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¿Por qué los bancos españoles siguen realizando despidos y cierres de oficinas masivos?

¿Por qué los bancos españoles siguen realizando despidos y cierres de oficinas masivos?
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El mes de abril empieza fuerte en cuanto a actualidad financiera con el escándalo de Panamá y los anuncios de despidos en varias entidades bancarias españolas. Unas reducciones de entre el 13 y el 75% de las oficinas protagonizadas por grandes bancos españoles como el Banco Santander o el BBVA.

Algo que ya ha sucedido desde que en 2008 estallase la crisis financiera siendo testigos de varias tandas de reducción de plantilla. Algo previsto por el Banco de España en el informe anual de aquel mismo año por la necesidad de reflotar el sector. Pero cuando ya han pasado casi ocho años, ¿por qué siguen produciéndose estas reducciones y por qué todas ahora? Desgranemos qué está sucediendo, quiénes lo protagonizan y a qué llevará la situación.

¿Qué entidades están reduciendo plantilla?

Como decíamos, han sido varias las que han anunciado planes de reducción de oficinas y, por tanto, de empleados. El 1 de abril nos enterábamos de que el Banco de España de Inversiones Salamanca y Soria (CEISS), comunicaba a los sindicatos la necesidad de reunirse para iniciar un proceso de restructuración laboral, o lo que es lo mismo, de reducir plantilla (estimándose unos 1.120 despidos). Los motivos según la entidad: los requerimientos de la Comisión Europea y el nuevo modelo de negocio que se plantea para el sector bancario enfocado a los servicios telemáticos desde dispositivos electrónicos.

Abril empezaba con anuncios de despidos por parte de dos entidades españolas

Esto sucedía horas después de que el Banco Santander anunciase a los sindicatos la reducción de plantilla a consecuencia de una reestructuración de la red comercial y el cierre de 450 oficinas en España (el 13%), información que sacaba a la luz la Agencia EFE. Según apuntaron, se trataría de concentrar las oficinas (menos número y más grandes) y dar un paso también hacia la modernización y adaptación de los sistemas a la banca moderna.

Banco Santander

El caso del BBVA es, quizás, algo más difuso al no tratarse de una comunicación oficial, sino de una deducción por las palabras de Carlos Torres (su consejero delegado) en unas conferencias sobre tecnología financiera en Copenhague. Unas palabras que recogió Bloomberg durante el encuentro, en el que además se habló de que el cierre de 2.800 oficinas es una posibilidad real de cara a la expansión de la banca on-line.

Tenemos 3.800 sucursales en España. ¿Tiene sentido? No. ¿Podemos reducirlas? Sí.

Dejó en el aire pues un posible plan a largo plazo de reducir el número de oficinas a 1.000 (lo que serían 2.800 oficinas menos, es decir, un 74%). No obstante, el propio Torres ya añadió que de momento no existen planes de cerrar tal número de oficinas matizando que el tono de esa frase era retórico.

Los motivos de los cierres: el terrible sándwich del pasado y el futuro

Al hablar del CEISS se mencionaban las exigencias de la Comisión Europea como detonante de estas medidas, pero ¿cuáles son esas exigencias y por qué se ha de reducir plantilla para cumplirlas? Si vemos esto en retrospectiva nos encontramos con la determinación del proceso de recapitalización y reestructuración bancaria tomada por el Gobierno Español y el Banco de España (BdE) con la Comisión Europea (CE), el Banco Central Europeo (BCE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) en 2012.

Así, los bancos que lo requiriesen recibirían una inyección económica externa para lograr los objetivos, conformando el denominado grupo 2 de entidades, siendo éstas Liberbank, Caja3, Banco CEISS y BMN. Eso sí, a cambio de las ayudas la CE obligó a los miembros de este grupo a proceder con ciertas reestructuraciones hasta 2017, teniendo que, entre otras cosas, reducir a la mitad la red de sucursales. Así lo especificaba la decisión de la CE:

En 2017, se habrá reducido el balance de tres de las cuatro entidades. Con relación a 2010, la reducción será superior al 40 % en el caso de BMN, rondará el 30 % en el caso de CEISS, y se acercará al 25 % en el de Liberbank. Caja3 se integrará completamente en Ibercaja, lo que garantizará su retorno a la viabilidad en los cinco años del periodo de reestructuración.

Otro indicador de la necesidad de los bancos españoles de reducir el número de sucursales fue el resultado del informe del Banco Central Europeo sobre la reestructuración de los bancos europeos de octubre de 2015. En el se veía que la media de habitantes por sucursal europea era de 2.111 en el año 2014, y en el caso de España aún quedaba en 1.452 personas tras los seis años de reforma (desde 2008, momento en el cual sólo había 998 personas por oficina).

Clientes por sucursal en los años 2008, 2013 y 2014

A esto hay que sumar el auge de la banca móvil, que en los últimos años ha experimentado una expansión desde que empezase a facilitarse la gestión bancaria vía web, comenzando así a prescindir en algunos casos de desplazarse hasta la oficina. Algo que gracias a las apps para móvil que posteriormente los bancos pusieron a disposición de sus clientes experimentó un importante crecimiento, y cuya tendencia es la banca enteramente móvil. Un sistema que ya hace tiempo que funciona en casos como Atom Bank en Reino Unido o ImaginBank (de CaixaBank) en España: bancos exclusivamente móviles.

ImaginBank

Con el auge de la banca móvil se necesitan menos oficinas y, por tanto, menos personal

¿Cuál apunta a ser la consecuencia de esta "movilización" de los bancos? Lo que ya se deja ver en las explicaciones de las últimas reducciones de plantilla proyectadas, es decir, la necesidad de menos oficinas y, por tanto, la de menos personal. Una consecuencia de la adaptación de los "grandes bancos" hacia el imparable Fintech.

A este respecto se pronuncia en El Español Philippe Gelis, presidente de la Asociación de Fintech, señalando que existen dos causas principales para que los bancos estén acelerando los procesos de reducción de oficinas y trabajadores: los bajos tipos de interés (que son tan bajos que los costes de estructura son desorbitados) y esta transformación digital, matizando que la atención presencial en sucursales es un aporte para los clientes que aún no se desenvuelven bien con internet pero que para el resto (una masa creciente) más bien resta valor.

Van a sufrir muchísimo y en 3 o 4 años habrán tenido que echar a un montón de trabajadores”, advierte.

Los bancos buscan atender a un público joven

Otro aspecto que se perfila además en el futuro de la banca española, y que tendrá consecuencias a nivel de plantilla, es la fusión de entidades. Una situación que se prevé que ocurrirá en cuanto la situación política del país se normalice (en cuestión de la formación de un gobierno definitivo), a la espera de que se conozca quién se encargará de las cuestiones económicas.

Algo que vaticinó el Banco de España, Luis María Linde, en las elecciones generales celebradas en diciembre con respecto a la necesidad de una mayor concentración en el sector bancario, y que recogía El Periódico (apuntando también a que desde los propios bancos se filtraba que está todo paralizado por la situación política).

La vía de las fusiones no puede darse por cerrada o agotada.

Pero entonces, ¿no son aún rentables los bancos?

Los son más que ayer, pero menos que ante-ayer y no sabemos si menos que mañana. Atendiendo al último Informe de Estabilidad Financiera del BdE, se ve como el ROE (la rentabilidad sobre el capital) mejoraba con respecto a 2014 pasando de un 5,4 a un 6,1% en 2015, pero quedando a una distancia considerable de valores como el 12,1% que se obtenía en el promedio calculado en los años previos a la crisis según el informe presentado por los expertos del AFI (Analistas Financieros Internacionales).

Monedas

Un valor que presentaban las siete principales entidades de la banca española (Banco Sabadell, Santander, CaixaBank, BBVA, Bankinter, Banco Popular y Bankia) y que en el informe del BdE se veía como un signo del diagnóstico de la situación de la misma:

El mantenimiento de unos niveles de ROE en el tiempo por debajo del coste del capital supone un reto para las entidades españolas, como lo es también para el conjunto del sistema bancario europeo. En estas condiciones, las entidades deberán ajustar su modelo de negocio y, cuando sea preciso, su estrategia corporativa, con objeto de adecuar su organización y estructura a un entorno económico y regulatorio muy exigente.

ROE de la banca española desde 1992 El ROE de la banca española desde 1992 a 2004 (Fte.: Banco de España y AFI, Taller de Banca, mayo 2015)

¿Qué va a ocurrir a nivel de los clientes?

Como hemos comentado brevemente durante el artículo, el efecto de esta reducción de plantilla, además del obvio para los afectados, se notará a dos niveles: servicios presenciales y virtuales, con un incremento de los segundos en detrimento de los primeros. Algo que probablemente hayamos ido experimentando tanto por las oficinas que hayamos podido ver cerrar en las primeras tandas de reducciones como en la medida de trámites que hemos ido haciendo de manera digital desde un dispositivo electrónico.

ImaginBank

Una clara evolución por tanto por la necesidad de reducir costes como por la demanda del mercado. Ya lo veíamos al hablar del concepto Fintech: no paran de surgir plataformas de pagos móviles, así como empresas de banca privada que ofrecen los mismos servicios que los grandes bancos incluso a nivel de planificación financiera. Es por ello que actualizarse sea algo necesario para atender a la demanda por parte de los usuarios que optan por realizar los trámites de manera electrónica.

De momento hasta la fecha, y desde que empezase la crisis en 2008, los empleados de la banca española se han reducido en un 25%, concretamente de una plantilla total de 249.023 trabajadores en 1995 a 208.291 en 2014, según el último informe del BdE. ¿Qué queda pues en la mesa? Los despidos anunciados (a falta de conocer las cifras exactas tras las reuniones con los sindicatos), los venideros con las futuras fusiones y un modelo de banca moderna hacia el que se avanza de manera inexorable.

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