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"Los lobos que he conocido": la carta de Marilyn Monroe en 1953 denunciando el acoso en Hollywood

"Los lobos que he conocido": la carta de Marilyn Monroe en 1953 denunciando el acoso en Hollywood
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Han pasado más de tres años desde que el movimiento #MeToo comenzó a extenderse viralmente a través de Internet, cuando las denuncias por abusos sexuales contra el productor de cine Harvey Weinsten se apilaban una tras otra desentrañando de una vez por todas la basura que Hollywood llevaba escondiendo y silenciando durante años. Desde entonces, más de 200 hombres en posiciones prominentes han sido señalados gracias a mujeres que se han atrevido a dar un paso al frente y levantar la voz contra sus hostigadores.

Es una pena que Twitter no existiera en la década de 1950, porque entonces el #MeToo habría comenzado mucho antes. En enero de 1953, un número de Motion Picture and Television Magazine incluía un artículo, que quizás en aquella época pasaría desapercibido, titulado "Los lobos que he conocido". Un texto que de haberse publicado hoy en día nos hubiera llevado las manos a la cabeza y estaría en boca de todos los medios de comunicación. Aquella columna la publicaba Marilyn Monroe. Una Marilyn cuya carrera aún no la había consagrado como la estrella que conocemos hoy, pero que ya venía catapultada con películas como Los caballeros las prefieren rubias, Niagara o Cómo casarse con un millonario, y con trabajos como modelo de revistas.

El título no sólo fue llamativo, sino que hablaba una Monroe desde sus adentros. Un alegato en primera persona contra aquellos que se habían interpuesto en su carrera. "Hay muchos tipos de lobos", escribió. "Algunos son siniestros, otros son simplemente idiotas que se divierten tratando de conseguir algo a cambio de nada y otros directamente lo convierten en un juego". Con esa frase comenzaba la cruzada que dura hasta nuestros días.

Lo cierto es que Marilyn Monroe luchó durante años antes de convertirse en una estrella, cuando vio de primera mano cómo funcionaba el negocio del cine. En una entrevista dos años antes de su muerte, explicaba cómo el sexo era parte de esa cultura. "Cuando comencé a actuar, era como parte del trabajo ... y si no seguías, había 25 chicas que sí lo harían".

Y convertirse en una estrella no facilitó las cosas. En 1946, a la temprana edad de 20 años, Monroe firmó un contrato con 20th Century Fox, uno de los grandes saltos en su carrera. Al año siguiente firmó un nuevo contrato con Columbia Pictures para participar en aquel musical de vodevil llamado Las chicas del coro. Entonces ya se las empezaba a ver con los grandes productores que llegaban en Porsche a la oficina y le prometían el oro y la gloria. "Sabes que cuando un productor llama a una actriz a su oficina para discutir un guión, eso no es todo lo que tiene en mente", explicaba en su autobiografía My Story. “Me he acostado con productores. Sería una mentirosa si dijera que no".

Artículo escrito por Marilyn Monroe en 1953.

Marilyn fue realmente una de las primeras grandes estrellas en hablar sobre lo que ahora llamaríamos acoso sexual. En aquella carta de 1953 decía esto:

"El primer lobo real que conocí debería haberse avergonzado de sí mismo porque estaba tratando de sacar ventaja de una simple niña. Eso es todo lo que yo era y no sospeché nada de él cuando detuvo su coche en una esquina y comenzó a hablar conmigo. Me miró por todas partes y luego se le ocurrió esa típica frase: "Deberías aparecer en fotos y películas". Esa fue la primera vez que escuché eso, así que no me pareció cursi. Me dijo que tenía una oficina en el Goldwyn Studio y que por qué no iba a verlo y me hacía una prueba de cámara. Sonaba bastante bien porque yo estaba loca por meterme en el cine en ese momento. [...] Descubrí que él realmente no tenía ninguna conexión con ese estudio, pero había tomado prestada la oficina de un amigo. Era gordo y jovial y, por supuesto, me llevaba en un cadillac. Me dio un guión para leer y me dijo cómo posar mientras lo leía. Me extrañó que todas las poses tenían que estar reclinadas, aunque las líneas que yo estaba leyendo en el guion no parecían requerir esa posición. A pesar de lo ingenua que era entonces, pronto me di cuenta de que esta no era la forma de conseguir un trabajo en el cine. Se estaba poniendo más pesado y maniobré rápidamente hacia la puerta y salí apresuradamente".

Aquí puedes leer su artículo completo.

"Los conocí a todos", declaró Marilyn en sus memorias de 1954. "La falsedad y el fracaso estaban por todas partes. Algunos eran viciosos y corruptos. Pero estaban lo más cerca posible del cine. Así que te sentabas con ellos, escuchando sus mentiras y planes". Aquel libro biográfico ‘My Story’ fue escrito con Ben Hecht, quien puede ser responsable de algunas de las metáforas más elaboradas, pero que insistió hasta el final en que era fiel al espíritu de lo que Marilyn le había contado. Y permaneció inédito hasta mucho después de su muerte, quizás porque era demasiado controvertido.

Pero Monroe aprendió a manejar a los lobos. "Había muchos. No cogía su dinero, pero seguí viajando en sus limusinas y sentándome a su lado en lugares elegantes. Siempre existía la posibilidad de que un trabajo, y no otro lobo, pudiera llegar", relataba.

Cuando el escritor británico W. J. Weatherby le preguntó a la actriz una vez si las historias sobre “el sillón de casting” eran ciertas, Marilyn respondió: "Pueden serlo. Sin embargo, no puedes dormir para convertirte en una estrella. Se necesita mucho, mucho más. Pero sí ayuda. Muchas actrices tienen su primera oportunidad de esa manera. ¡La mayoría de los hombres son tan horribles que merecen todo lo que puedan sacar de ellos!". Esta conversación también se mantuvo en privado durante su vida. Marilyn fue castigada en su momento por su franqueza, con historias de su supuesta promiscuidad circulando hasta el día de hoy, aunque las últimas generaciones de mujeres feministas llevan años reivindicando su figura.

Volviendo a aquella carta de 1953, Monroe (con apenas 27 años) ya relataba entonces algunos episodios violentos con personalidades de Hollywood sin dar nombres.

"Un director famoso por su mirada errante se me acercó una noche en una fiesta. Como lo rechacé, me siguió arriba cuando fui a buscar mi bata y trató de arrinconarme cuando tiró de la puerta para entrar que acabó cerrándose sobre mi pie. Me las arreglé para soltarme y corrí a otra habitación. Desde el otro lado golpeaba la puerta y suplicaba que solo quería hablar conmigo. Encontré una revista y me senté a leer en silencio mientras él rugía. Después de un rato se fue".

Y tampoco fue la primera vez que alguien le ponía las manos encima. De otro hombre relataba:

Mientras estábamos sentados en la arena, este tipo con el que estaba me metía el dedo en la carne de la pierna y me decía que le gustaban las chicas en las que se podía sentir el hueso. Era todo muy raro y me hizo sentir muy incómoda".

Lo cierto es que hubo muchas historias sobre productores que intentaron tener una relación sexual con ella. “Para llevarla al sofá del casting”, claro, decía Sarah Churchwell, autora de The Many Lives of Marilyn Monroe. Después de su prueba de pantalla para Columbia Pictures, Monroe afirmó que el director (casado) del estudio, Harry Cohn, la invitó a hacer un viaje con él en su yate. Ella respondió que sólo iría si la esposa de Cohn también iba. Al final le acabó cancelando el contrato. La historia es casi idéntica a algunas de las acusaciones que se hacen hoy.

Una vez que se convirtió en una estrella, Monroe comenzó a buscar a otras mujeres en la industria con problemas similares. En una entrevista en el programa británico This Morning, Joan Collins recordó el momento en que Monroe le advirtió, cuando era tan solo una joven actriz británica que llegaba a Estados Unidos, sobre los peligros de trabajar allí: “Ella me dijo: 'Cuidado con los lobos en Hollywood, cariño ... si no consiguen lo que quieren, abandonarán tu contrato'”.

Artículo escrito por Marilyn Monroe en 1953.

Un ejemplo de ellos es lo que Monroe califica como los lobos “paternales”, la peor calaña que puedes encontrar en la industria:

"Yo también tuve una experiencia con el “tipo paternal”. Este hombre era un representante y quería protegerme de los "lobos" dándome $50 a la semana para vivir hasta que pudiera establecerme. Estaba bastante arruinada en ese momento y una constante de ingresos como ese era tentadora. Sin embargo, no quería tener demasiadas obligaciones, así que le dije que pediría prestado el dinero. Él dijo que estaba bien. Insistí en firmar pagarés para las dos primeras cuotas y se lo tomó como una broma. Puso las notas en un marco y las colgó en la pared de su oficina. Le dije que apreciaba que no le dijera a todos que estaba en deuda con él. "Quiero que todos los chicos de la ciudad sepan que me perteneces", dijo con una sonrisa sugerente. Esto no me pareció un verdadero interés paternal, así que no le pedí más prestado. Tan pronto como pude, le devolví el dinero. Se necesitó una gran discusión para conseguir de vuelta esos documentos y tuve que amenazar con ver a un abogado ".

Aunque ya hubo otras actrices que intentaron denunciar en décadas  anteriores lo que pasaba dentro de Hollywood, Marilyn fue tal vez el primer gran icono que pudo evidenciar el acoso sexual y el sexismo sistémico de esta industria con suficiente fuerza mediática como para que, quien quisiera, escuchara lo que estaba diciendo. Debido a su imagen pública y su prematura muerte, otros aspectos de su vida son mucho más noticiosos a que se convirtiera en una pionera cultural de lo que ahora llamamos el movimiento #MeToo. O como dijo su buena amiga, la cantante Ella Fitzgerald: "Era una mujer inusual, un poco adelantada a su tiempo y no lo sabía".

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