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¿Qué porcentaje de la economía se puede teletrabajar? Lo que el confinamiento revela sobre nuestro futuro

¿Qué porcentaje de la economía se puede teletrabajar? Lo que el confinamiento revela sobre nuestro futuro
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Antes de la crisis del coronavirus, solamente el 4% de la población activa tenía la opción de trabajar en remoto más de la mitad de su calendario laboral. Sin embargo, la aplicación del estado de alarma actual ha obligado a empresas reacias al trabajo desde casa a tener que adaptarse rápidamente a él, transformando el 4% anterior en un 28%.

La excepcional situación que estamos viviendo no solo sugiere que sacar adelante el trabajo desde casa es posible, sino que también realza una desigualdad social y laboral que en otras circunstancias cotidianas no es tan obvia. Del mismo modo que el coronavirus ha obligado a cerrar bares y reducir la distancia social, también ha provocado de forma indirecta quien se puede quedar en su casa trabajando y quien no.

Mientras los trabajadores de oficina pueden hacer frente a su volumen de trabajo en chándal y zapatillas, los empleados de las consideradas actividades esenciales (alimentación, servicios sanitarios, servicios de limpieza, protección civil, etcétera) trabajan en primera línea para mantener el abastecimiento, desinfectar zonas comunes o construir hospitales de campaña.

De esta pandemia nos están sacando las cajeras de los supermercados, los transportistas, las limpiadoras o los barrenderos, entre otros muchos trabajadores que están exponiendo su salud a cambio de salarios especialmente bajos.

¿Quién puede teletrabajar?

Según la última encuesta de población activa de 2019, solamente el 21,6% de los trabajadores podría desempeñar su actividad profesional desde casa. Este porcentaje incluye a profesionales, técnicos, directivos o funcionarios y, en circunstancias como las actuales, también a profesores, investigadores o maestros.

Sin embargo, la realidad cotidiana es muy distinta. Según datos del INE, en 2018, solamente el 4,3% de los trabajadores dados de alta en la seguridad social trabajaban desde casa. Ahora y como consecuencia de la epidemia, durante la tercera semana de confinamiento un 28% de la población activa estaba teletrabajando, un porcentaje algo menor que el 35% detectado por Funcas la semana del 16 de marzo.

Coronavirus (Fotomovimiento)

Un mes después del inicio del confinamiento, el porcentaje de personas que están teletrabajando ha caído siete puntos porcentuales debido a que cada vez más empresas se han ido acogiendo a los expedientes de regulación temporal de empleo. Según los últimos datos ofrecidos por el Ministerio de Trabajo, hasta la fecha se han presentado 246.235 ERTES.

En cuanto a la gran pregunta sobre si la productividad de los trabajadores se ha visto reducida por el teletrabajo, las respuestas son por el momento incierto. A modo de ejemplo, la empresa china DDD Online compartió sus datos de productividad semanas después de implantar el teletrabajo a causa del coronavirus. Para su sorpresa y tras ver una caída de la productividad del 60% durante la primera semana, observaron cómo ésta aumentó un 90% durante la segunda semana.

El riesgo detrás de no poder hacerlo

El perfil de los profesionales que están trabajando desde casa evidencia que, mayoritariamente, quienes pueden hacerlo son aquellos con empleos cualificados y bien pagados. Según una encuesta realizada por Funcas durante la primera semana del estado de alarma, el 52% de las personas que estaban teletrabajando tenía estudios universitarios y solo el 2% contaban con titulación primaria.

Igualmente, la situación de alerta sanitaria ha puesto de manifiesto que hay una serie de empleos más frágiles que otros y que sobreviven peor ante la llegada de este tipo de situaciones. El modelo económico propuesto por el economista americano Charles Gascon habla de actividades de alto y bajo riesgo.

Las primeras englobarían aquellos sectores cuyo trabajo se desempeña fuera de casa y que actualmente han visto su actividad paralizada: industria, hostelería, comercio o construcción, mientras que las de bajo riesgo recogen los empleos de oficina, funcionariado, ciencia, profesorado, investigadores o servicios esenciales.

Teniendo en cuenta la clasificación anterior, en España, el 52,3% de los trabajos se agrupan en el colectivo más vulnerable, lo que quiere decir que más de la mitad de la población está expuesta a quedarse sin trabajo en unas circunstancias como las actuales. La dependencia económica de sectores como el turismo o la hostelería hace que un porcentaje mayor del mercado laboral sea susceptible de ajustes ante una crisis aguda.

Para hacernos una idea, durante el verano de 2018, sólo el sector turístico acumulaba 2,5 millones de afiliados a la seguridad social.

Imagen: Design Ecologist

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