Para sorpresa de nadie, la confianza de los europeos en la vacuna de AstraZeneca se ha desplomado

Para sorpresa de nadie, la confianza de los europeos en la vacuna de AstraZeneca se ha desplomado
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Hemos hablado con asiduidad de las herramientas que los organismos públicos tienen a su disposición para impulsar una campaña de vacunación. Desde el empleo de celebridades hasta la utilización de figuras políticas como sinónimo de confianza y seguridad, pasando por un enfoque proactivo mucho antes que por una obligatoriedad. Costaba imaginar un escenario en el que los gobiernos europeos, por sus propios actos, hundieran la reputación de la vacuna... Hasta que llegó AstraZeneca.

El fiasco de las últimas semanas se ha cobrado una víctima. La confianza de la opinión pública.

La encuesta. Un sondeo de YouGov para los cuatro grandes países de la Unión Europea ilustra hasta qué punto la suspensión de la vacunación ha despertado el recelo y escepticismo de los europeos. En las dos últimas semanas el porcentaje de franceses, italianos, alemanes y españoles que consideran "insegura" a la solución de AstraZeneca se ha disparado. Son ya mayoría en Francia (el 61%), Alemania (el 55%) y España (el 52%), mientras que representan a una porción sustancial de la población de Italia (el 43%). Similar comportamiento presentan daneses y suecos.

Menos creyentes. En paralelo, el porcentaje de encuestados que juzgan "segura" a la vacuna en cuestión se ha desplomado. Sólo el 23% de los franceses se cuentan en esta categoría (frente al 33% de semanas atrás); el 36% de los italianos (frente al 54% previo); el 32% de los alemanes (frente al 43% anterior); y el 38% de los españoles (cuando antes era casi el 60%). La reputación de AstraZeneca se ha hundido a tal niveles que los europeos aún optimistas sobre las bondades de su vacuna son ya una minoría. Es una crisis de imagen... Pero también una sanitaria.

Contraste. ¿Podemos atribuir estos datos a una pérdida generalizada de la confianza en la campaña de vacunación? No. Por un lado tenemos el ejemplo de Reino Unido. Allí AstraZeneca sigue cosechando similares niveles de aprobación a los de hace un mes. Y por otro a las vacunas de Pfizer y Moderna: más franceses y alemanes las consideran hoy "seguras" que antes del escándalo, mientras que el porcentaje entre italianos y españoles se ha mantenido estable. El problema no es la vacuna en términos generales, sino la vacuna de AstraZeneca.

¿Por qué? Lo han explicado nuestros compañeros de Xataka: la posible vinculación de algunos casos de trombosis múltiple a la solución de AstraZeneca motivó una respuesta preventiva por parte de casi todos los gobiernos europeos, incluido el español. La evidencia no era sólida, pero los ejecutivos optaron por adelantarse a los acontecimientos, quizá atormentados aún por lo sucedido un año atrás. Lo hicieron en contra del criterio de la Organización Mundial de la Salud y de la Agencia Europea del Medicamento, reafirmada en su criterio el pasado viernes.

Resumido: no hay vinculación firme entre los casos de trombosis y la vacuna de AstraZeneca. Su último ensayo clínico, de hecho, ofrece datos muy positivos. Es un 78% efectiva en casos asintomáticos y leves y un 100% efectiva en casos sintomáticos y graves, incluidos los mayores de 65 años, la otra gran cuestión que se cernía sobre ella. La vinculación con efectos secundarios graves es nula. Es una vacuna segura.

La imagen. La crisis reputacional de AstraZeneca tiene su causa inmediata en el exceso de celo de la clase política europea. El ejemplo más paradigmático sería Merkel. Al tener 66 años, quedó fuera de la horquilla poblacional hábil para acceder a la vacuna según lo estipulado por las autoridades alemanas. ¿Te podrías una vacuna que ni siquiera el presidente del país se pondrá, por el motivo que sea? La confusión mediática en torno a los "riesgos" de AstraZeneca hizo el resto. La paralización de la campaña, a grito pelado en los hospitales, sólo supuso la puntilla.

El antecedente. La controversia en torno a las trombosis ha acrecentado recelos previos. A principios de marzo la vacuna de AstraZeneca ya generaba mayor escepticismo entre los europeos que las de Moderna o Pfizer. Un primer ensayo cínico muy regular y la batalla política entre la Unión Europea, Reino Unido y la farmacéutica ya habían horadado su imagen, hasta el punto de que algunos alemanes se negaban a ponérsela. La encuesta de hoy sólo afianza el enorme fiasco de la campaña de vacunación en el continente europeo.

Imagen: Thomas Sanson/AP

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