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Samsung representa un 20% del PIB de Corea del Sur. Así pinta su futuro tras la muerte de Lee Kun-hee

Samsung representa un 20% del PIB de Corea del Sur. Así pinta su futuro tras la muerte de Lee Kun-hee
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Lee Kun-hee, magnate y presidente de Samsung, ha muerto este 24 de octubre de 2020. Se pasó los últimos seis años de hospitalización envueltos en un completo misterio, pero lo que está hecho, está hecho. Si uno de cada 5 wones de la que es la 12ª economía del mundo depende del buen desarrollo de esta gigantesca multinacional, las consecuencias que tendrá la sucesión del imperio bien podrán afectar a las vidas de toda su población.

El emporio

Samsung vale el equivalente a 249.600 millones de euros (en perspectiva, Inditex son 58.000 millones). Como ya desgranamos, Samsung va mucho más allá de su división de fabricación de teléfonos móviles y componentes, Samsung Electronics. Tienen industria y construcción, mundo textil, negocios de entretenimiento y clubs deportivos y hasta participaciones en Renault-Samsung, grupo de automoción cuya dirección perdieron después de que se viesen obligados a venderlo en una política antimonopolística que vivió el país en los años 1990.

Las exportaciones de todo Samsung suponen el 20% del PIB nacional, pero la división tecnológica que todos conocemos es el buque insignia de la corporación.

Samsung es el más importante chaebol, conglomerado con características propias y un estilo de dirección y herencia familiar, de todo el país. Aunque el organigrama familiar de Samsung es muy amplio, lo más importante es lo que suceda con los tres hijos de Lee. Lee Boo-jin y Lee Seo-hyun, las dos hijas, se encuentran respectivamente al frente del negocio hotelero del conglomerado y de una fundación. Quienes han estado en los círculos internos de la compañía dicen que Boo-jin sería el cerebro. Lee Jae-yong, o Jay para los medios occidentales, es el único hijo varón y quien ha estado a cargo de Samsung Electronics durante muchos años en el puesto de vicepresidente, un cargo no oficial. Él sería el sucesor natural.

Sam La herencia en 2006. Fuente: John Yoo @oniontaker

¿Y cuánto heredarían? La fortuna personal ascendería a unos 18.000 millones de euros. Lee padre poseía un 2.86% de las acciones de Samsung C&T (construcción, entre otras), un 4.18% de Samsung Electronics y el 20.7% de Samsung Life Insurance, que también es a su vez el mayor accionista en Samsung Electronics.

El encaje financiero y legal

Como ya apuntamos con anterioridad, el impuesto de sucesiones de Corea es altísimo, uno de los más altos dentro de todo el mundo desarrollado. El medio surcoreano Yonhap ha calculado que los Lee se enfrentan a una factura aproximada de 6.770 millones de euros, y eso tirando a la baja. Hay lagunas tributarias, como transferir las acciones a fundaciones y operar a través de estas. Para fortunas más modestas también es habitual intentar valerse de los deducibles de las acciones para reducir la factura, pero aquí hablaríamos de una reducción muy escasa. También podrían llegar a acuerdos gubernamentales tanto de forma oficial, apelando al “interés nacional” del futuro de la compañía, como de forma ilegal o rozando la ilegalidad.

No hay que olvidar que los Lee no han tenido problemas con incurrir en estas prácticas en el pasado. Lee Kun-hee fue condenado dos veces por la justicia, una en 1996 por haber sobornado a dos presidentes surcoreanos, y en otra investigación de 2008 por evasión de impuestos. En este último caso hubo hasta pena de cárcel, tres años de prisión, pero no importó porque acabó siendo indultado en los dos procesos por distintas Jefaturas de Estado.

Lee Jae-yong, el hijo, también estuvo implicado en un escándalo en 2017, algo que aún está fresco en la memoria de los ciudadanos. Lee hijo realizó movimientos fraudulentos para fusionar dos filiales de Samsung (Cheil y C&t) que le permitían tener mayor control sobre la compañía. El descubrimiento de esta trama hizo que cayese el gobierno de la Presidenta Park Geun-hye (sí, el caso de la famosa Rasputina).

asd Protestas en 2017 contra la corrupción del Gobierno con Lee Jae-yong.

Aunque Jay recibió una condena por cinco años de prisión y pasó seis meses entre rejas, un tribunal le absolvió de algunos cargos y pasó el resto de la reducida condena en condicional. Actualmente el empresario encara otro proceso por diversas acusaciones de fraude. Y, por cierto, muchos otros miembros de su familia a cargo de otras divisiones tampoco están mucho más limpios.

Es por todo esto, por una creciente presión por la opinión pública por vigilar y coartar el poder de estos conglomerados (ahora hay un gobierno de izquierdas en el país), que se cree que los Lee estarán inclinados a hacer el proceso lo más legal posible, sin escatimar en demasía el pago de impuestos pero con el objetivo puesto en mantener el control del coloso. Para conseguir esto a Jay le interesa obtener el mayor porcentaje de acciones posible de Samsung Electronics, pero él en su cartera personal tiene mayoritariamente acciones de la división de construcción.

También él y sus hermanas tienen una importante cantidad de participaciones en las divisiones de Samsung Everland (parques de atracciones, con suma importancia económica) y Samsung SDS (de la división de servicios IT), que obtuvieron gracias a uno de aquellos tejemanejes de la década de 1990 por los que se condenó a Lee padre. Pues bien, dentro de ese proceso de reestructuración, tanto Everland como SDS han anunciado en estos últimos tiempos planes para realizar una OPI, operación que según los analistas sería idónea para que los herederos recauden un efectivo necesario para pagar la inminente factura de la herencia.

Todo sobre ruedas

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Por el momento la Bolsa ha recibido con regocijo la noticia del ya largamente anunciado fallecimiento de Lee Kun-hee, lo que se leyó más como un apoyo a Lee Jae-yong. El futuro de las cuentas de Samsung Electronics pinta boyante, pero lo que hay ahora mismo sobre el papel es que Samsung ha dejado de ser un grupo oficial, sino una gran red de empresas vinculadas entre sí por grandes participaciones, y si las líneas comerciales siguen sin ser sólidas ni hay una “visión” detrás, los inversores podrían perder el entusiasmo.

Paradojas de la vida, si las acciones suben, más cara será la factura de la herencia, y cuanto más cara sea esta más difícil lo tendrán los Lee para hacer que Samsung siga siendo un buque bajo el mismo mando. Y hay más: si sale adelante la propuesta de ley del actual Gobierno coreano llamada Insurance Business Act, Samsung Life Insurance (esas que van a heredar de forma directa los Lee) tendría que vender más de la mitad de sus participaciones en Samsung Electronics. Se trata de una complicada norma financiera que no tiene otro objetivo sino el de forzar que los Lee no ostenten todo el poder del grupo.

Los Lee han influido en la vida de los surcoreanos durante décadas, estando presente en distintos ámbitos de su vida que van de los seguros de vida hasta la ropa que se ponen. Sus tentáculos llegan hasta el mundo del arte moderno de alto standing, y también en el entretenimiento popular. Como anécdota, Parásitos, la película de Bong Joon-ho que ganó el Oscar a Mejor Película, era una denuncia explícita a ese mundo de las élites surcoreanas que viven en esferas apartadas de ese mundo lleno de desigualdades que habían fomentado a crear. La productora detrás de Parásitos no es otra que Miky Lee, hermana del fallecido Lee Kun-hee, con un imperio del entretenimiento que va del cine al K-Pop por valor de 3.600 millones de euros.

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