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QAnon: la loquérrima teoría de la conspiración que arrasa entre los seguidores de Trump

QAnon: la loquérrima teoría de la conspiración que arrasa entre los seguidores de Trump
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Era cuestión de tiempo que en plena era de las informaciones falsas, las alegaciones de traición, los procesos de investigación, la ferocidad de las campañas electorales y el caos, el más profundo y completo caos que Washington haya conocido jamás, florecieran las teorías de la conspiración. Los seguidores de Donald J. Trump ya tienen una, surgida de uno de los foros más oscuros de Internet y capaz de aportar una versión de los hechos radicalmente contraria a la oficial.

La clave de todo: Q. Resumen breve.

¿Qué es QAnon? QAnon es un usuario anónimo surgido de 8Chan (sí, existe, y es más chungo que 4Chan) cuya identidad, obvio, es un misterio. Él mismo se declara un insider de la administración estadounidense con un extraordinario acceso a procesos, pruebas y documentos de vital importancia. Publica sus pistas ("migas de pan", en el argot empleado por los conspiracionistas) y hallazgos de forma críptica en diversos hilos que sus seguidores, entusiasmados, desgranan en infinitas teorías posibilistas sobre lo que realmente está pasando está pasando.

¿Qué dice? De forma simplificada, Q afirma que la investigación iniciada por Robert Mueller para desentrañar si la campaña electoral de Trump tuvo relación o no con el gobierno de Rusia no tiene nada que ver con el Partido Republicano o con el propio Trump. En su lugar, Mueller estaría rebuscando entre los papeles del deep state para incriminar a Barack Obama, Hillary Clinton y el resto de la cúpula del Partido Demócrata por traición y, más o menos, dominar el mundo.

Grosso modo, Q no ha detallado una versión consistente o coherente de los hechos, sino que se ha limitado a esparcir ideas sobre el carácter corrupto, sospechoso y traicionero de virtualmente toda la élite política de la historia de Estados Unidos, de la que Trump escaparía. Mueller andaría en busca y captura de sus máximos y más infaustos representantes: Obama y Crooked Hillary. Los conspiracionistas aguardan la llegada de "la tormenta", el día en que todos ellos caerán.

¿Es importante? No, claro, es una teoría de la conspiración. Pero está cobrando cierta importancia porque ha comenzado a saltar la barrera virtual de la pequeña jaula de grillos que es Internet. La pasada primavera una pequeña marcha de centenares de conspiracionistas se dejó ver por Washington. Los últimos mítines de Trump se han llenado de la noche a la mañana de carteles referentes a Q. E incluso un hombre llegó a cortar la carretera sobre la presa Hoover demandando que el estado revelara los secretos confidenciales que descubrirían la verdad de Q.

¿Es significativo? Sí. Habla muy bien de la catarsis pública y mediática que supuso la elección de Trump. Más allá de las fake news y de la disposición del electorado republicano a condonar cualquier tipo de barbaridad que su candidato verbalizara, ilustra cómo la desconfianza hacia las instituciones del estado y las élites gubernamentales conducen a teorías de la conspiración... Incluso cuando las instituciones del estado y las élites gubernamentales están en manos de sus partidarios.

Algunas personalidades de particular extravagancia, numerosos vídeos vistos centenares de miles de veces e infinidad de comentaristas anónimos prueban el arrastre de Q, y lo atractivo del relato a la contra que parte del Partido Republicano ha construido pese a estar en el poder.

¿Es divertido? La verdad es que sí. Las supuestas pistas ocultas en comparecencias públicas de Trump, el carácter mesiánico de Q (que podría ser cualquier persona con acceso a Internet), la amplia panoplia de códigos verbales, definiciones, lógicas internas y palabras clave comunes a todas las conspiraciones, lo exaltado de la mayor parte de sus postulados. Todo es tan histriónico e improbable que pasa del drama a la comedia con tanta facilidad como la figura del propio Trump.

De momento, por fortuna, no tiene la relevancia de todo un presidente. Así que sigue siendo más divertido que preocupante.

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