

Imagen: Víctor J Blanco/GTRES

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