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Hay gente en España preparándose para una explosión nuclear o para el fin del mundo o para las dos cosas

Hay gente en España preparándose para una explosión nuclear o para el fin del mundo o para las dos cosas
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El mundo tal y como lo conocemos podría irse al garete en cualquier momento. Es una filosofía con la que los estadounidenses y el resto de potencias vivieron a diario durante la Guerra Fría. Un intercambio nuclear; un colapso económico como el de septiembre de 2008 que fuese a más; un huracán como Katrina que dejase a los ciudadanos abandonados a su suerte...

¿Podrías sobrevivir tres días en una situación así? Es el plazo estimado por las autoridades para restablecer el orden o tomar las primeras medidas para ello ante un desastre. El plazo mínimo para el que los preppers están listos: fuego, comida, agua. Son los tres puntos de partida de una comunidad de gente a la que el fin del mundo no les pillará desprevenidos.

¿Qué es un prepper?

"Tú pagas un seguro cada año por tu casa", nos cuenta Ricardo Rubio, de Suministros para Emergencias, la tienda de referencia de la comunidad prepper española. "Está ahí, no quieres tener que usarlo, pero lo tienes. En el peor de los casos, tienes las espaldas cubiertas. Un prepper es algo parecido: está listo para lo peor".

En 2008, el todavía alcalde Gallardón sorprendió a la ciudadanía madrileña con la puesta en marcha de Préparate, una iniciativa de su Ayuntamiento en la que recomendaba a los habitantes contar con un plan, una móchila y un módulo "de emergencias".

Despliegue Mochila

La web explicaba en cómodas fichas los primeros pasos de todo prepper: enseres básicos y equipo casero para sobrevivir sin penurias a los compases iniciales de una catástrofe. "Las autoridades", explica Rubio, "son conscientes de que no tienen recursos suficientes para atender a todo el mundo a la vez durante un desastre. Están muy bien preparados, tienen todo tipo de protocolos, incluso para pulsos electromagnéticos, pero también por eso saben que no se puede llegar a toda la población". Es decir, el prepper se ayuda a sí mismo y a otros.

La mochila -que en la versión inicial para "profesionales" incluye tabletas depuradoras, cerillas antitormenta y una navaja multiusos- forma parte de "el objetivo de cualquier prepper: prepararse para todo tipo de situaciones", prosigue Rubio. Desde situaciones plausibles, como inundaciones, hasta "terremotos o el incendio de una planta química. El objetivo de la mochila es trasladarte y que dispongas de al menos unos medios para sobrevivir por ti mismo".

Una filosofía importada

Supervivencia que algunos llevan muy lejos: "hay muchos que lo enfocan en plan supervivencia en la montaña, otros en núcleos urbanos, otros preparan un armarito y luego tienes gente que incluso se prepara para bombas atómicas", con búnkeres personales, o refugios construidos lejos de la civilización. Son los survivalistas extremos, preppers a los que las 72 horas se les quedan cortas. Porque puede que el mundo no recobre la normalidad.

Rubio nos cuenta que, en España, los preppers no abundaban mucho. En Estados Unidos o Inglaterra -donde Rubio se hacía con su propio equipo prepper hace más de tres décadas- "es muy típico que toda familia tenga su mochila o el típico sótano con latas que sale en las películas. La mentalidad de ellos es que si ocurre algo, ya vendrá alguien a ayudarnos, pero mientras hay que apañarse por sí solos. Y aquí la mentalidad es quedarse esperando a que venga alguien y punto.

"Con el Katrina no llegó ni policía ni Guardia Nacional en 72 horas. Si ocurre algo en mi pueblo, por decir algo, ya vendrán del pueblo de al lado Cruz Roja o quien sea. Pero si es una crisis muy general, igual no viene nadie hasta dentro de unos días. Mira el caso de Lorca: los pusieron en un pabellón 72 horas mientras inspeccionaban si sus casas son seguras o no. Para eso es la mochila: aunque te evacuen, se puede hacer más agradable el proceso".

Sumatra Los efectos del tsunami de 2004 en una aldea de Sumatra.

Son eventos reales, pero Rubio admite que ha visto de todo, incluso comunidades enteras preparándose para fenómenos apocalípticos: "Hace ya unos años, con los Testigos de Jehová. Por lo visto, recibieron una circular de la Watchtower: que se preparasen una mochila por lo que pudiera ocurrir. Y sin ser precisamente preppers, son familias normales".

¿De dónde salen los preppers españoles?

El Apocalipsis precisamente trajo consigo el crecimiento de los preppers en España. Mientras que los planes madrileños -similares a los que proponen casi todas las grandes ciudadanos- pasaron medio desapercibidos, la psicosis y el bombardeo mediático del "fin del mundo maya" en 2012, hizo que la gente fuese más consciente. "A algunos nos vino bien", se ríe Rubio, "eso de que llegaba el fin del mundo y mira si han pasado años. Nosotros estamos desde 2009 y no había una comunidad como tal. Empezamos por la preocupación de que aquí no había nada, que si querías algo tenías que irte al Decathlon".

Módulo de emergencia

Pero el no-apocalipsis maya hizo que en 2010-2011, según Rubio, empezasen a moverse las cosas por Internet. Sin embargo, cuando le pregunto si el equipo básico de un prepper ha cambiado en sus décadas de experiencia, afirma que no mucho. "Las linternas, sobre todo. Ahora hay LED de escaso consumo y una iluminación brutal. Antes tenías linternas de bombillas de filamento que gastaban muchas pilas".

Equipo y supervivencia

Pero lo esencial (comida, fuego, agua) sigue igual. La comida en lata, los mecheros de pedernal, las tabletas purificadoras y los filtros... Si uno no entra en algo más, como electrónica y gadgets, que han sufrido una evolución brutal, un buen prepper tira de lo infalible. "Con 16 años en Inglaterra, yo ya iba a comprarme cerillas antihumedad BCB. Y ahora tengo 50. En mi caso, llevo toda la vida metido. Cuando tenía 12 años, en casa de mis padres ya tenía una mochila preparada por si ocurría algo".

En Internet en España, casi todas las comunidades preppers son survivalistas. "Son más de naturaleza, menos urbanos. Es un tema distinto, menos de sobrevivir en tu casa. Si pasa algo se echan a la montaña, pero es muy jodido". Nos pusimos en contacto con varios miembros y responsables de dichas comunidades, pero declinaron amablemente ser entrevistados. Uno de ellos explicó que "no queremos que nos mezclen con los apocalípticos". Los mismos que han cambiado el fin del mundo maya por guerras mundiales o cualquier otro fenómeno terminal que acabará con la civilización.

Rubio sí distingue a los "frikis" de los survivalistas, a los que contempla como una "comunidad de amigos que van más allá del equipo. Se mantienen en forma, con preparación física y todo, y algunos se lo toman muy en serio. Conozco a unos de Gerona que hacen viajes para cruzar la frontera a Francia por medio de los Pirineos. Por si pasa algo".

¿En qué escenarios se mueve un prepper?

"Piensa en un colapso económico en el que la moneda deja de servir. En que mañana se caiga Internet. En que falten combustible o alimentos."

En realidad se trata de "tener comida y cuatro cosas" para ese mínimo de 72 horas, "que es lo que aconsejan en todos los países. Pero hay gente que va más lejos, hasta tres semanas. Depende del poder adquisitivo, aunque el equipo básico es barato: si vas al supermercado y en cada compra te llevas una lata extra, al cabo de un año tienes un montón de latas. Lo principal es fuego, comida y agua. Como mínimo pastillas purificadoras y filtros, y a partir de aquí vas a más. Con 40-50 euros puedes hacer una mochila muy bien preparada".

Y luego están los planes de emergencia. "Los Testigos de Jehová tenían puntos comunes de reunión. La idea es estudiar rutas de evacuación. Aunque el problema habitual de un prepper a la hora de diseñar planes de emergencia, es que ninguno de tus seres cercanos lo es. Le pasa a muchos clientes: su pareja no entiende o no comparte lo de prepararse por si acaso. Y así", vuelve a reírse Rubio, "es muy difícil hacer planes".

En cuanto a la influencia de la ficción, de un Mad Max o un The Walking Dead en el imaginario colectivo, "todo influye positivamente". Pero la realidad es el mayor motor de los pedidos más extraños que ha visto: "Cuando pasó lo de Fukushima se disparó la venta de trajes antinucleares en España. Que me parecía un poco paranoico. Pero es cierto, se nota muchísimo. Con lo del ébola, bueno, tuvimos un pedido que venía de Cuba de 3.000 trajes antiexposición".

Sin embargo, lo más raro que ha visto Rubio es "un pedido para el Gobierno español: 2.000 bolsas para cadáveres de golpe". Nunca le dijeron para qué.

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