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No, ningún ternasco de Aragón ha sido "nacido, engordado y sacrificado" en Dinamarca

No, ningún ternasco de Aragón ha sido "nacido, engordado y sacrificado" en Dinamarca
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Complete la frase: "Ternasco de...". No, la respuesta correcta no es Aragón, sino Dinamarca.

La imagen se ha compartido por Twitter, Facebook y WhatsApp durante todo el fin de semana, especialmente entre aragoneses, amantes de la buena carne y todos aquellos siempre dispuestos a asumir que, para España, la peor de las realidades siempre es posible. Un envasado de ternasco de Aragón, con la vitola de la Denominación de Origen en la parte superior, pero "criado, engordado y sacrificado" en Dinamarca según la etiqueta.

¿Qué está pasando con nuestros ternascos?

Naturalmente, la incredulidad se ha mezclado con la indignación. Cómo es posible que una denominación de origen importe su carne de Dinamarca. Pero en el fondo se trata de un error de etiquetado, como el pobre community manager del Consejo Regulador de la Denominación de Origen ha tratado de recordar a todos y cada uno de los usuarios de Twitter que han compartido la imagen. Su TL es un combate desesperado contra el viral:

Y así hasta el infinito. Pero no, el "completamente aragonés" ternasco de Aragón, patrimonio culinario de la región y asunto muy serio para sus comensales, no ha sido criado y engordado en las frías tierras de Dinamarca. Todo se ha tratado de un error en la etiquetación por parte del distribuidor, que ha entregado el producto así a Alcampo, para estupefacción del autor de la foto.

Una (breve) historia de ternascos extranjeros

No es la primera vez que la denominación de origen tiene que lidiar con fenómenos semejantes. Hace dos años les sucedió lo mismo en otro Alcampo, en uno de los tres que la empresa tiene en Zaragoza: en aquella ocasión, en fechas navideñas, la carne no provenía fraudulentamente de Dinamarca sino de Irlanda. El asunto saltó a los periódicos y, tras el examen pertinente, se descubrió que la carne estaba en orden (era aragonesa y estaba a precio de mercado).

Al igual que en esta ocasión, la etiqueta había fallado.

Ternasco Imagen: El Periódico de Aragón.

De ahí el visible hastío del community manager recordando a sus seguidores que, de nuevo, el distribuidor se había equivocado.

Sin embargo, el fenómeno es más profundo de lo que pueda parecer. La utilización de etiquetas de denominación de origen, fuertemente reguladas por los consejos respectivos y de difícil acceso para toda suerte de productos, hace que el marchamo sea muy cotizado. Y de ahí que se hayan repetido diversos fraudes durante los últimos años. Productos que se venden en los supermercados como "ternasco de Aragón", "lechazo de Burgos" o "espárragos de Navarra" y que sin embargo son chinos o peruanos.

Desde la Organización de Consumidores llevan años entablando campañas contra los "etiquetados trampa", tanto para los productos de importación que no se hacen pasar como tal (¡melón de Villaconejos de Kazajistán!), aprovechando el boom del comercio de proximidad y de los productos locales, como para otros que, argumentan, son engañosos.

Así que no, de momento no hay ternascos aragoneses daneses. Erasmus no llega tan lejos.

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