Shopify ha tomado una decisión radical para mejorar productividad: "purgar" casi todas sus reuniones

Shopify ha tomado una decisión radical para mejorar productividad: "purgar" casi todas sus reuniones
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La pandemia funcionó como una gran aceleradora de procesos. Entornos sociales o económicos tradicionalmente reacios al cambio se vieron obligados de la noche a la mañana adoptar transiciones que llevaban años ralentizadas en segundo plano. El trabajo, la oficina, fue uno de los más evidentes: atajado el presencialismo por la vía de los hechos consumados, las empresas tuvieron que adaptarse al teletrabajo.

Y con ello a nuevas rutinas y etiquetas laborales.

A reunirse. Como hemos visto en más de una ocasión, las reuniones cobraron de repente un rol capital para organizar el trabajo. Plataformas como Zoom, Teams o Meet vivieron ascensos meteóricos del 300%, multiplicando por millones sus horas de uso. Sin la posibilidad de establecer reuniones informales o un flujo de comunicación cara-a-cara, muchos superiores optaron por cargar el calendario de reuniones.

Para muchos, el día se convirtió en una eterna reunión.

Se acabó. La situación se ha prolongado a nuestros días (la reunión media de Zoom sigue durando 52 minutos, aunque está disminuyendo), y algunos se han hartado. Es el caso de Shopify, una empresa acostumbrada a promocionar sus ideas radicales sobre cómo deben organizarse los entornos de trabajo. En un comunicado interno, la dirección ha anunciado una "purga de reuniones", eliminando "a perpetuidad" aquellas que sumen a más de dos personas y confinando a los jueves las multitudinarias.

Las razones. Shopify quiere acabar con los estatus de seis o siete personas donde básicamente se resume lo hecho y lo que está por hacer (pero donde no se hace demasiado). La explicación de su CEO, Tobi Lutke, merece ser recogida textualmente:

Es mucho más sencillo añadir tareas que quitarlas. Si dices "sí" a algo, en la práctica estás diciendo no a muchas otras cosas que podrías haber hecho durante ese periodo de tiempo. Cuando la gente añade tareas, el abanico de cosas que pueden ser hechas se reduce. Es así como terminas con más y más gente simplemente manteniendo el status quo.

Dicho con otras palabras: cada reunión que se pone es una reunión que probablemente nunca se quite. El proceso se estanca, se asume, se prolonga, ralentizando en el camino otras áreas de trabajo. Kaz Nejatian, COO de Shopify, lo expresa de otro modo: "Durante los años hemos visto cómo el exceso de reuniones lastra nuestro día a día. Sabemos que nadie se sumó a Shopify para atender reuniones".

Los plazos. La "purga" comienza el próximo 5 de enero, aunque la compañía atravesará primero una transición de dos semanas antes de abrazar completamente el nuevo régimen. Será entonces cuando, atendiendo al comunicado interno de la directiva, todos los empleados podrán declinar las invitaciones a reuniones donde no se consideren esenciales y cuando podrán salirse de salas de chat multitudinarias que sólo les generan ruido (y sí, se refieren a los miles de canales de Slack).

Hay datos. Suponemos que Shopify ha leído todos esos informes donde una reducción parcial o total de las reuniones disparaba la productividad un 75% y la satisfacción de los empleados un 65%; o todos esos estudios donde los trabajadores afirmaban que desearían rechazar más de un 30% de las reuniones a las que están invitados; o todos esos trabajos donde se estimaba el impacto de las reuniones en unos 100 millones de dólares perdidos en productividad para la economía estadounidense.

También, imaginamos, habrán leído los análisis de Microsoft sobre cómo sus empleados triplicaron el tiempo invertido en reuniones tras la pandemia. Y habrán llegado a una conclusión común a cada vez más empresas: nos reunimos demasiado.

Imagen: wocintechchat

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