La revuelta de los estibadores: se están negando a descargar mercancías de Rusia en todo el mundo

La revuelta de los estibadores: se están negando a descargar mercancías de Rusia en todo el mundo
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La industria naviera que sirvió como salvavidas para las economías durante la pandemia se ha unido a la reacción global contra la ofensiva militar de Putin al romper los vínculos comerciales. Las sanciones de los gobiernos significan que en muchas ocasiones los barcos rusos no pueden atracar en los puertos. Sin embargo, algunas lagunas significan que los bienes y la energía rusos aún pueden transportarse a los países utilizando barcos extranjeros; actualmente no hay bloqueo de petróleo y gas desde Rusia.

Sin embargo, los trabajadores portuariarios están tomando medidas por su cuenta, negándose a cargar mercancía rusa.

Mecanismo de presión. Los trabajadores portuarios de todo el mundo están presionando para ampliar las prohibiciones a los barcos rusos desde sus puertos, medidas que potencialmente incluirían en la lista negra a más de 1.700 embarcaciones, ya que su invasión de Ucrania pone a prueba las cadenas de suministro mundiales ya interrumpidas. Los sindicatos de estibadores de Canadá, EEUU y Australia ya ha comenzado a rechazar la entrada a los buques mercantes rusos, tras la decisión del Reino Unido de hacerlo como parte de una serie creciente de sanciones.

La tendencia. Mediterranean Shipping Co. y AP Moller-Maersk A/S, las dos líneas de contenedores más grandes del mundo, detuvieron las reservas de carga rusa, y Maersk advirtió a los clientes que las consecuencias más amplias tendrán "un impacto global", y no solo se limitarán al comercio con Rusia. Casi todos los transportistas marítimos de contenedores más grandes, con Cosco Shipping Co. de China como una notable excepción, se niegan públicamente a reservar carga rusa.

En un tuit, International Longshore & Warehouse Union, con sede en San Francisco, decía  que sus miembros "no cargarán ni descargarán ningún cargamento ruso que entre o salga de los 29 puertos de la costa oeste de Estados Unidos".

El caso británico. Essar Group, que administra la refinería de Stanlow en el noroeste de Inglaterra, explicaba que un barco de bandera alemana recibió la aprobación para atracar en la cercana terminal petrolera de Tranmere en el río Mersey. Sin embargo, Sharon Graham, secretaria general del sindicato británico Unite, dijo que sus miembros "bajo ninguna circunstancia descargarán petróleo ruso, independientemente de la nacionalidad del buque que lo entregue".

Mientras tanto, dos barcos rusos que debían atracar en Kent, en el sureste de Inglaterra, fueron rechazados este fin de semana debido a las sanciones. El personal del puerto de Grain LNG había expresado su enfado porque se les podría pedir que descargaran los cargamentos de los barcos.

En el resto de Europa. Uno de los barcos, el Boris Vilkitsky con un envío de gas, atracó en el puerto de Montoir-de-Bretagne en Francia después de que se le negara la entrada a Gran Bretaña. Greenpeace relató en un comunicado que se había enfrentado al petrolero en un bote inflable en el mar, y los activistas mostraban una pancarta que decía "Guerra de los combustibles fósiles" cuando llegó a Francia.

En los Países Bajos, donde los barcos rusos no están actualmente prohibidos, los trabajadores portuarios también están tomando posición. Se están preparando para una reacción violenta de las compañías petroleras y los transportistas. Niek Stam, portavoz del sindicato holandés FNV Havens, decía: "Hay sangre en este petróleo, sangre en este carbón y sangre en el gas... Estamos en el proceso de descubrir cómo podemos boicotearlo sin arriesgarnos a una enorme multa en los tribunales".

En Nueva Zelanda y Australia. El sindicato que representa a los trabajadores portuarios y marineros en Australia quiere hacer lo mismo y está presionando para que el primer ministro Scott Morrison se una a otros gobiernos para sancionar a Rusia. La Unión Marítima de Nueva Zelanda y la Unión de Transporte Ferroviario y Marítimo se unieron esta semana para entregar cartas de protesta a los capitanes de los barcos de propiedad y bandera rusa que llegan a los puertos del país.

La ITF estima que hay alrededor de 1.522 buques con bandera rusa de más de 500 toneladas brutas, y la mayoría son portacontenedores, graneleros y petroleros, según las bases de datos disponibles para el sindicato. Además, unos 200 barcos no tienen bandera rusa, pero están registrados a nombre de propietarios reales en Rusia o controlados desde el país.

Imagen: Unsplash

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